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Theresa May promete "renovar el sueño británico" entre toses e interrupciones

Logotipo de El Mundo El Mundo 04/10/2017 CARLOS FRESNEDA
© Proporcionado por elmundo.es

El discurso de la 'premier'

Theresa May

al cierre de la Conferencia del Partido Conservador en Manchester estaba llamado a ser una llamada a la unidad ante el

Brexit

, con una severa advertencia ante las profundas divisiones en su propio gabinete. "Vamos a espabilar y a dar al país el Gobierno que necesita", dijo May, que decidió ausentarse el día anterior durante el

discurso de su secretario de Exteriores, Boris Johnson.

El "rugido" de Johnson se quedó resonando en el auditorio de Manchester Central, en contraste con el tono lacónico de Theresa May en su llamada al orden, cuajado de referencias a su ministro díscolo y eterno candidato al liderazgo de los "tories".

"Más allá de este auditorio, más allá de los cotilleos en las páginas de los periódicos, y más allá de los corredores de Westminster, la vida ordinaria de la gente trabajadora sigue adelante", advirtió May. En una referencia velada a Johnson, May pidió a los conservadores que dejen de lado sus ambiciones políticas y que salgan al paso de las "preocupaciones, los retos y los problemas" de los británicos.

La 'premier' se quedó sin voz , después de haber sido interrumpida por un supuesto militante "tory" que le entregó una carta de despido mientras proclamaba el nombre de

Boris Johnson.

May empezó a toser en el momento de mencionar al líder de la oposición

Jeremy Corbyn

, entre la estupefacción y los esporádicos aplausos de apoyo de más de un millar de militantes, mientras los responsables de seguridad se llevaban al espontáneo que interrumpió su discurso.

Autocrítica por el resultado electoral

May hizo una autocrítica del tortuoso camino recorrido en el último año y por el

tropezón electoral de junio.

"Asumo la responsabilidad y lo siento", dijo en el momento de calificar la campaña como demasiado complaciente y "presidencial", y por no haber sabido calibrar "el deseo de cambio" de los británicos.

May reconoció que la mayoría de los británicos "piensan que no soy emocional", pero aseguró que la imagen de la Dama de Hielo que

proyecta sobre ella el ex secretario del Tesoro George Osborne es "llevar las cosas demasiado lejos".

La 'premier' se propuso darle la vuelta al pesimismo general y "renovar el sueño británico". May puso el énfasis en la política nacional, aseguró que el laborismo no tiene "el monopolio de la compasión" y anunció una batería de medidas de giro social: desde el impulso a un plan de viviendas sociales al nuevo programa de salud mental pública, pasando por las ayudas para aliviar el peso de la deuda entre los jóvenes universitarios.

May tardó más de veinte minutos en pronunciar la palabra maldita, Brexit, después de atragantarse con Jeremy Corbyn y recalcar su intención de "copiar las recetas de Venezuela" en el Reino Unido.

La "premier" pidió el respaldo a su plan para el Brexit y para su "nueva relación con la UE" y advirtió que los conservadores necesitan proyectar "una visión unificadora", o de lo contrario se enfrentarán a la ira de los votantes.

El espectro del Brexit planeó en cualquier caso de principio a fin durante su intervención, en medio del conflicto cada vez más patente entre las dos facciones de su gabinete.

Boris Johnson sigue sin bajar el hacha de guerra y el día anterior cuestionó abiertamente en plan de transición de dos años tras la ruptura con Bruselas. "No vamos a salir de la botella del Brexit para acabar en la sucia antesala de la Unión Europea, esperando patéticamente las migajas y sin poder controlar el menú", dijo Johnson.

El titular del Foreign Office se ganó la ovación general, pero también la condena unánime (y las peticiones de dimisión) por una de las bromas de peor gusto que se le recuerdan, cuando dijo que la ciudad libia de Sirte "

puede ser el próximo Dubai cuando se limpien las calles de cadáveres

".

"La verdadera prueba para un líder es cómo hacer frente a los tiempos difíciles", dijo May en la recta final, con la voz recuperada. La 'premier' prometió plantar cara a la adversidad con "resolución y determinación" y reiteró su llamada final a "renovar el sueño biritánico".

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