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Tierra del fuego

Notodo Notodo 24/05/2016 Miguel Gabaldón
Imagen principal del artículo "Tierra del fuego" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Tierra del fuego"

Tierra del Fuego. La obra escrita por Mario Diament y dirigida por Claudio Tolcachir que ha conseguido unir todas las voces a su favor. Difícil es encontrar alguien que diga algo malo sobre ella. Tierra del fuego es una obra sin sentimentalismos ni posicionamientos fáciles en torno al terrible conflicto palestino-israelí. Un texto espléndido que analiza esta pugna territorial a través del intento por comprender de una mujer.



"Hace 23 años intentaste matarme y quiero que me expliques por qué"
Comienza diciendo la protagonista, Yael. Perdón. Olvido. Tierras. De fuego cruzado. De fuego simbólico o literal. Israel y Palestina. Un conflicto (aparentemente irresoluble). Una mujer herida (física y espiritualmente). Una visita (criticada por muchos) abrirá (o no, dado que siguen abiertas y supurantes) las heridas del dolor. Un intento por entender. Tal vez perdonar. Tal vez... dialogar.

"Es más fácil estar en el odio. El odio te da fuerza. El amor es otra cosa."
Tierra del Fuego nos relata una historia inspirada en un hecho real: la de una ex azafata israelí, víctima de un atentado en el que resultó herida y su mejor amiga muerta. 22 años después decide visitar y encontrase con el terrorista, quien está detenido en una prisión de Londres, condenado a cadena perpetua. Un gesto difícil pero necesario para poder, por lo menos, aproximarse a un entendimiento.




"Si nosotros que lo hemos sufrido no hemos aprendido nada, ¿qué podemos esperar de los demás?"
El director argentino Claudio Tolcachir ubica en el centro del escenario una mesa con arena (esa tierra, esa tierra disputada y fundamental para todos) que los personajes mueven, como las fronteras variables entre sus sentimientos. Fantástica y sencilla puesta en escena para hablar de algo tan complicado. Maestra la mano de Tolcachir y maestra la sutileza en la dirección de actores, que consiguen hacer creíbles al máximo sus personajes: los dos padres de la protagonista y su amiga (espléndidos y serenamente removidos Juan Calot y Malena Gutiérrez), el marido y el abogado (perfectos Tristán Ulloa y Hamid Krim) y los dos pilares de la función.

Increíble en su economía de gestos y potente presencia escénica Abdelatif Hwidar y una Alicia Borrachero sencillamente inmejorable. Su complicadísimo personaje es un prodigio de sutileza y concentración, pasando del pasado al presente en un puzzle temporal sin problema ninguno. Tan sólo unos cantos árabes, casi lamentos, interpretados por algunos de los intérpretes, ejercen de intensas transiciones sonoras en determinados momentos.

"Si seguimos hablando, por ahí algún día nos vamos a entender. Pero si seguimos matándonos no va a quedar nadie."
Tierra del fuego es una obra que duele. Que duele porque pone sobre la mesa la reflexión y la dificultad de un entendimiento. Y que pone como condición sine qua non la necesidad de escuchar la historia del otro, del enemigo, como condición necesaria para iniciar un diálogo. Para poder, en algún momento, acercarse a algo parecido a la paz. Ésta es una obra necesaria y que mueve a la refllexión. El Arte está para hacernos sentir y reflexionar. Tierra del Fuego consigue ambas cosas.

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