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Trámites bajo la lluvia

El Mundo El Mundo 09/06/2014 EDUARDO J. CASTELAO
© Proporcionado por elmundo.es

Ha sido llegar la selección española (lo hizo ayer a las 2.30 de la madrugada, hora española) y ponerse a llover en Curitiba. En realidad lo lleva haciendo desde el viernes, y por eso el alcalde, Gustavo Fruet, ha decidido decretar el estado de emergencia. Es más bien en el resto del estado de Paraná, porque en la ciudad, al margen de un día feo, oscuro, húmedo, este lunes, el primero de estancia de la campeona del mundo, ha amanecido de lo más tranquilo.

Los jugadores se metieron en la cama anoche pasadas las 3.00 de la madrugada, y han podido dormir hasta una hora prudencial. Tampoco todo lo que quisieran, porque jugar un Mundial requiere una serie de obligaciones a las que están teniendo que hacer frente, con mejor o peor cara. Primero, recoger sus acreditaciones, que habrán de llevarlas siempre que acudan a un entrenamiento oficial o a los partidos -sólo se las pueden quitar una vez que comiencen a vestirse en el vestuario-. Después, les toca reunirse con una delegación de los árbitros mundialistas, que les pedirán que se porten bien y ese tipo de cosas -también les contarán que, por primera vez, no habrá goles fantasma y las barreras tendrán que ponerse tras la línea marcada por un espray-.

Por último, para completar una mañana bastante aburrida, les toca hacerse las fotografías oficiales que se verán en los vídeo-marcadores de los estadios los días de partido. Después de comer, entrenamiento a primera hora de la tarde (las 16.00 horas, las 21.00 en España) y dos horas después, rueda de prensa de Silva y de otro jugador. El martes será el momento ya de ponerse a preparar sin distracciones el partido de Holanda. Como las previsiones meteorológicas son tozudas, seguirá siendo con lluvia. Poco frío, eso sí, pero mucha agua, algo que a los internacionales no termina de gustarles ni mucho ni poco. Por eso lo que ya está claro es que, si España supera el grupo y accede a octavos, cambiará su lugar de concentración por uno más cálido.

De momento, todas estas horas las pasan en la ciudad deportiva del Atlético Paranaense, un lugar que incluso esta mañana apuraban los operarios para que todo estuviera listo. A unos 20 kilómetros del centro, Caju, que así se llama el recinto -ocho campos de fútbol, dos hoteles, dos piscinas climatizadas- se incrusta en mitad de un bosque donde los jugadores podrán disfrutar de tranquilidad y privacidad. Parece que incluso demasiada para su gusto.

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