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"Trabajé todo un año en un proyecto falso": Así conspira Apple para evitar filtraciones

El Confidencial El Confidencial 02/08/2016 C. Otto

Leo (nombre modificado) es italiano, tiene 36 años y desde hace seis trabaja como ingeniero informático en Silicon Valley, la meca mundial del emprendimiento tecnológico.

A día de hoy Leo trabaja en una pequeña 'startup', pero, como gran parte de los informáticos que acaban por San Francisco y sus alrededores, también ha trabajado en varios de los mayores gigantes tecnológicos. En su caso, concretamente, en tres: Apple, Twitter y Panda Security.

Su primera gran experiencia fue en Apple, donde empezó a trabajar en 2010, nada más salir de la Universidad de Stanford: "Era como un sueño", asegura a Teknautas. "Trabajar en estas empresas no es tan difícil como la gente cree, pero aún así para mí era un sueño trabajar en Apple. ¡Imagínate!".

"Un proyecto secreto de geolocalización"

En el proceso de selección, que se alargó  través de varias entrevistas, Leo se dio cuenta de que en la empresa conocían casi cada uno de sus pasos: "No sólo sabían dónde había estudiado, que eso venía en mi CV, sino que me preguntaban sobre mis aficiones y, de un modo u otro, enseguida supe que habían visto mi perfil de Facebook. Yo era muy aficionado al cine gore, y la persona que me entrevistó no fue buena disimulando: a los cinco minutos de empezar la entrevista, ya me estaba diciendo que a él le encantaba el cine 'de sangre, y vísceras, y todo eso', y preguntándome si a mí también".

A Leo, en realidad, no le importó demasiado: "Al principio me resultó violento, pero bueno, imagino que era lógico que una empresa como Apple tuviera mucho cuidado con la gente a la que contrata", asegura.

Por suerte, todo salió bien: pocas semanas después, Leo firmó su contrato con Apple. Y su aventura no pudo empezar mejor: "Yo pensaba que me pondrían en algún departamento a hacer algo de perfil bajo, pero no: me dijeron que me iban a meter en un proyecto secreto en el que Apple estaba trabajando. No puedo decirte mucho, sólo que consistía en sistemas de geolocalización, mapas y demás".

Un año trabajando en el Proyecto Equis

Lo novelístico del asunto es que el proyecto incluso tenía un nombre: "el Proyecto Equis [nombre modificado], pero de cara al resto de la gente teníamos que dar el nombre de otro proyecto que sí era público. En realidad nos dijeron que si se nos escapaba el nombre de Proyecto Equis no era grave, ya que Apple tenía varios proyectos de los que no contaba nada, como cualquier empresa de ese tamaño, pero sí nos recomendaban que no dijéramos nada".

En realidad "era algo raro: por una parte, sabías que estabas en un proyecto secreto del que casi nadie podía enterarse; por otro, tu jefe directo intentaba siempre tranquilizarte y quitarle drama al asunto".

Leo duró poco más de un año en el Proyecto Equis hasta que le pasaron a otro departamento cuyo trabajo sí era público y conocido, como el de cualquier otro dentro de la compañía.

Nuestro protagonista hacía su trabajo de manera diligente y siempre estuvo contento, pero hubo un día que la paranoia llamó a su puerta: fue a mediados de enero de 2012, cuando el libro Inside Apple, que acababa de publicarse, sugirió que Apple acostumbraba a involucrar a parte de sus empleados en proyectos falsos para poner a prueba a los posibles chivatos o filtradores de información.

El Proyecto Equis era falso

Fue entonces cuando Leo se dirigió a uno de sus antiguos jefes, con el que mantenía una buena relación, y le preguntó si el Proyecto Equis había sido una farsa. Su superior, riéndose, le respondió: "Sí... y no".

En realidad, durante esos días se aclaró que lo que insinuaba Inside Apple no era que hubiese proyectos secretos como tal, sino que a muchos empleados de la compañía no se les contaba en qué iban a trabajar exactamente hasta que no habían firmado el contrato. Y eso era lo que le había pasado a Leo... más o menos.

"Cuando le pregunté si mi trabajo durante ese año no había servido para nada, me intentó tranquilizar. Me dijo que lo que había desarrollado podría usarse o no, como cualquier tecnología que se desarrolla en una compañía grande, de modo que mi trabajo no había sido en balde. Pero también me dijo que el Proyecto Equis, como tal, era falso, no existía", nos cuenta.

La farsa (quizá) tenía su razón de ser: "Le habían puesto el nombre de Proyecto Equis para ver si alguno filtrábamos información. Cuando empecé a trabajar en el Proyecto Equis, trabajaba con otro chico nuevo, varios programadores seniors y un par de jefes. Con el tiempo, mi jefe me acabó diciendo que mi trabajo sí había servido, pero que si el nombre del proyecto hubiese aparecido en prensa o en algún foro, los dos nuevos habríamos sido despedidos. El trabajo era real, pero el proyecto como tal no: lo habían creado para comprobar si podían confiar en nosotros", asegura.

"A la mínima cagada, cualquier empresa te echa"

La historia de Leo no deja de ser curiosa, ya que forma parte del intenso cruce de rumores acerca de la paranoia (o no) de los gigantes tecnológicos ante la posibilidad de que se produzcan filtraciones sobre sus productos.

De hecho, Teknautas conoció la historia de Leo en una conversación informal con un español que hace años tuvo un puesto de mediana responsabilidad en otro gigante tecnológico de Silicon Valley que permanece bastante activo en el mercado de smartphones. 

La sede de Google en Mountain View, en pleno Silicon Valley. © Proporcionado por El Confidencial La sede de Google en Mountain View, en pleno Silicon Valley.

En dicha conversación, le transmitíamos nuestras dudas hacía las recurrentes noticias sobre empleados que pierden el prototipo del nuevo iPhone 4G o el nuevo iPhone 5 en un bar. Le decíamos que estas historias cada vez son menos creíbles. Que, como poco, nos parece sospechoso que empresas que se juegan tantísimos millones de dólares cometan errores así. Que ya es casualidad que, de los poquísimos empleados que puedan tener el nuevo teléfono que su compañía esté preparando, siempre haya uno que se lo deje olvidado en cualquier sitio en el momento en que mejor les viene la promoción.

Su respuesta: "Pues tiene gracia que pienses esto, porque ni te imaginas las que se lían por aquí con estas cosas. Como te pase algo así, te vas a la calle. Donde yo trabajé han echado a gente muy, pero que muy buena, por cosas así. A la mínima cagada, te ibas a la calle. Eso pasaba en mi empresa, en Apple y en cualquier otra de ese tamaño", asegura.

Cerveza gratis para el que filtró el iPhone 4G

Y es que, voluntarias o involuntarias, las historias sobre filtraciones son más comunes de lo que les gustaría a los gigantes tecnológicos. Y parece que, en estas ocasiones, es Apple quien se lleva la palma.

Que se lo pregunten a Gray Powell, un empleado de la compañía que en 2010, tras una insana borrachera en una cervecería alemana, se dejó en el bar un prototipo del nuevo iPhone 4G. Un desliz que no sólo desembocó en su despido, sino también en una investigación policial acerca de la involuntaria filtración.

Pero dentro de lo malo, la historia tuvo su punto divertido, al menos para los demás: poco después de que el incidente se hiciera público, la aerolínea Lufthansa publicó una carta invitando a Gray Poweel a viajar a Munich y beber cerveza gratis para "retomar las cosas donde las habíamos dejado".

Extracto de la carta que Lufthansa dirigió a Gray Powell. © Proporcionado por El Confidencial Extracto de la carta que Lufthansa dirigió a Gray Powell.

Wozniak: "Despidieron a alguien por mi culpa"

Pero no son los únicos casos, ni mucho menos. Otro de los casos más llamativos corrió a cargo de nada menos que Steve Wozniak, cofundador y actual oveja negra de Apple.

© Proporcionado por El Confidencial

Todo ocurrió el 3 de abril de 2010. Wozniak estaba, como todo hijo de vecino, haciendo cola en una tienda de Apple para comprar el nuevo iPad-Wifi. En un momento dado pasó por allí un empleado de la compañía que, sorprendido ante la presencia de uno de los baluartes de Apple, decidió enseñarle el que sería el futuro iPad 3G.

Ni que decir tiene que la ocurrencia no fue una idea del todo buena. Tiempo después, el propio Wozniak contó a Gizmodo que el empleado había sido despedido al compartir una información tan sensible con alguien ajeno a la compañía, y más aún si se trataba del que, a día de hoy, es uno de los mayores enemigos de Apple.

Es lo que tiene Silicon Valley: te rodeas de la mejor tecnología del mundo y estás en contacto con los gigantes tecnológicos que maravillan a todos. Pero si trabajas en una de estas compañías y te llega información delicada, será mejor que te calles la boca si no quieres acabar en la calle.

Foto: Reuters/Andrew Kelly. © Reuters Foto: Reuters/Andrew Kelly.
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