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Trabajar con y no contra el futuro

El Mundo El Mundo 14/06/2014 NEELIE KROES

La situación jurídica de los nuevos servicios de taxi y apoyo ha sido un tema candente en España esta semana. Administraciones locales, nacionales y europeas han solicitado la adopción de medidas, al tiempo que un gran número de voces han apuntado que el Gobierno sencillamente debería «hacerse a un lado en este asunto».

Tengo opiniones muy definidas sobre el tema pero, ante todo, quiero que todos apliquemos nuestro sentido común. Reflexionemos: ¿cree alguien que estas aplicaciones van a desaparecer? Yo creo que no. Las aplicaciones perdurarán más allá de cualquier huelga, por lo que debemos encontrar el modo de darles cabida.

No hay que olvidar, además, que se trata de servicios populares por lo que, al igual que con las descargas de música, se puede encontrar alguna forma de hacer que sean legales (y convertirlos en una fuente de ingresos para conductores y las empresas de taxis). No creo en un planteamiento ultraliberal, pirata, pero sí tenemos que estar abiertos a la innovación.

Asimismo, pienso que, más allá del debate en torno a los taxis, la verdadera polémica es hasta qué punto la tecnología digital está alterando y cambiando la vida de todos. Se trate de taxis, alojamiento, música, vuelos... El cambio digital está en todas partes.

Cuando pienso en esto, siento simpatía por los taxistas que necesitan hacer planes para el futuro. ¿Cómo pueden hacerlo cuando se enfrentan a un futuro en el que la competencia no sólo procede de Uber, sino también de coches sin conductor? O cuando compran costosas licencias que son la parte principal de su pensión y luego ven que esas licencias pierden valor. Es un verdadero dilema.

Sin embargo, no podemos eludir tampoco estos debates y ni olvidar que estas aplicaciones pueden ayudar también a los conductores. Hacen que el mercado sea más grande, garantizan que los taxis lleguen con mayor rapidez y presten un mejor servicio en los grandes acontecimientos, e incluso las horas de trabajo podrían ser más flexibles.

Creo que es una verdad absoluta que Europa necesita más emprendedores: personas que nos zarandeen y nos espabilen, que creen puestos de trabajo y generen crecimiento. Y necesitamos también servicios diseñados en función de los consumidores.

Esos dos elementos son vitales en nuestra economía; de lo contrario, nos vamos a quedar por detrás de lo que tenemos a Este y Oeste. Terminaremos siendo el lugar que en tiempos representó el futuro pero que se ha convertido en parque turístico del mundo y residencia de ancianos. Yo no quiero esa Europa.

Así pues, es hora de que, a nivel local y nacional, la gente se siente en torno a una mesa y presente sus propuestas para dar una cabida razonable a la innovación. No podemos criminalizar a toda una clase de ciudadanos o alejar a los turistas de lugares en los que se necesita dinero. Ése es un precio demasiado alto por proteger a unos pocos sectores que podrían querer una exención especial de la revolución digital. No es justo para todos los demás y no es realista.

Aprendí en las elecciones europeas que Europa está lista para el cambio y que se debe hacer frente a la dura realidad. Innovaciones como las aplicaciones para taxis están aquí para quedarse. Tenemos que trabajar con ellas, no contra ellas. Es el cambio.

Neelie Kroes es vicepresidenta de la CE y comisaria de Agenda Digital.

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