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Trabajar en Barcelona: ¿cuánto tiempo (y dinero) nos cuesta realmente llegar a la oficina?

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 27/09/2017
© Image LaVanguardia.com

Llegar a tiempo al trabajo, en hora punta, se ha convertido en una odisea para la mayoría de conductores que viven en Barcelona pero trabajan fuera, o viceversa. Y eso que la capital catalana no es, ni de lejos, una de las ciudades más congestionadas del mundo, si la comparamos con Estambul, Ciudad de México o Bangkok, tres de las urbes con el tráfico más caótico del planeta. Pero sí se encuentra a la cabeza de este desafortunado ranking entre las ciudades españolas, por delante de Madrid, según el último TomTom Traffic Index, un estudio anual que lleva a cabo la famosa empresa especializada en sistemas de navegación.

Vivir en Barcelona pero trabajar en Terrassa o tener el negocio en Barcelona pero residir en Mataró es algo cada vez más habitual en una sociedad cuyos flujos de población son cada vez más corrientes. Por eso, la decisión de elegir el medio más adecuado se ha convertido en un dolor de cabeza para un gran número de ciudadanos. ¿Tren o coche? Aquí está el principal dilema.

Mataró, en tren todo son ventajas

El restaurador David Carmona, que reside en Mataró, bien lo sabe. La autopista C-32 es la arteria más utilizada por los vehículos para hacer este trayecto de 36 kilómetros, en ambos sentidos. “Utilizo esta autopista a diario”, declara. En el pico máximo de congestión de tráfico, entre las 8 y las 9 de la mañana, las retenciones pueden suponer alrededor de entre 30 y 40 minutos de retraso respecto al mismo trayecto sin tráfico. No es extraño cubrir esos poco menos de 40 kilómetros entre ambas ciudades en casi una hora y media, cuando lo habitual sería hacerlo en 25 minutos. “A la altura de Badalona, el embudo es monumental”, confirma. Lo que le obliga a salir de casa, en ocasiones, incluso a las 7 de la mañana, para llegar a tiempo a su restaurante.

Entrada de trafico a Barcelona por Plaza Cerdà. foto David Airob © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Entrada de trafico a Barcelona por Plaza Cerdà. foto David Airob Entrada de trafico a Barcelona por Plaza Cerdà.(David Airob)

La opción del tren, en este caso, resulta mucho más rentable, como pudo comprobar. El trayecto entre la estación de Sants y la estación de Mataró dura 47 minutos. El factor económico parece incluso mucho más concluyente. El trayecto en coche para recorrer esa distancia con combustible de gasolina es de 3,55 euros, a los que hay que añadir 1,37 euros por el peaje de la autopista en Montgat, según la tabla de tarifas para las vías de titularidad de la Generalitat de Catalunya para 2017.

A las 19 h, el trayecto entre Terrassa y Barcelona puede durar la mitad si se viaja en tren

Algo más de 5 euros en coche que se reducen, en cambio, a 4,10 euros si se opta por el billete sencillo de ferrocarril, e incluso a 2,75 euros en el caso de disponer de un Bonotren de diez viajes para cuatro zonas. Casi la mitad. Tras darle algunas vueltas, Carmona ha decidido pasarse al tren. “Tengo el restaurante en L’Eixample y el tren me deja en 40 minutos en Arc de Triomf; en octubre comienzo a hacer los viajes con Rodalies”, avanza.

Un reciente informe elaborado por el RACC estima que cerca de 120.000 vehículos en los que viajan más de 200.000 personas acceden a diario a la capital catalana desde un radio geográfico no superior a 40 kilómetros. Los atascos que esta congestión genera obligan a casi uno de cada tres trabajadores a llegar tarde a su puesto de trabajo, lo que se traduce en más de 50.000 horas perdidas y alrededor de 150 millones de euros anuales.

Terrassa, hasta la mitad de tiempo

Alejandro Uribe, un colombiano que lleva casi 20 años residiendo en Catalunya, y su compañero de coche bien lo saben. Viajan a diario a las 7.45 h de Terrassa a Poblenou, donde trabajan en un almacén de suministros. “Compartimos coche porque pensamos que los costes se reducirían mucho, pero no valoramos el factor tiempo”, cuenta. “En un día de lluvia, podemos tardar tranquilamente una hora y media en llegar a casa por la tarde”, se lamenta.

© Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L.

Las vías de acceso permiten rutas distintas por carretera, cuya distancia es inversamente proporcional al coste económico. Por los túneles de Vallvidrera el recorrido es de 28 kilómetros y la duración en hora punta, ya sea entre las 8 y las 9 h o entre las 19 y las 20 h, suele ser, con suerte, de entre 45 y 50 minutos, pero el coste del peaje se dispara. A los 4,18 euros de los túneles hay que añadirle 1,39 euros más hasta Terrassa. En total, casi 6 euros a los que hay que sumarle unos 3 euros de combustible. 10 euros para un trayecto –en este caso, 5 por pasajero– que en tren, en cambio, se hace en 49 minutos y cuesta 2,75 euros, si se opta por el Bonotren de diez viajes.

Si la opción es desplazarse por la C-58, como hacen Alejandro y su amigo, el coste del peaje desaparece, pero, en cambio, se multiplica el tiempo. “El martes pasado, tardamos exactamente 1 hora y 38 minutos en cruzar la puerta del trabajo”, se lamenta.

Vilanova, 15 euros de ahorro diarios

Sandra Pérez decidió un día venir a vivir a Barcelona desde su ciudad natal, Vilanova i la Geltrú. Pero su trabajo se quedó en la ciudad que la vio nacer. Hoy coge a diario el tren para desplazarse entre ambas localidades. “Empecé yendo en mi coche, pero me di cuenta de que era una ruina”, recuerda. Los 46 kilómetros que separan ambas localidades se realizan en coche en una hora por los túneles de El Garraf, pero el coste de la autopista es de 6,68 euros, a los que hay que añadir cerca de 4 euros de combustible.

Casi 11 euros por trayecto, lo que le suponía más de 20 euros diarios entre ida y vuelta. Hoy, gracias al servicio de Renfe, realiza ese mismo trayecto en 38 minutos y paga menos de 3 euros por trayecto. “Me estoy ahorrando casi 15 euros cada día y llego a la misma hora al trabajo”, compara. Otro ejemplo más de las ventajas del tren frente al coche en los trayectos en hora punta.

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