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Trump, ante Rajoy: «España es un gran país y tendría que seguir unido»

Logotipo de El Correo El Correo 27/09/2017 Mercedes gallego

Ni la sobriedad del entorno ni la tensión del momento que se vive en España sirvieron para elevar el nivel de la discusión que conlleva el conflicto catalán. Donald Trump, con su simplismo habitual, decidió que «sería de tontos no quedarse en España» porque «es un país muy bonito e histórico», mientras que, agradecido por su apoyo, Mariano Rajoy instó a los catalanes a «recuperar el sentido común».

Tras las acciones del Gobierno y la Guardia Civil, el presidente español consideró ayer que la iniciativa catalana para independizarse está completamente desmantelada. Si el Parlamento catalán decidiera declarar unilateralmente la independencia tras los resultados del domingo, «sería un disparate», advirtió. «Todo el mundo sabe que el referendo no se puede celebrar porque no hay ni junta electoral, ni hay un equipo en la Generalitat organizándolo, no hay papeletas, no hay personas que estén en las mesas, ni locales que conozca la gente. Puede haber un alboroto, puede haber ruido, pero desde luego lo que no puede haber es un referéndum válido, democrático y con un mínimo de garantías», sentenció.

No se plantea el jefe del Gobierno español negociar las condiciones necesarias para que se den, sino «terminar ya con toda esta historia» y que se dé paso «de inmediato» a una nueva etapa en la que prime la «ley, la democracia y el diálogo».

Su anfitrión le prodigó todo tipo de atenciones para realzar en este momento tan crítico su papel como jefe de Estado preferente ante la Casa Blanca, donde por primera vez se ha hospedado a un presidente español en la casa de huéspedes. La bandera española ondeaba en la fachada de la Casa Blair, atendido el gallego por un mayordomo asturiano. Trump no se cansó de decir que Rajoy es «altamente respetado» en EE UU y aseguró, sin datos, que si se pudiera preguntar a los catalanes, «se darían cuenta de que aman a su país y no se irían de su país», apostó. «Creo que los catalanes se van a quedar en España».

Por si acaso, el presidente español ha suspendido su asistencia este viernes a la cumbre de la UE en Tallin, tras presentar sus disculpas al primer ministro estonio. Moncloa aduce que se trata de una cumbre informal de carácter deliberativo en la que no se va a tomar ningún acuerdo, por lo que su presencia «no era indispensable», dijeron fuentes del Gobierno.

Rajoy delegó la semana pasada en el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, la representación de España en la Asamblea General de la ONU y ha minimizado su estancia en Washington, que sólo ha incluido una visita a la Embajada de España.

Su estancia en el Despacho Oval se limitó a 15 minutos, seguidos de un almuerzo de trabajo en el que la delegación estadounidense estuvo compuesta por los más altos cargos del Gobierno de ese país: el secretario de Estado, Rex Tillerson; el yerno del presidente Jared Kushner; el jefe de gabinete de la Casa Blanca general, John Kelly; y el asesor económico Gary Cohn.

Corea del Norte y Venezuela

La primera bilateral entre ambos mandatarios tuvo un alto componente económico, donde España reivindicó el papel de las 600 empresas españolas afincadas en Estados Unidos, que generan cerca de 96.000 empleos. A cambio del inquebrantable respaldo de Trump a un «comercio justo» y una «España Unida», Rajoy le ha prometido el respaldo español en la seguridad del mundo, aumentando el compromiso en Irak con un nuevo paquete de ayuda para su reconstrucción y prometiendo que estará a su lado en el conflicto de Corea del Norte a la hora de buscar una solución política. «A nadie le gustan las guerras», admitió, «pero es verdad que los acontecimientos que están teniendo lugar en Corea del Norte, con implicaciones en países de su entorno, hacen que sin duda alguna tengamos que ser contundentes».

Rajoy es el primer presidente español que pasará la noche en la casa de huespedes de la Casa Blanca. © Efe Rajoy es el primer presidente español que pasará la noche en la casa de huespedes de la Casa Blanca.

Trump le agradeció que la semana pasada expulsara al embajador norcoreano Kim Hyok Chol como castigo por las pruebas nucleares de su país y reclamó una respuesta global a la crisis. La sintonía mejoró aún más al tocar Venezuela, donde Rajoy se calentó para satisfacción de Trump.

Sobre gambas al ajillo y coles de Bruselas, el magnate estadounidense, melancólico de sus tiempos mozos, recordó su visita a Barcelona, y admiró los éxitos de Rafael Nadal, «un tesoro de España». Aunque él prefiere a Sergio García porque le va más el golf. Lo único que le regateó fue el vino, ausente de ese almuerzo de trabajo dada la conocida repugnancia de Trump por el alcohol por su historial familiar.

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