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Trump: "Sería una tontería que Cataluña no siguiera en España"

Logotipo de El Mundo El Mundo 26/09/2017 PABLO PARDO

Donald Trump

y

Mariano Rajoy

escenificaron este martes en la Casa Blanca una ceremonia de amistad entre Estados Unidos y España con el

referéndum catalán

como telón de fondo. Un referéndum catalán al respecto del cual el presidente de Estados Unidos no dudó en pronunciarse de manera inequívoca cuando fue preguntado por la prensa.

"Yo creo que España es un gran, gran país y debe permanecer unido", dijo Trump, que recordó que hablaba "como presidente de Estados Unidos", tras un almuerzo con Rajoy de menú claramente español: gambas a la plancha con alioli de Sevilla, pollo con glaseado de membrillo y jerez romanesco, coles de Bruselas y patatas nuevas asadas con romero. Y, de postre, milhojas, de natillas de chocolate y helado de azúcar moreno. Trump no ha probado el alcohol en su vida, así que, que se sepa, no hubo vino.

El único sitio de España en el que el presidente estadounidense ha estado es, precisamente, Barcelona, donde dio una conferencia hace algunos años. Durante el encuentro con Rajoy, Trump recordó con cariño su estancia en esa ciudad, expresó su admiración por

Rafael Nadal

(al que calificó de "tesoro nacional") y Sergio López y, después, en la rueda de prensa, dio a entender que está siguiendo el debate sobre Cataluña.

"He visto cómo se está desarrollando eso", declaró el presidente estadounidense, "pero eso es algo que lleva desarrollándose desde hace siglos y, francamente, nadie sabe si van a votar, el presidente [Rajoy] ha dicho que no van a votar, pero el pueblo estaría muy opuesto a eso". Trump concluyó con un "me gustaría que España siguiera unida".

El jefe del Estado y del Gobierno de EEUU, también declaró a la prensa en su habitual estilo - que deja una parte a la interpretación del oyente - que "me apuesto con vosotros a que, si hay números y encuestas precisos, [quedará claro que los catalanes] aman a su país, y no quieren irse". Trump terminó diciendo que "creo que el pueblo de Cataluña se quedará en España, creo que sería una tontería no hacerlo".

Rajoy no quiso entrar en cuál será la reacción del Gobierno si el lunes las autoridades catalanas proclaman la secesión, pero volvió a dejar claro su punto de vista. "La decisión de proclamar unilateralmente la independencia no me corresponde a mí, como es evidente, pero creo sinceramente que sería un disparate", afirmó.

El presidente del Gobierno declaró que "todo el mundo sabe que el referéndum no se puede celebrar, porque no hay Junta Electoral, ni un equipo en la Generalitat organizando el referéndum, no hay papeletas, no hay mesas, no hay locales que conozca la gente, es un disparate. Lo que puede haber es alboroto, ruido, pero lo que no puede haber es un referéndum válido, democrático, y con un mínimo de garantías".

Rajoy fue más cauto al hablar de

los Presupuestos

. "Nosotros vamos a retrasar un poco la presentación de los Presupuestos porque creemos que es fundamental que tengamos los apoyos suficientes para conseguirlo. Estamos hablando con fuerzas políticas, y no creo que vayamos a tener ningún problema para aprobarlos en un periodo de tiempo razonable", dijo, antes de descartar unas elecciones anticipadas.

Fue toda una exhibición de amistad entre los dos países. Trump declaró que "tengo un gran respeto por vuestro presidente y tengo un gran respeto por vuestro país". Rajoy se expresó en términos similares en relación a Estados Unidos, y recordó que ambos gobiernos y ambos países comparten intereses y valores", dijo Rajoy.

Incluso las áreas en las que podría haber habido fricción se convirtieron en una celebración de unidad. El caso más evidente fue el de la defensa. España gasta en ese capítulo un 0,92% de su PIB, lo que la sitúa en el tercer puesto de los países que menos contribuyen a la OTAN, sólo por detrás de Bélgica y Luxemburgo, según datos de la Alianza Atlántica. Durante la campaña electoral, Trump llegó a amenazar con que EEUU violaría el artículo 5 de la OTAN - que establece que una agresión contra uno de los miembros será considerada como un ataque a todos, y que fue invocado tras los

atentados del 11-S

- en el caso de los países "que no cumplan con sus obligaciones".

Esas obligaciones parecen ser elevar el gasto en defensa al 2% del PIB, a pesar de que ésa es una medida de carácter voluntario que los países de la OTAN tienen para cumplir, si así lo desean, hasta 2024. La actual Casa Blanca ha convertido ese 2% en un fetiche que revoloteó incluso en la catastrófica rueda de prensa - la antítesis de la de este martes-entre Trump y la canciller alamana

Angela Merkel

, en marzo pasado.

Este martes, lo único que revoloteaban eran colibríes (y algunas avispas). No hubo ningún desacuerdo en defensa. Trump recordó que España ha formado y entrenado a 30.000 miembros de las fuerzas de seguridad de Irak, y agradeció "la amabilidad" de los españoles hacia los soldados estadounidenses destacados en nuestro país. Rajoy, por su parte, reclamó más coordinación en materia de inteligencia contra el terrorismo.

Acaso una de las claves de la buena relación fuera que Rajoy recordó que "desde hace muchos años, las empresas españolas apuestan por Estados Unidos", un país en el que unas 600 compañías "están generando unos 96.000 puestos de trabajo estable y de alta calidad". Eso es música para los oídos de Trump, que ha hecho de la creación de empleo, en especial en el sector industrial, el eje de su retórica de campaña, pese a que EEUU está en una situación de pleno empleo desde hace dos años.

Así que los dos se centraron en lo que les interesaba. Por ejemplo, en materia de Venezuela y de Corea del Norte, Trump y Rajoy demostraron una más que completa sintonía y acuerdo en la necesidad del uso de sanciones. Pero con una diferencia notable. En dos ocasiones -una para cada país - el español eludió dar su apoyo a una eventual acción militar estadounidense contra ninguno de esos países. Ese matiz, sin embargo, quedó bastante oculto ante la exhibición de amistad entre España y EEUU.

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