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Turistas despistados en un lunes histórico

EL PAÍS EL PAÍS 02/06/2014 Esther Sánchez
Kan Fossum, Sissel Monses y Sletvold Liv, turistas noruegas, en la plaza de Ópera. © Carlos Rosillo Kan Fossum, Sissel Monses y Sletvold Liv, turistas noruegas, en la plaza de Ópera.

"¿Qué ha abdicado el rey de España?", se asombraba esta mañana Sletvold Liv, sentada a pleno sol en una cafetería en la Plaza de Ópera con una caña en la mano escoltada por dos amigas. Son noruegas y están pasando unos días en Madrid. "Por supuesto que conocemos a la familia real española, leemos los periódicos", explicaba. Sus compañeras de viaje asentían y recordaban que el príncipe Felipe es amigo del heredero de la Casa Real noruega, Haakon Magnus de Noruega y su esposa Mette-Marit, una plebeya como su homóloga española la princesa Letizia.

A Sletvold le viene a la memoria, de repente, el papel fundamental que jugó el Rey en el golpe de Estado de 1981. En esa ocasión se encontraba en Málaga y vivió con gran inquietud el acontecimiento. Considera perfecto que se deje paso a las personas jóvenes, aunque, en su opinión, quizá este momento con la crisis que existe no sea el más adecuado. Antes de despedirse, una de sus amigas, recuerda el suceso cuando el Rey se rompió la cadera cazando un elefante en Botsuana.

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Los jienenses Manuel Ruiz, Antonio García y Francisco Miralles esperan la declaración del Rey. / Carlos Rosillo

En la barra del mismo bar, los jienenses Francisco Miralles, Manuel Ruiz y Antonio García, degustan una cerveza. Ya es hora, rozan las doce de la mañana. "Hemos entrado aquí porque fuera anuncian langostinos de Sanlucar", relatan. La abdicación del rey les ha pillado tan de sorpresa como al resto de los españoles. Pertenecen a la peña taurina Sol y Sombra de Villacarrillo y se han desplazado a Madrid para asistir a la confirmación de la alternativa de José Carlos Venegas en la plaza de toros de Las Ventas.

Miralles se declara monárquico y piensa que el príncipe Felipe va a cumplir bien su papel. Repite la frase fetiche con la que se describe al heredero: "está muy bien preparado". En cuanto a la transición entre padre e hijo, están seguros de que "va a haber concentraciones, manifestaciones e incluso revueltas" de los que están a favor de la III República.

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Turistas argentinos de visita en Madrid comentan la abdicación. / Carlos Rosillo

Son los turistas más enterados. Para otros, que proceden de Corea, Hong Kong o Canadá, no deja de ser un hecho anecdótico que adornará las crónicas de su paso por las calles madrileñas. La abdicación le ha servido de percha al guía de un grupo de argentinos, para explicarles el papel de la corona en España tras la muerte de Franco. "Ahora entendemos que para ustedes, sobre todo para la gente de más edad, sea tan importante la figura de Juan Carlos I, por todo lo que supuso en la transición hacia la democracia, pero para nosotros es un sistema muy lejano y no entendemos la razón por la que existe a estas alturas", comentaba Fabrizio Lombardo, erigido en portavoz de sus compañeros.

En su opinión, es el momento para que se abra en España un periodo de debate en la sociedad que podría desembocar en una votación popular. No les extraña que se haya convocado una manifestación esta tarde en favor de la III República, incluso se plantean asistir.

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Rafael Barrul, vendedor de abanicos y monárquico. / Carlos Rosillo

Un poco más adelante, Dimple Bhatia, de 26 años toma una foto a su amigo, Irshab Ali, de 32 años, que posa sonriente junto a una estatua viviente. Proceden de Dubai en los Emiratos Árabes Unidos, y  están de visita en la capital. No conocen a Juan Carlos I y tampoco a su hijo, pero saben bien lo que es una monarquía. "Tiene sus ventajas y sus desventajas", explica Bhatia. "Por una parte, como siempre es la misma familia no hay muchas sorpresas, pero por otro lado nos gustaría poder votar y elegirles, que nosotros tuviéramos algo que decir", puntualiza.

A su alrededor se mueve un experto vendedor de abanicos, Rafael Barrul. Lleva 24 de sus 40 años ofreciendo su refrescante producto a los turistas "que unas veces da para comer y otras no". Se declara monárquico, "porque a los gitanos siempre nos ha gustado mucho el Rey", sonríe. "Pero ya era hora de que se fuera, está muy mayor, y que deje paso al príncipe".

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Los canarios Lucía y Alejandro Morales con Pedro Santiago en la catedral. / Carlos Rosillo

En las escaleras de la catedral de Madrid, frente a Palacio, descansa a la sombra Alejandro Morales, un artista canario de 46 años, que ahora está en el paro y se busca la vida en lo que puede. En unas horas coger el avión junto a su hermana, Lola, y a su cuñado, Pedro Santiago. Es la primera vez que deja su isla El Hierro, y lo ha hecho para asistir a una boda. "Ya le tocaba jubilarse al hombre, estaba un poco revoltoso", ironiza. Se conforma con el sistema, dado que es lo que hay, pero tiene la esperanza de que, al menos, le dé un aire menos conservador a la monarquía. "Aunque a nosotros, la verdad, allá en El Hierro, poco nos va a cambiar la vida que reine una persona u otra". Y se despide con un: "para lo que hay que ser artista es para vivir en el momento en el que nos encontramos".

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El matrimonio Lucía y Lorenzo Nemi ante el Palacio Real. / Carlos Rosillo

Sorprende que haya personas como el matrimonio formado por los italianos Lucia y Lorenzo Nemi, de 34 y 36 años, respectivamente. Procediendo de un país tan cercan a España, la monarquía  les suena muy lejana. Tienen que buscar un rato en su memoria para recordar que el rey quizá sea un tal Juan Carlos. "No sabemos nada de los problemas de la monarquía en España, bastante tenemos con nuestros políticos", se disculpan. Lo que si tienen bien claro es que Madrid les ha gustado mucho más que Barcelona.

La mañana discurre tranquila en este lunes histórico, con un sol cada vez más pegajoso que los turistas, al menos de momento, agradecen. Los visitantes del Palacio de Oriente, morada antaño de reyes, continúan afluyendo al regio edificio, muchos de ellos sin saber todavía que el Rey de España por 39 años ha decidido abdicar.

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