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Uli Hoennes se convierte en un reo común

EL PAÍS EL PAÍS 02/06/2014 Enrique Müller
Uli Hoeness, en una foto tomada en junio. © GUENTER SCHIFFMANN Uli Hoeness, en una foto tomada en junio.

Uli Hoeness, el expoderoso presidente del club Bayern Múnich y que fuera condenado en el mes de marzo por un juez de Múnich a una pena de tres años y seis meses de cárcel tras haber sido encontrado culpable del delito de evasión fiscal, ingresó este lunes en la prisión de Landsberg para cumplir su condena, un recinto conocido como el “Alcatraz” bávaro y donde Adolf Hitler cumplió una condena de 264 días que aprovecho para escribir su famoso libro “Mi Lucha”.

Desde hace semanas se había especulado sobre cuando Hoeness ingresaría en la cárcel y aunque la dirección del penal se negó a confirmar el ingreso del exejecutivo del Bayern al penal, uno de sus abogados confirmó la medida que fue anunciada por la agencia DPA y el periódico en el curso de la mañana. Cuando la noticia llegó a los medios numerosos equipos de televisión se apostaron en la puerta de la cárcel para filmar la llegada del ahora reo más famoso del país.

Hoeness , un hombre que gozó durante años de la fama de ser una instancia moral del país, una especie rara de ejecutivo honesto y exitoso, generoso con los desposeídos y una persona que no vacilaba en denunciar las injusticias sociales de su país fue encontrado culpable, el 13 de marzo pasado, de haber cometido un grave delito al evadir impuestos por un valor de 28,5 millones de euros.

“He eludido impuestos, admitió Hoeness ante el juez, “y tengo claro que con mi autodenuncia nada cambia. Esperaba, eso, si, eludir con ella un proceso judicial”, añadió el acusado. El comienzo del juicio cautivo a la nación y arrojó, en el primer día, una sorpresa mayúscula. Hoeness había admitido una evasión fiscal estimada en 3,5 millones de euros, pero el mismo confesó ante el juez que el fraude era de 18,5 millones. Poco después una experta del fisco fijo en 28,5 millones de euros el fraude cometido

“Lamento profundamente mi comportamiento y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para cerrar este capítulo opresivo. ¡No soy un parásito social!”, dijo el más famoso evasor fiscal del país. Pero durante el proceso que duro solo cuatro días quedó demostrado que Hoeness había cometido varias irregularidades con el fisco, después de que presentase una autodenuncia para evitar la cárcel.

Merkel, que profesaba una profunda simpatía por el principal ejecutivo del Bayern, admitió sentirse “decepcionada” por su comportamiento

La segunda sorpresa del juicio tuvo lugar poco después de conocerse la sentencia. Hoeness, en un acto inesperado y que asombró a los medios, a la opinión pública y a los hinchas del Bayern, optó por no apelar a la sentencia, una decisión que lo obligó a cumplir la pena en la cárcel.

Tras consultarlo con mi familia, decidí aceptar la sentencia de la corte de Múnich. Pedí a los abogados que no presenten apelación. Esto se corresponde con mi idea de decencia, comportamiento y responsabilidad personal”, dijo a través de un comunicado. La decisión de Hoeness de ingresar a la cárcel mereció el respeto de la canciller Angela Merkel, quien dejó saber por intermedio de su portavoz, Steffen Seibert quien señaló que la canciller sentía “respeto” por la decisión adoptada por su examigo.

“El juez ha hablado y el señor Hoeness ha tomado una decisión personal que hay que respetar”, dijo el portavoz. Pero Merkel, que profesaba una profunda simpatía por el principal ejecutivo del Bayern, admitió poco después de conocerse los pecados cometidos por Hoeness, que se sentía “decepcionada” por su comportamiento.

Aunque Hoeness fue condenado a vivir tres años y seis meses tras las rejas, el exejecutivo podría hacer efectivo una disposición legal que le permitiría a partir de la primavera del próximo año abandonar la cárcel durante el día y regresar a su celda en la noche. Después de cumplir dos tercios de la condena, Hoennes podría volver a ser un hombre libre si demuestra haber tenido un buen comportamiento,

En su última aparición pública en una asamblea extraordinaria de socios del club que tuvo lugar en mayo, Hoeness se despidió, con lágrimas en los ojos, y anuncio que tras cumplir la condena volvería a optar a un cargo en el club de sus amores y al cual le dedicó más de 40 años, primero como jugador y más tarde como ejecutivo.

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