Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Un alcalde del PSC aprovechó viajes de cooperación para hacer turismo

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 19/06/2014 Jesús García

La cooperación internacional ha convertido a Teo Romero en un hombre de mundo. Solo entre 2007 y 2010, el expresidente del Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo (FCCD) visitó 25 países del globo para participar en congresos, foros y conferencias. El alcalde socialista de Santa Margarida de Montbui (Anoia) aprovechó los viajes, presuntamente, para hacer turismo. Y cargó parte de esos gastos “privados” y “claramente impropios” a las arcas del fondo, según un informe de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) que ha servido de base al juez para imputarle por malversación de fondos públicos.

El documento de Antifraude, al que ha tenido acceso EL PAÍS, constata que las dietas pasadas por Romero no están “debidamente justificadas” por la “falta sistemática de motivación”, aparecen “duplicadas” o resultan “incongruentes” con los fines de la FCCD, una organización que coordina las aportaciones de los Ayuntamientos catalanes en materia de cooperación. Romero la dirigió entre 2005 y 2011, cuando pasó a ser vicepresidente, cargo al que ha renunciado temporalmente.

En los cuatro años investigados, los pagos ascienden a casi 57.000 euros y corresponden a estancias en enclaves turísticos —“claramente desvinculados” de las conferencias—, consumiciones en locales de ocio nocturno, consulta de “páginas web de adultos” e incluso “compra de souvenirs”, detalla el informe.

Romero cargó gastos en locales nocturnos de Tokio y Río de Janeiro

La relación de países a los que viajó Romero es digna de un aventurero. “Es verdad que, con la crisis, se ve de otra forma. Pero entonces se viajaba mucho, y nos pedían ayuda. Era mi trabajo”, relata el dirigente del PSC. En enero de 2007, Romero asistió a un foro sobre autoridades locales en Nairobi (Kenia). Antifraude ve injustificado que se hiciera acompañar de otro alcalde de la comarca —el de Hostalets de Pierola— a quien el fondo pagó parte de los gastos. El expresidente pasó como gasto un vuelo interno a Nariokotome —lugar “que destaca por sus restos arqueológicos”— y otro a Mara, una reserva natural. En septiembre de ese mismo año, viajó a Trujillo (Perú) para participar en un seminario sobre “democratización”. La OAC pone en duda “la congruencia de la totalidad del viaje” porque, acabado el congreso, se quedó unos días en Cuzco, Patrimonio de la Humanidad y base para visitar los restos de Machu Pichu. “Dicen que fui a hacer turismo, pero es mentira. Fui por un proyecto urbanístico”, explica por teléfono. Los investigadores, en cambio, creen que no hay “explicación, detalle ni resultado” que justifique “una estancia de tres días”, por lo que los gastos son “totalmente impropios”.

El 60º aniversario de la creación de Israel le llevó hasta allí en 2008. A él y al ya ex alcalde de Hostalets, el de Kenia. Como estaban cerca, aprovecharon para visitar Petra, en la vecina Jordania, y alojarse en el Hotel Gran Palace de Amman.

El expresidente sostiene que todas las dietas están justificadas

En un desplazamiento a México —para un congreso de gobiernos locales— prolongó el viaje por delante y por detrás y cobró dietas (399 euros) para los ocho días. Más llamativo fue el viaje a Cuba. Romero, según Antifraude, había previsto asistir a una conferencia sobre paz en Venecia; a última hora, decidió cancelar los billetes para asistir a un evento sobre “cooperación descentralizada” en Cuba, lo que implicó una penalización para el Fondo de 465 euros. Aprovechando otro congreso en Argentina y Brasil, se desplazó a las cataratas de Iguazú sin que conste su “necesidad y finalidad”.

Pero el viaje al que más punta saca Antifraude es el que hizo en agosto de 2009 a Japón, durante la conferencia por la Paz de Nagasaki, a pesar de que el Fondo ni siquiera formaba parte de la entidad organizadora. “La gente dice que fui en agosto... Pero es el aniversario de cuando tiraron las bombas atómicas. Perdí vacaciones con mi mujer y mis hijos”, justifica. Le acompañó, una vez más, el exalcalde de Hostalets. Hay “dudas razonables sobre la finalidad de los gastos” del viaje, que no reportó “ningún retorno o beneficio” al Fondo. La celebración duró tres días (del 7 al 10), pero Romero lo prolongó hasta el 14, lo que le valió para visitar Kioto y Tokio y para pasar gastos “injustificados” por 2.585 euros. Destaca un ticket de 898 euros de la discoteca Ultra Lounge, del que “no hay ninguna explicación”. Romero cargó como “gasto nocturno de consumición” la compra de unos vasos para beber sake.

En 2010, visitó Ecuador para hacer seguimiento de unos proyectos. “Nada más aterrizar”, destaca Antifraude, contrató un avión para ir a las islas Galápagos. También pagó 120 euros por un hotel. El organismo “no entiende que se especifique que es una habitación individual”. Y, por los gastos de manutención del hotel, deduce que había “dos comensales”.

Para un seminario sobre “innovación y creatividad en la ciudad”, celebrado en Brasil, el Fondo contrató a una agencia de viajes de Igualada de reciente creación. Romero visitó Rio y Ouro Preto y pasó gastos del bar Balcony de Copacabana. También pasó como gastos de parking lo que en realidad es, según Antifraude, un taxi “cogido a las dos de la mañana después de salir de la discoteca Demodée”.

"No hay gastos particulares, siempre son tareas del Fondo; por ejemplo, gastos de representación, justifica Romero. El expresidente defiende que no hay “duplicidades”, porque una cosa es la indemnización por los viajes y otra, las dietas. Y recuerda que todos los gastos le fueron abonados por el Fondo, sin que nadie pusiera pegas. “En muchos países no te hacen una factura”, matiza. Y atribuye la denuncia de un trabajador a una “animadversión personal”.

Romero, de hecho, se siente “víctima” de una estrategia política que pretende poner en duda su “honorabilidad”. Romero devolvió los gastos al Fondo, pero solo para que le aplicara el IRPF y procediera a una nueva liquidación. “Es el Fondo el que me debe dinero”, señala.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon