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Un algoritmo, sentado en el consejo de un fondo chino

El Mundo El Mundo 09/06/2014 PABLO PARDO

Según los profesores de Oxford Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, "el 47% de los empleos de Estados Unidos están en peligro" de ser sustituidos por robots. En un artículo publicado en septiembre pasado, explicaban, encima, que, a más posibilidades de que un puesto de trabajo sea sustituido por un robot, más bajo es el salario de ese trabajo.

Lo que no parece que se le haya ocurrido a nadie nunca es que los robots iban también a dejar sin empleo a los que normalmente se dedican a avalar los despidos de trabajadores para sustituirlos por máquinas: los consejeros de las empresas. Eso es lo que el fondo de capital-riesgo hongkonés Deep Knowledge Ventures (DKV) acaba de hacer. DKV, que fue lanzado en 2013 y está especializado en inversiones en empresas de medicina, genética y biotecnología, nombró a un algoritmo consejero independiente.

El nuevo consejero de DKV se llama Vital, que son las siglas en inglés de Herramienta de Validación para las Ciencias de la Vida Avanzadas. El fondo se lo compró en marzo a la empresa de biotecnología británica Aging Analytics. Esto de sentar a un trozo de software en el consejo no tiene precedentes, y algunos medios han considerado el anuncio simplemente un truco de relaciones públicas.

La portavoz de DKV en EEUU, Jessica Fontaine, sin embargo, apuntó a EL MUNDO que quieren que sus inversores «comprendan la importancia de este software a la hora de tomar decisiones». Vital "es una parte absolutamente esencial del proceso de toma de decisiones del consejo y, al hacerlo un miembro como los demás, tiene un voto en las decisiones", precisó.

DKV invirtió, al menos, en dos empresas: la hongkonesa Pathway Pharmaceuticals y la estadounidense InSilico Medicine. A su vez, Pathway Pharmaceuticals participa en el capital de InSilico. Ambas decisiones de inversión fueron tomadas por seres humanos. Así que queda por ver qué decidirá ahora Vital.

Un algoritmo es capaz de tomar en consideración muchas más variables que un ser humano, pero al mismo tiempo carece de emociones. Y eso, según Fontaine, puede ser una ventaja, ya que, en último término, no se enfada si sus propuestas son tumbadas por sus colegas. "Sus recomendaciones pueden ser rechazadas con más facilidad», explica la portavoz de DKV. De acuerdo con la información de la portavoz del fondo, éste es el primer caso que se sepa en el que «un consejo de administración de una entidad -cotizada o no- haya nombrado a un elemento de inteligencia artificial como uno de sus consejeros con igualdad de derechos que los demás miembros".

Dada la exhibición de inteligencia de los bancos europeos -por no hablar de las cajas españolas- en los últimos años, sólo cabe añadir que el listón para la inteligencia artificial quedó tan bajo que es poco probable que Vital no cumpla las expectativas. A fin de cuentas, entre el 50% y el 70% de las transacciones bursátiles en EEUU las hacen ordenadores programados con algoritmos, no seres humanos.

Así pues, los algoritmos podrían suponer un problema no sólo para los trabajadores normales y corrientes, sino incluso para los ex jefes de Gobierno. Así, por ejemplo, Felipe González o José María Aznar son dos ilustres ex presidentes españoles cuyas funciones en Gas Natural y News Corporation, respectivamente, acaso podrían ser sustituidas por un buen software sin que nadie notara la diferencia.

Como explicaba la semana pasada el diario Financial Times en un artículo sobre la robotización de los consejos, «los xenófobos de todo el mundo van a empezar pronto a echar de menos a los inmigrantes».

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