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Un desalmado en las redes

El Mundo El Mundo 25/04/2014 JOAQUÍN VERA, ROBERTO VILLARREAL
Photo © Proporcionado por elmundo.es Photo

«Últimas noticias: Un helicóptero menos y cuatro salvapatrias pistoleros menos para conquistar Cataluña». Así, a modo de última hora informativa, comentó Carles Mañé Marimon en su perfil de Facebook una fotografía de los cuatro militares fallecidos en el accidente de helicóptero en Fuerteventura. Ni siquiera había sido localizada entonces la aeronave, pero su particular forma de hacer propaganda contra las Fuerzas de Seguridad no podía esperar.

El comentario no hacía más que sumarse a una ristra de insultos en su cuenta de la red social que hasta hace días permanecía abierta para todo aquel que la desease visitar. «Desfile de las Fuerzas Armadas españolas en el Día de la Hispanidad, antiguamente conocido como el Día de la Raza. Con la crisis no portan tanques, ahora llevan cajas de madera», rezaba otro comentario. En esta ocasión, a una fotografía del funeral del accidente del Yak-42 -en el murieron 62 militares españoles- en la que se pueden ver decenas de féretros cubiertos con la bandera de España.

En esta misma línea, Mañé añadió un comentario en julio de 2013 a una fotografía en la que se puede observar cómo compañeros de dos guardias civiles asesinados por ETA en Francia en 2007 portan un féretro en la base madrileña de Getafe: «¿Qué van a hacer los picoletos ahora? Cataluña votará aunque a los picoletos se les hinchen los tricornios».

Aunque se ha mantenido alejado de los medios de comunicación «para no entrar en polémicas y arrojar más leña al fuego», Mañé accedió a conversar por teléfono con EL MUNDO con el fin de transmitir su arrepentimiento: «El mal está hecho y eso no me lo va a quitar nadie, pero quiero pedir disculpas a las personas a las que haya ofendido. Comentarios horribles, fuera de lugar y con palabras malsonantes, fruto de la crispación que vivimos aquí».

Una carta de respuesta que incendió la red

El arrepentimiento llega demasiado tarde, ya que todos los comentarios vertidos hicieron que el usuario Ginés Eike -prefiere mantener el anonimato y no hacer declaraciones «por respeto» a su hijo que trabaja en las Fuerzas de Seguridad del Estado- escribiese una carta abierta «a un hijo de puta por santa que sea o fuera su señora madre».

«Usted D. Carles Mañé Marimon es una malísima persona y por tanto un hijo de puta superlativo», explica Eike en su misiva. Y se pregunta: «¿Por qué digo esto? ¿En qué me baso? En algunas de sus afirmaciones. En su macabro, repelente y vomitivo sentido del humor con nuestros muertos. Si, nuestros muertos».

Son palabras de una carta que corrió como la pólvora por distintas redes sociales y que ha llevado a Mañé a blindar su perfil en éstas. Ahora, a diferencia de hace tan sólo unas semanas, es imposible ver sus publicaciones sin pertenecer a su círculo. «He tenido que bloquear mis cuentas y he descolgado el teléfono», revela Mañé, que ha sido objeto de amenazas que están investigando los Mossos.

Todo bloqueado menos la información relativa a los grupos de Facebook a los que pertenece. La mayoría de ellos de corte independentista catalán: España nos roba: declaremos la independencia o Independencia de Cataluña ya.

Grupos en los que sus miembros dedican su tiempo a publicar y comentar noticias sobre el desafío soberanista impulsado por el presidente de la Generalitat, Artur Mas. También está adherido a ANC Calafell i Cunit, donde se reclama por «necesidad» que se sumen miembros a la Asamblea Nacional Catalana.

Ahora, reconoce que cuando coge el teléfono lo primero que le dicen es «catalán hijo de puta, te vamos a matar». «Es entonces cuando te das cuenta de que esto se te ha ido de las manos. Tengo menores en casa y siento miedo por ellos», confiesa Mañé.

Este electricista de Calafell -que ya contestó por escrito a la Asociación Movimiento Cívico de España y Catalán, que le había reprochado por carta sus palabras- se muestra preocupado por la petición de la defensora del Pueblo a la Fiscalía para que investigue un posible delito. «No hubo mala intención, pero no soy abogado y no sé valorar las consecuencias», sentencia.

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