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Un feroz retrato de la Camorra

EL PAÍS EL PAÍS 12/06/2014 Pablo Ordaz
Marco D’Amore, a la izquierda, y Salvio Esposito, en una escena de la serie. © Proporcionado por ElPais Marco D’Amore, a la izquierda, y Salvio Esposito, en una escena de la serie.

En las últimas semanas, el mundo de la Camorra, la feroz mafia napolitana, ha recibido tres grandes golpes. En orden cronológico, el primero fue la decisión de colaborar con la justicia de Antonio Iovine, uno de los capos del poderoso clan de los Casalesi, y el tercero la victoria en las elecciones municipales de Casal del Príncipe —cuna y feudo de los Casalesi— de Renato Natale, un médico conocido por su frontal oposición a la Mafia. En medio, desde el 6 de mayo hasta ahora, el canal de pago Sky ha emitido Gomorra-La serie, 12 capítulos de 50 minutos inspirados en la novela del periodista Roberto Saviano con una calidad y un ritmo que resisten la comparación con la ya mítica The Wire. Las primeras dos noticias —el arrepentimiento de un capo y la victoria electoral de un luchador anti-Mafia— constituyen sendos golpes claros a la Camorra, ¿pero por qué habría de serlo también una serie televisiva de ficción?

La respuesta está en las palabras de Marco D’Amore, un actor de 32 años que encarna a Ciro El Inmortal, un asesino despiadado que se convierte en protagonista de la serie dirigida por Stefano Sollima: “A mi personaje lo odian todos. Me parece que es el mejor premio: no se puede admirar a un personaje así”. La clave de Gomorra-La serie, además de una trama y una realización que ha mantenido a los abonados a Sky pegados al televisor semana tras semana, está en haber superado un reto muy difícil: lograr que ninguno de los personajes fascinantes del clan —el patriarca que intenta seguir manejando los hilos del poder desde prisión, la esposa que encarna la fuerza de las mujeres de la Mafia, el hijo que se sobrepone a sus propias limitaciones para mantener la cuota heredada de poder y de sangre...— se convierta en un modelo.

Esto mismo lo explica el propio Roberto Saviano: “El desafío era contar el mal desde dentro, manteniendo la credibilidad del relato, aligerando la narración pero sin suscitar empatía en ningún momento. No queríamos contar la Camorra al mundo, sino contar el mundo a través de la Camorra. Y nuestro punto de partida era el siguiente: todos los personajes eran malos. Porque en ese mundo no hay personajes positivos, ninguno con el que el espectador pueda solidarizarse ni identificar. Ningún bálsamo de consuelo. Ningún respiro de alivio”.

Y eso es Gomorra-La serie. Un viaje sin respiro a través del poder y la crueldad de la mafia napolitana. El resultado es que la serie, producida por Sky, Cattleya, Fandango, La7 y Beta Film, ha sido vista por 822.000 espectadores de media, con una permanencia del 90%, un share del 3% —no hay que perder de vista que Sky es un canal de pago y no precisamente económico— y una repercusión considerable en las redes sociales: más de 13.000 mensajes en Twitter han comentado en las últimas horas el final de la primera temporada. Según Andrea Scrosati, jefe de la oferta de cine, entretenimiento y noticias de Sky, Gomorra ya es “la serie más vista del canal, tres veces más que Juego de tronos y cinco veces más que House of Cards”. Scrosati incide en que, con todo, el aspecto más interesante es el consenso del público al percibir el verdadero carácter de la Mafia: “Ha quedado claro que no hay indulgencia en el mal”.

Es la ficción más vista de la cadena y se ha vendido a más de 50 países

La mala noticia para la Camorra procede además de que la serie en la que sale tan mal parada ha sido ya vendida a más de 50 países y que en Italia crece la expectación por verla. El actor Marco D’Amore, que ya tendrá que vivir un buen tiempo asociado al personaje de Ciro El Inmortal, cuenta que no ha tenido problemas al regresar a Scampia, el barrio de Nápoles donde se desarrolla el libro de Saviano y también buena parte de la serie. “He vuelto”, cuenta, “como Marco, como el ciudadano, el amigo, no como Ciro El Inmortal, pero la mirada de la gente ha cambiado. Creo que han apreciado la honestidad con la que he interpretado el mal. Me lo han agradecido diciéndome: ‘muchas dinámicas las hemos entendido gracias a ti”. Suele contar Saviano que lo que provocó su condena a muerte por parte de la Camorra no fue el libro en sí, sino el éxito que tuvo. Hoy celebra el éxito de la serie desde su exilio de Nueva York.

Matar el olvido

Hay un momento en que cualquier atisbo de fascinación por el poder y el dinero de la Camorra, por esa versión criminal del vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito, se viene abajo de forma abrupta. Es a la altura del capítulo ocho, cuando Gomorra-La serie reproduce el asesinato de Gelsomina Verde, una muchacha de 22 años torturada durante horas y asesinada de tres disparos en la nuca en 2004. El cadáver de Mina fue luego quemado en su propio coche, en un intento de borrar las huellas de la tortura, al percatarse los sicarios del clan Di Lauro de que la agonía de aquella muchacha inocente indignaría a la gente. A medida que el capítulo de Gomorrase iba desarrollando, Twitter se llenó de mensajes de espanto: “¿Es verdad esta historia?”.

No solo era verdad, sino que fue peor. El asesinato de Mina no fue un crimen más de la Camorra. Fue un ejemplo de la barbarie de la que es capaz la Mafia. Y la serie cumple aquí una función crucial y muy eficaz: matar el olvido.

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