Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Un Girona de golpe y porrazo

Logotipo de El Mundo El Mundo 29/09/2017 AMADEU GARCÍA

El Girona enseñó dos caras en Balaídos. Muy diferentes. Por un lado, se desquitó de su mala racha ante la portería rival. Y a lo grande, con nada más y nada menos que tres goles. Por el otro, mostró una fragilidad defensiva que el Celta bien a punto estuvo de hacerle pagar muy cara. Carísima. Gorka, capaz a la vez de lo mejor y lo peor, a punto estuvo de hacerle un flaco favor a los suyos con su enésimo error en un lanzamiento a balón parado, algo que parecía haber desterrado en su llegada al conjunto gerundense.

Los visitantes saltaron al terreno de juego con un ímpetu inusitado, con el que pusieron muy pronto cerco a la portería rival. El equipo de Juan Carlos Unzué, capaz de endosarle un 0-4 revitalizador al Eibar, no se dejó amedrentar por el enérgico arranque de su rival y respondió también con contundencia. Pione Sisto, antes de que se cumplieran los primeros 10 minutos, aprovechó una incursión de un Wass que ya le había ganado antes la espalda a Mojica para poner el 1-0 en el marcador.

© Proporcionado por elmundo.es

El Girona estaba jugando con fuego y se había quemado. Tal vez por eso, no varió ni un ápice sus planes. Y su atrevimiento tuvo premio. Portu, apenas dos minutos después, le ganó en la acción a Jony para rematar un buen centro de Mojica, todo un incordio en la banda derecha del Celta. Con el tanto, el duelo entró en una vorágine en la que caerían dos goles más, uno por lado. El primero, para los visitantes, después de que Stuani aprovechara una prolongación de Juanpe tras un saque de falta. El segundo, para los locales, tras sacarle partido a la aparente desconexión del equipo de Machín. Maxi Gómez se plantó solo ante Gorka y no perdonó.

Una floja defensa y un potente ataque

En poco más de 15 minutos ya habían caído cuatro tantos, dos por bando. Y unos y otros, desde luego, siguieron buscando la meta rival, obligando tanto a Rubén como a Gorka a firmar buenas intervenciones. El portero del Celta abortó dos acciones consecutivas, una de Mojica y una de Maffeo, mientras que el arquero del conjunto gerundense se empleó a fondo para sacarle un buen disparo a Pione Sisto.

El dominio, como la posesión, iba de un lado a otro, pero fue Maxi Gómez quien pudo marcar de nuevo para el Celta con un disparo que cogió demasiada rosca justo en el peor momento, si bien el ex meta del Athletic voló hacia el palo para cubrir hueco.

El descanso le sentó mucho mejor al Celta que al Girona. Sin duda. Los gallegos tuvieron el control del balón, por mucho que los visitantes trataran de complicarles la vida con una presión extenuante, y buscaron el tanto que pudiera darles una victoria. Los visitantes, mientras, lo fiaban prácticamente todo a la contra, sin renunciar tampoco a la posibilidad de llegar a la meta rival con algo de toque. Con todo, daba la impresión de que habían gastado todo su instinto asesino en el primer tiempo.

Tanto llegó el equipo de Unzué que el gol tenía que caer. Y cayó. Gorka, héroe y villano a la vez, dejó muy claro que las faltas directas no terminan de ser lo suyo (Messi lo sabe muy bien) minutos después de haber firmado una doble parada espectacular tras un disparo de Roncaglia y un intento de Maxi Gómez por rebañar su rechace. El Girona, pese al golpe, mantuvo el tipo. Tanto, que logró arrancar un empate por medio de Juanpe cuando el partido moría. Aún le queda trabajo por hacer. Pero la moral, desde luego, es alta.

Leer

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon