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Un grande de otro tiempo

El Mundo El Mundo 11/06/2014 MARIO DÍAZ
© Proporcionado por elmundo.es

Imagine el estadio Santiago Bernabéu. Calcule las proporciones del terreno de juego. ¿Ya lo tiene? Pues ahora multiplique su cifra por 20. Esa medida, aproximadamente 35 acres que dicen los yanquis, 141.640 metros cuadrados concretamente, es la cantidad de rough que ha desaparecido en el campo número 2 de Pinehurst, sede del US Open que comienza hoy sin favorito claro y sin Tiger Woods, para devolverle la esencia a un lugar emblemático en el que historia y deporte caminan de la mano desde hace más de un siglo.

Cuando Donald Ross, escocés él, acostumbrado a los links, llegó a Estados Unidos allá por 1900 probablemente nunca imaginó que construiría más de 400 campos de golf a lo largo de su vida. Por supuesto, ninguno como 'Pinehurst #2', inaugurado en 1910, sede el US Open en 1936 y de la Ryder Cup en 1951. Un recorrido único sin su auténtica esencia desde que en 1970 alguien decidió poner 10 centímetros de rough por todas partes. La solución: encargar un reforma integral al mítico Ben Crenshaw y a su socio Bill Coore.

Calles más anchas, más rápidas, un recorrido algo más corto, con los mismos endiablados greens de siempre, pero... Piense ahora en alguna playa de arena fina, ponga un arbusto aquí y otro allá, pero siempre de 30-40 centímetros de altura, y añada algo de pinaza. Y piedras, también piedras, pero pequeñas. Pues esto no se lo imagine porque su idea coincide plenamente con la imagen real de lo que hay ahora donde antes había rough.

Una vuelta a los orígenes del campo donde el neozelandés Michael Campbell ganó en 2005 con Tiger Woods en segunda posición y donde Payne Stewart se inmortalizó a sí mismo en 1999 con una celebración para la posteridad, precisamente el mismo año en que Phil Mickleson comenzó su desencuentro con el Open estadounidense y sumó el primero de sus seis segundos puestos y en el que Tiger Woods terminó tercero. No podrá mejorar resultado el Tigre, aunque veía en este 2014 la oportunidad de saldar deudas con Pinehurst. Su lesión/operación/recuperación de espalda le ha dejado fuera de concurso como sucediera en el Masters de Augusta. Sí estará Mickelson, pateando al estilo garra y siempre que el FBI y la investigación abierta por uso de información privilegiada en inversiones bursátiles lo permita.

Suerte para patrocinadores y televisiones que no fallarán Adam Scott, brillante número uno del mundo con victoria en el Colonial hace apenas tres semanas, ni Rory McIlroy, recién 'separado' de la tenista Caroline Wozniacki y con un nivel de juego que no se le conocía desde su victoria en el US Open en 2011. Dos claros favoritos en una lista casi interminable -Bubba Watson, Dustin Johnson, Jordan Spieth, Hideki Matsuyama...- con nombres españoles incluidos, pues aunque Sergio García y Miguel Ángel Jiménez llegan tocados (un edema en la rotula izquierda el castellonense, tendinitis en el codo derecho el malagueño) no se les puede descartar como tampoco se pueden obviar las opociones de Gonzalo Fernández-Castaño y Pablo Larrazábal, los dos otros españoles presentes en Carolina del Norte.

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