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Un hito en la ley contra delitos sexuales: "No, es No"

dw.com dw.com 07/07/2016 Naomi Conrad (ER/JC)
Manifestación contra la violencia sexual en México (2011) © 2016 DW.COM, Deutsche Welle Manifestación contra la violencia sexual en México (2011)

Hasta ahora, de acuerdo con el código penal alemán, un violador solo cometía delito cuando la mujer se defendía de la violación. Pero esto ha de cambiar. Por fin, a juicio de muchos.

Con frecuencia acuden a la abogada Christina Clemm mujeres que no tienen oportunidad alguna de ganar un juicio. Mujeres que, por ejemplo, han sido toqueteadas en el metro, o han sufrido otros acosos de ese tipo.

En Alemania, la ley establecía hasta ahora que sólo se produce una violación cuando el agresor utiliza la violencia o amenaza con hacerlo y la víctima se defiende. Que la mujer suplique o llore no basta para que se configure el delito. Toquetear o pellizcar los senos o el trasero de una mujer no son siquiera actos punibles.

Propiedad privada y sexo

Juristas y defensores de los derechos de las mujeres han subrayado reiteradamente que la propiedad privada está mejor protegida en Alemania que la autodeterminación sexual. Para las mujeres, tales experiencias son “terribles”, indica la abogada Clemm.

La lucha por reformar la legislación sobre delitos sexuales ha sido larga. Kristina Lunz, una de las impulsoras de la campaña “No, es No” en internet, considera que la ley actual es “medieval”. Cuenta que amigas suyas que han sido violadas no han presentado denuncias. “Piensan que no tiene caso, debido a la pregunta: ¿por qué no te defendiste?” explica.

Eso la frustra. A fin de cuentas, Alemania suscribió hace tiempo la Convención de Estambul, en virtud de la cual todos los contactos sexuales sin consentimiento deben ser penados. Pero dicha convención aún no ha sido ratificada por Berlín.

El caso de Colonia

El Ministerio de Justicia elaboró el año pasado un primer proyecto de ley que, según Eva Högl, vicepresidenta de la bancada socialdemócrata, incomodó a muchos parlamentarios.

Pero entonces se produjeron los hechos de la noche de Año Nuevo en Colonia y la resistencia de muchos de sus colegas se desvaneció. En esa ocasión, grupos de hombres, muchos de ellos de origen norafricano según testigos, acosaron a mujeres, las toquetearon y les robaron. A raíz de ello se produjo una acalorada discusión sobre religión, orígenes y racismo, que también puso sobre el tapete el tema de las leyes sobre delitos sexuales.

De pronto, todo se aceleró. El proyecto de ley fue presentado en marzo al gabinete de Gobierno, pero recibió críticas porque no consagraba el principio de que “un no, es un no”. Hubo más discusiones hasta que el gabinete acordó un proyecto que este jueves (07.07.2016) fue aprobado por el Parlamento alemán y que aún debe ser debatido en la cámara de los estados federados, el Bundesrat.

Hito y cambio de paradigma

Högle afirma, con visible orgullo, que este es un hito para Alemania, un país en el que hasta los años 90 del siglo pasado la violación dentro del matrimonio no era delito. Cuando entre en vigor la nueva ley, quien realice actos sexuales contra la voluntad explícita de la víctima podrá ser condenado a penas de hasta cinco años de cárcel. Una negativa verbal basta. También el acoso sexual o las agresiones sexuales en grupo configurarán delito. Una consecuencia directa de los hechos ocurridos en Colonia.

Las organizaciones que promovieron la reforma se muestran satisfechas. La abogada Dagmar Freudenberg, especializada en la materia, habló de un “cambio de paradigma” en la legislación alemana, pero duda que automáticamente se produzcan más sentencias contra agresores. “Todo depende de que las afectadas presenten las correspondientes denuncias, pero muchas veces le temen al juicio”.

Algunas víctimas se avergüenzan de hacer públicos los hechos, otras no quieren revivir el trauma en un juicio. Freudenberg hace notar, además, que la presentación de pruebas en delitos sexuales, que en general ocurren sin testigos, suele ser compleja: “Con frecuencia es la palabra de uno contra la del otro”.

Autor: Naomi Conrad (ER/JC)

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