Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Un libro antes del salto

El Mundo El Mundo 07/06/2014 MARÍA RAMÍREZ

La nueva autobiografía de Hillary Clinton empieza y termina con un paseo con su marido cerca de Chappaqua, el pueblo al norte de Nueva York donde vive la pareja. "Los ratos tranquilos como éste han sido demasiado pocos a lo largo de los años. Quiero saborearlos. El momento de otra decisión difícil llegará pronto", escribe la posible candidata.

La ex primera dama, ex senadora y ex secretaria de Estado publica este martes su segunda autobiografía, 'Hard Choices'. En la primera, 'Living History', publicada en 2003, reflexionaba sobre su vida hasta entonces, pero ahora se centra en sus cuatro años como jefa de la diplomacia de EEUU.

El libro defiende su legado como secretaria de Estado, recuerda su agenda política, intenta mostrar su cara suave de madre y próxima abuela y evita pronunciarse sobre polémicas como el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional, según las críticas de la prensa estadounidense que ha podido comprar copias por adelantado.

Ella escribe que aún se está pensando si presentarse o no a las elecciones de 2016. Pero la publicación del libro es la plataforma idónea para hacer el ensayo de campaña presidencial de Hillary Clinton, en un 'tour' por las librerías, los centros comerciales, los supermercados y las televisiones que le permitirá defender su visión para el país.

Para su primera presentación ha elegido la librería de la cadena Barnes & Noble en Union Square en Nueva York, donde suelen arrancar sus 'tours' los autores estrella del núcleo duro de los progres neoyorquinos. Desde las once de la mañana, Clinton firmará durante dos horas "todos los libros que pueda", según explica a este diario un portavoz de la librería, que espera colas para conseguir un sitio desde el alba -no hay invitaciones: el primero que llega es el primero que se sienta-. La política viajará después por todo el país y también visitará Canadá. La cadena ABC emitirá este lunes una hora de entrevista con Diane Sawyer.

El tour también es una manera de demostrar el estado físico de Clinton e intentar disipar las dudas sobre si estará en buena forma para la campaña y la Casa Blanca. Clinton, de 66 años, estuvo hospitalizada en diciembre de 2012 por complicaciones de un traumatismo en la cabeza. No habla del episodio en su autobiografía, pero en la entrevista de la ABC, según los primeros fragmentos, dice encontrarse "muy bien", no tener ninguna secuela y estar dispuesta a publicar sus informes médicos si es la candidata de su partido en 2016.

Clinton también aprovecha para marcar distancias en algunos asuntos con el presidente Barack Obama, con quien dice haber desarrollado una relación de amistad, aunque también cuente los obstáculos iniciales tras la dura batalla de las primarias de 2008. En el libro describe la primera reunión con Obama antes de la convención demócrata como "una primera cita incómoda entre adolescentes".

"Bebiendo sorbitos de Chardonnay... tanto Barack como yo y nuestros equipos tenían una larga lista de quejas. Era el momento de arreglar las cosas. Lo bueno de la derrota es que después de la experiencia me di cuenta de que ya no importaban tanto las críticas contra mí", escribe Clinton. Asegura que a ella le dolió mucho que la campaña de Obama acusara a su marido de racista en las primarias o que el equipo del candidato quisiera utilizarla después para atacar a Sarah Palin en una lucha por el voto femenino.

© Proporcionado por elmundo.es

En sus cuatro años de debates de Política Exterior con el presidente, Clinton cuenta cómo presionó para que Estados Unidos levantara el embargo a Cuba. "La mejor manera de llevar el cambio a Cuba sería exponer a la gente a los valores, la información y las comodidades materiales del mundo exterior", escribe.

Pese a su insistencia con que el embargo era ineficaz, Obama nunca se atrevió a ir tan lejos. El presidente aceptó suavizar algunos castigos, como permitir más viajes a la isla y aumentar la cantidad de dinero que los cubano-americanos pueden mandar a Cuba.

En otros aspectos, en cambio, Hillary Clinton parece más dura que Obama. Destaca la inocencia de una parte de la Casa Blanca tras el estallido de las revueltas populares en Túnez o en Egipto. Según ella, los más jóvenes se dejaron "llevar por el drama y el idealismo del momento" y reconoce el conflicto entre ella y el presidente Obama, más impaciente por el derramamiento de sangre en Egipto. Clinton seguía alertando sobre los riesgos de perder a un viejo aliado de Estados Unidos como Hosni Mubarak.

También insiste en que ella era partidaria de armar a los opositores sirios y que nunca se fío del presidente ruso Vladimir Putin y así se lo dijo a Barack Obama. "No todo el mundo estaba de acuerdo con mi análisis relativamente duro. La Rusia de Putin sigue congelada entre el pasado que no puede abandonar y el futuro que no consigue alcanzar", escribe Clinton. Según ella, Vladimir Putin es un autócrata "hipersensible" que no soporta las críticas.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon