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Un Museo Berrocal de serie B deja su famosa escultura en el almacén

El Mundo El Mundo 15/06/2014 CRISTÓBAL G. MONTILLA
© Proporcionado por elmundo.es

Hay quienes se felicitan estos días de que al fin ha abierto sus puertas en Villanueva de Algaidas el Museo Berrocal. Pero, nada más lejos de la realidad. Lo que se inauguró el viernes es el Centro de Interpretación del Agua y el Arte Contemporáneo (CIAAC), dónde es cierto que hay algunas obras del universal artista de este municipio malagueño. Eso sí, para nada se corresponden con la escultura múltiple o desmontable que le dio la fama mundial. Y ni mucho menos con el gran museo con todo este universo de Miguel Berrocal (1933-2006) que se ubicaría en este edificio. Aunque se lleva dos décadas hablando de ello, sólo se ha abierto una sexta planta del inmueble -unos 500 metros cuadrados de los más de 3.000 de los que dispone- y el legado del creador se reduce en su mayoría a piezas que pertenecen al Ayuntamiento. Sobre todo, obra gráfica, dibujos y bocetos.

Después de tanto litigio con sus herederos y una inversión que supera los dos millones de euros si se incluye la construcción inicial, el resultado no pasa de un Museo Berrocal de serie B que ha dejado su famosa escultura en el almacén. Aunque el diseño de este espacio museístico se le encargó a su hijo Beltrán Berrocal, la familia rechazó en su momento aportar sus fondos. Y ahora sigue con la misma ambigüedad que en los últimos años. Según aseguró en la inauguración de en este nuevo espacio la viuda, Cristina de Braganza, por lo pronto en él hay «60 obras y ocho esculturas, aunque cuando se amplíe podría acoger muchas más debido a que Berrocal contaba con 530 piezas en escultura terminadas».

Y, ante los dilatados antecedentes de discordia acumulados por el proyecto, al alcalde José Cabrera no le quedó otra que ser diplomático y confiar en que al fin la familia quiera llegar a un acuerdo, «ya que con un millón de euros más de inversión el edificio podría terminarse y albergar gran parte de la obra de Berrocal».

No obstante, parece que las palabras del alcalde de Villanueva de Algaidas y de la viuda a Berrocal sólo invitan a intentar retomar un proyecto que sigue sin cuajar desde hace dos décadas. En todo este tiempo, la familia del escultor nunca llegó a dotar de contenido artístico el inmueble ahora parcialmente abierto, e incluso amenazó con llevarse el museo de sus esculturas a otro sitio. Y, cuando esto ocurría, .

Más que la historia de otro proyecto paralizado en la provincia, por mucho que ahora haya sido maquillado con la inauguración de esta especie de sucedáneo con obra menor, la del Museo Berrocal en su localidad natal es la crónica de un polémico culebrón que, al menos, lleva 17 años sumando un capítulo tras otro. E, incluso, tendría su germen aún antes, en 1991, cuando empezó a proyectarse este edificio.

Por ejemplo, quien ahora vuelve a ser el alcalde de Villanueva de Algaidas, José Cabrera, recuerda un viaje de su primera etapa como regidor, en 1997, a la casa de Berrocal en Verona, del que regresó con el compromiso en firme del artista para hacer un ambicioso museo para su arte de fama mundial en el municipio.

De hecho, tras aquella reunión, la obra del edificio todavía inacabado no tardó en iniciarse. Fue realizada por dos discípulos del prestigioso Rafael Moneo, María Fraile y Javier Revillo, con una inversión de 900.000 euros de la Diputación. Además, en aquel momento, la rápida implicación provincial se vio acompañada por la complicidad del Ayuntamiento y la disposición de la Junta de Andalucía a participar en la puesta de largo del espacio expositivo que devolvería la obra de Berrocal a su tierra. Pero lo que en un principio parecía inminente terminó con el tiempo preso del escepticismo. No llegó a nada.

El detonante de la discordia fue la negativa del creador a entregar un listado con las obras del museo, algo en lo que posteriormente han reincidido sus herederos. Así, tras el fallecimiento del artista, su familia tampoco respondió a una moción del Ayuntamiento de la localidad que los instó a detallar las piezas.

Desde entonces, su viuda y sus dos hijos se han dedicado a la Fundación Escultor Berrocal, que organiza exposiciones del artista, como las que hizo posible un importante convenio con Unicaja y mostró por varias ciudades sus esculturas al aire libre. Además, han ofertado visitas al taller del escultor, situado en la nave industrial que éste adquirió en el pueblo, o han organizado eventos sociales y comidas en su casa.

Es más, los herederos pasaron de hablar del proyectado Museo Berrocal a barajar la idea de hacer en Villanueva de Algaidas un complejo con varios espacios al estilo del que existe sobre Dalí en Figueres, y que contaría con el museo, el taller y la casa familiar entre sus variadas sedes. Además, esto no quita que en ocasiones hayan reconocido que tienen otras alternativas para el museo, y que llegaron a negociar para llevarlo a la italiana Verona.

Por si fuera poco, en la capital malagueña es un secreto a voces que en su momento aspiraron a ubicar el Museo Berrocal en el Cubo del Puerto. Después de que se conociera que este edificio iba a albergar la subsede del Pompidou, a la familia Berrocal no le agradó en exceso la posibilidad de instalarlo en Tabacalera, donde finalmente desembarcará el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo y es posible que también lo haga un centro sobre Sol LeWitt.

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