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Un nuevo eje de ultraderecha en el corazón de Europa

Logotipo de El Mundo El Mundo 01/10/2017 CARMEN VALERO

Tan de cerca se le vieron las orejas al lobo en las elecciones celebradas recientemente en Holanda y Francia que cuando

Mark Rutte

cantó victoria frente al líder del ultraderechista Partido por la Libertad (PVV),

Geert Wilders

, y

Emmanuel Macron

hizo lo propio con el Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen, Europa respiró aliviada.

El gusano seguía dentro, pero no había logrado comerse la mazana. Hubo salvas en todas las capitales, hasta que cambió el viento con la consagración el pasado domingo en las urnas de la formación

Alternativa para Alemania (AfD)

, el primer partido con elementos neonazis que consigue entrar en el Parlamento federal (el Bundestag) desde la Segunda Guerra Mundial. Que esta formación se mire además en el Partido Liberal de Austria (FPÖ) del ultranacionalista y xenófobo

Heinz-Christian Strache

trae a la memoria capítulos oscuros de la Historia y confirma que el populismo es mutante, tiene capacidad para regenerarse y ha llegado para quedarse.

"No tenemos especial relación con nadie en Europa salvo con el FPÖ. Nos une la cultura, la tradición, el idioma. Somos afines", dijo el copresidente de Alternativa para Alemania, Alexander Gauland, en una rueda de prensa convocada para evaluar el éxito electoral de esa formación, que se tradujo en un 13% del escrutinio o el equivalente a 5,9 millones de votos. De ese logro hizo abiertamente partícipe a Strache. "Nos hemos reunido durante la campaña en varias ocasiones con el señor Strache para recibir sus siempre sabios consejos", reveló Gauland.

El eje AfD-FPÖ, que se ha venido gestando discretamente, se vistió de largo en junio del pasado año.

Frauke Petry

, por entonces presidenta de AfD, y Streiche presentaron en sociedad la "alianza de dos formaciones hermanas" a 2.962 metros de altura, en el pico más alto estación alpina de Garmisch-Partenkirche, en el estado federado de Baviera. "Queremos subir juntos las montañas más altas, avanzar juntos hacia nuevas cumbres políticas", dijo Petry rodeada de picos nevados, un paraje similar al que se vislumbra desde el Nido del Águila, el retiro que Adolf Hitler se construyó, también en los Alpes bávaros, a 1.834 metros de altura.

Strache, muy cómodo en el papel de gurú, dijo estar "encantado de apoyar a Alternativa para Alemania con la exitosa experiencia recabada por un partido con 60 años de trayectoria".

Y así fue como acordaron crear grupos de trabajo y coordinar su actuación en cuestiones como la defensa de la identidad nacional, la salida de la

Unión Europea

y la lucha contra la inmigración.

Básicamente, el ideario de todos los partidos populistas de derechas, a los que -pese a la supina derrota en Francia y Holanda- nunca les fue electoralmente tan bien como en este momento, según los datos recabados por el politólogo Cas Mudde.

En las elecciones celebradas el pasado mes de marzo en Eslovaquia, el Partido Popular para Nuestra Eslovaquia (LSNS), de corte neonazi, se alzó con el 23% de los votos; en Dinamarca los populistas del DF se han constituido en la segunda fuerza política y lo mismo sucede con el húngaro Jobbik, el partido de extrema derecha más importante que existe actualmente en la Unión Europea. Varios países europeos tienen populistas infiltrados además en sus gobiernos, sin contar con que la gran potencia mundial, EEUU, está en manos de un millonario errático asesorado hasta hace muy poco por ultras como Steve Bannon y Stephen Miller.

"El declive de los partidos tradicionales ha fragmentado el espacio político y abierto la puerta a partidos populistas que, aun lejos de ser mayoría, han ido ganado una influencia considerable", sostiene Mudde, y apunta que dentro del populismo el pilar de más éxito en la Unión Europea es la "derecha radical". La media de votos recabada por estas formaciones en las consultas de los últimos años ha sido del 20%, un resultado "sin precedentes" desde la Segunda Guerra Mundial, sostiene el investigador.

El mapa dibujado en las últimas elecciones europeas, en mayo de 2014, es también revelador. Algunos de estos partidos fueron los más votados en sus países, como el

FN francés

, el independentista británico UKIP de

Nigel Farage

o el Partido Popular de Dinamarca. En Austria, el FPÖ alcanzó en los comicios europeos un 20,1%, el Jobbik el 14,68% y los Demócratas de Suecia el 9,7%, por citar una relación que incluye, con un diputado, al partido neonazi alemán NPD alemán.

El pasado mes de enero, envalentonados por la llegada de

Donald Trump

a la Casa Blanca y la victoria del referéndum del

Brexit

, los principales líderes de la ultraderecha europea que forman parte de grupo Europa de las Naciones y las Libertades (ENF) en el Parlamento Europeo se reunieron en la ciudad alemana de Coblenza en un alarde de fuerza.

© Proporcionado por elmundo.es

Las encuestas eran halagüeñas entonces para Le Pen y Wilders. "La crisis de los refugiados, el rechazo a una islamización de Europa y una globalización impía anuncian el inicio de una primavera patriótica" en el continente, decía el holandés. El FN y el PVV no alcanzaron sus propósitos, pero se aseguraron un buen colchón de votos sobre el que recostarse y esperar cuatro años. Otras formaciones tuvieron más fortuna y lograron acceder, aunque en minoría, a coaliciones de Gobierno.

En Finlandia, el ministro de Exteriores y vicepresidente, es el líder del partido Verdaderos Finlandeses de Timo Soini. En el Gobierno de Lituania se sientan tres ministros de la ultraderecha populista de Alianza Nacional, incluido el de Justicia. En Hungría, gobierna desde 2010 con mayoría el partido Fidesz, de

Viktor Orban

, con la colaboración puntual de Jobbik, y los ataques del PiS al Estado de Derecho no hablan mejor de Polonia. En Noruega, el ministerio para la Migración está desde 2015 en manos del ultraderechista Progreso. En Suiza, dos de los siete miembros del Ejecutivo proceden de las filas del Partido Popular (SVP) y en Grecia, el departamento de Defensa depende del nacionalista ortodoxo Panos Kammenos, del partido Griegos Independientes ANEL.

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