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Un observador holandés en el 1-O

Logotipo de El Mundo El Mundo 27/09/2017 IMANE RACHIDI

Mientras nadie «convierta el tema en una cuestión violenta», lo que está pasando en Cataluña es un «proceso interesante» digno de seguimiento y análisis, dice el observador político holandés Daan Evarts. Pero si alguien decide apretar el gatillo una sola vez, entonces «la dinámica de la situación va a cambiar radicalmente», advierte. Este ex diplomático es quien propuso al Centro de Estudios Estratégicos de La Haya encabezar una misión de observadores internacionales en Barcelona para vigilar un proceso «peculiar» en el que, dice, hay «dos frentes», la Generalitat y el Gobierno central.

El holandés está a cargo de un equipo -«independiente», aclara- de seis expertos electorales. El jueves se sumarán a ellos otras 14 personas (procedentes de Polonia, Francia, EEUU, Italia y Montenegro, entre otros países) para seguir en diferentes ciudades lo que ocurra en el

1-O

. Dicen que no quieren saber nada de quién paga sus facturas ni de fuerzas políticas que influyan en su juicio final. «Observamos el proceso de forma neutra y desde todos los ángulos: el punto de vista legal, de organización, político, de cobertura mediática, etc. No vamos a hacer ningún juicio hasta el lunes por la mañana», advierte Evarts en conversación con EL MUNDO.

Abrir unas elecciones a observación internacional es una decisión que debe adoptar un Gobierno nacional. El referéndum catalán ha sido convocado de forma ilegal por un Ejecutivo autonómico y ha sido

suspendido por los tribunales

, lo que somete a Everts a varios interrogantes. ¿Le preocupa que su presencia en Cataluña dé legitimidad a un proceso que no está apoyado ni por Bruselas ni por el Ejecutivo español? «Lo hemos dicho claramente: nuestra presencia no es de ninguna manera una legitimación del referéndum. Estamos aquí para observar el proceso. No tomamos parte ni apoyamos el o el no. Sólo vamos a analizar cuestiones importantes. Eso no legitima nada ni a nadie», subraya.

Evarts tiene años de experiencia y ha estado a cargo de varias misiones internacionales, por ejemplo en Afganistán. Fue nombrado por la OSCE como jefe de la Misión en Kosovo, que se independizó de Serbia en 2008 de forma unilateral. «Estamos ante un objetivo importante. No tengo ni idea de lo que va a pasar ni si se va a celebrar la votación, pero estamos aquí para verlo», explica. Eso sí, él cree que habrá gente votando porque «hay mucha determinación para votar y 5.000 centros en toda Cataluña, es imposible poner guardias en todos y cada uno de ellos».

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En opinión de Evarts, las protestas contra el Gobierno «son masivas pero ridículas». «La cuestión aquí es lo lejos que Madrid está dispuesto a llegar para frenar el referéndum. Como haya un único gesto de violencia, la situación puede cambiar radicalmente», dice este experto holandés.

Desde La Haya, el Gobierno de Mark Rutte se desvincula de las actividades de este ex diplomático, que observa estos comicios pagado por el Centro de Estudios Estratégicos.

Este instituto es un organismo independiente con mucho prestigio internacional. La financiación de sus actividades, como esta misión, procede de diferentes fuentes, pero esa información no saldrá a la luz todavía. «Nosotros tenemos un acuerdo con ellos para que nadie nos diga quién está financiando nuestro trabajo aquí, sea quien sea, porque eso afectaría a nuestra neutralidad e imparcialidad. No tengo ni idea de quién pone el dinero ni quiero saberlo», afirma. Sobre Diplocat, asegura que sólo ha oído hablar de ellos, pero que no tiene «ni idea de quién son» ni los conoce.

Sobre el informe con las conclusiones de la misión, que está previsto que sea presentado el lunes, Evarts dice que es única y exclusivamente trabajo del equipo que está sobre el terreno. «También hemos acordado con el Centro que en nuestro informe seamos nosotros los que tengamos la última palabra. El organismo que paga suele sacar las conclusiones del informe que los observadores entregan, pero en este caso nosotros, y no el instituto, seremos los responsables», promete.

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