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Un poco de Alexis Sánchez es mucho

EL PAÍS EL PAÍS 14/06/2014 Pedro Cifuentes
Alexis Sánchez, en el momento de su gol. © Clive Mason Alexis Sánchez, en el momento de su gol.

Impresionados aún por el descalabro del campeón del Mundo en el otro partido de su grupo, Australia y Chile disputaron un partido cuyo atractivo había aumentado por la rotunda victoria de Holanda. No solo para los españoles, sino también para los brasileños, cuyos medios mostraron su preocupación ante la eventualidad de que España se clasifique como segunda de grupo y el destino señale unos octavos de final no aconsejables para hipertensos.

La incógnita parecía despejarse muy pronto, 2-0 en el minuto 13, pero la renovada Australia, que ostenta el último lugar (62) de las selecciones mundialistas en el escalafón de la FIFA, opuso resistencia a la engrasada selección andina hasta el minuto 89. Con tres puntos en el bolsillo, Chile tiene el próximo miércoles una oportunidad dorada de asestar la puñalada definitiva a la selección de Del Bosque. La presencia de Arturo Vidal —37 días después de ser operado del menisco— fue la gran sorpresa inicial de un encuentro muy colorido y caliente en las gradas, a 30 grados y con un 45% de humedad. Apenas habían pasado los minutos de tanteo cuando Alexis Sánchez resolvió una jugada embarullada con un hábil toque; y dos minutos después, se deshizo con una media vuelta de un defensor en la banda derecha, avanzó raudo hasta la frontal del área y cedió suavemente al Mago Valdivia, que remachó sin piedad a media altura. Explosión roja en las gradas. Sánchez en su mejor versión, aunque durase 10 minutos.

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Los aficionados chilenos se animaban incluso a corear unos olés, quizá prematuros porque quedaban 70 minutos. Australia intentaba desactivar el vendaval chileno con algún contragolpe a la espalda, pero mostraba poca precisión. De manera sorprendente, como sucede tantas veces en el fútbol, Cahill remató de cabeza a la media hora un centro aprovechándose de su diferencia de altura con el improvisado central Medel y redujo distancias. Un testarazo imparable; el cuarto gol de Cahill en un Mundial.

El mazazo tuvo el mismo efecto que antes, pero a la inversa: Bravo salvó el empate solo un minuto después. Pero con paciencia y posesión, Chile logro contener la remontada. Había olfateado el peligro y adoptó una postura conservadora, lo justo para dormir un poco al partido hasta el descanso. La selección australiana se sacudió el dominio al comienzo de la segunda parte, unos minutos en los que emergió de nuevo la figura de Bravo para salvar el empate con un paradón espectacular, abajo y junto al poste, a un disparo de Bresciano tras otro gol de cabeza justamente anulado a Cahill.

Al cuarto de hora la joven estrella del Twente Felipe Gutiérrez sustituyó a un Vidal que abandonó el campo con cara de preocupación y tuvo un papel mucho más discreto de lo habitual. Australia había equilibrado el partido, aunque Vargas casi anota el 3-1 en un balón que sacó Wilkinson antes de que cruzara la raya. El adelantamiento de líneas australiano detuvo las internadas de los laterales e incomodó al equipo chileno, que se desordenó y permitió que el partido se descabalgase en una sucesión de ataques y contragolpes que favorecía la condición física de los australianos.

Sampaoli aceptó el envite y reemplazó a Valdivia por el rápido Beausejour. Chile se partió por la mitad y trató de resolver el resultado por la vía rápida. Australia sacó entonces a relucir su proverbial orden defensivo, ausente en la primera media hora, y completó un segundo tiempo digno, aunque sin los detalles de calidad que quizá le hubiesen permitido empatar. En el minuto 90, Beausejour hizo el 3-1 definitivo tras una parada de Ryan a disparo de Pinilla y llevó la esperanza a una selección que infunde mucho respeto.

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