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Un rey para el cambio

EL PAÍS EL PAÍS 19/06/2014 Alfredo Pérez Rubalcaba

 “Treinta y cinco años después los socialistas seguimos sin ocultar nuestra preferencia republicana pero nos seguimos sintiendo compatibles con la Monarquía Parlamentaria”. Esta afirmación pertenece al discurso que pronuncié en nombre del Grupo Parlamentario Socialista en el pasado debate sobre la abdicación del Rey Juan Carlos.

Las razones de esa renovada compatibilidad se encuentran en nuestra historia reciente. En los últimos días una idea se ha reiterado en todos los medios: la de que este reinado ha coincidido con el período más largo de paz, de convivencia, de libertad y de progreso que ha habido en nuestro país. Y es cierta. En nuestra memoria colectiva permanecerá el decisivo papel del Rey en la transición democrática, su contribución a la estabilidad política y social que hemos vivido en estos años, su respeto hacia las distintas opciones políticas.

El nuevo Rey Felipe VI inaugura su reinado en momentos difíciles. Para España en su conjunto y, sobre todo, para muchos españoles. El sí de los socialistas a la abdicación de don Juan Carlos es también la expresión de nuestra voluntad de colaborar para abrir un tiempo nuevo que nos permita hacer frente a la crisis social, política y territorial por la que atraviesa nuestro país. Tenemos muy claro que ese nuevo tiempo de reformas, también de nuestra Constitución, puede nacer de un cambio de trascendencia política innegable, como es el que se ha producido en la jefatura del Estado. Pero somos consecuentes con nuestra Norma Fundamental, que establece el papel que cada cual debe desempeñar en este nuevo tiempo.

El Rey puede contribuir, alentar, ayudar a traer las reformas que muchas de nuestras instituciones necesitan; pero son las fuerzas políticas las encargadas de consensuarlas y hacerlas realidad. En este sentido, nuestro compromiso de la semana pasada en las Cortes es, por supuesto con Felipe VI, pero sobre todo es con los conciudadanos. Un compromiso con los españoles que están sufriendo las consecuencias de una tremenda crisis económica y social, con aquellos de nuestros ciudadanos que quieren volver a confiar en la política y en los políticos, con los pueblos de España que quieren seguir conviviendo juntos.

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