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Una carga excesiva

EL PAÍS EL PAÍS 25/05/2014 Ladislao J. Moñino
Una carga excesiva © Gonzalo Arroyo Moreno Una carga excesiva

Ya durante el calentamiento, el cuerpo técnico del Atlético de Madrid entendió que Diego Costa podría no estar en condiciones de jugar la final. De repente, el goleador hispanobrasileño se quitó la muslera que protegía su bíceps femoral derecho y se lo entregó a Óscar Ortega. El preparador físico rojiblanco guardó la protección elástica en el bolsillo derecho de su chándal y Costa continuó con los ejercicios, pero él mismo ya fue consciente de que algo fallaba en la parte posterior de su muslo derecho. Para entonces, Adrián ya había iniciado un calentamiento que advertía que Costa podría caerse en cualquier momento. Su pierna derecha estaba sobrecargada, demasiado rígida para poder afrontar el partido con garantías. Un balón largo, que en vez de correrlo intentó pararlo, fue una de las señales que terminaron por convence a Simeone de que su decisión de alinearle no había sido acertada.

“La responsabilidad de poner a Costa fue mía. Equivocándome, obviamente”, reconoció Simeone. “Asumimos la responsabilidad. Al final la decisión no fue buena. Pero al revés nos hubiesen reclamado que por qué no arriesgamos. Estábamos seguros de que estaba bien. El viernes hizo cinco desmarques en velocidad”, abundó el técnico. El empeño del jugador por participar en la final ya le hizo viajar a Belgrado para tratar de acortar los plazos de recuperación de la micorrotura de su bíceps femoral derecho. Visto lo que sucedió el sábado, le faltó tiempo para recuperarse. Solo duró ocho minutos sobre el campo, menos de lo que aguantó sobre el césped del Camp Nou en la última jornada.

La titularidad de Costa condicionó sobremanera el desarrollo del partido. Simeone arriesgó en una decisión muy meditada por las consecuencias que podía traer. Sabía el técnico argentino que se trataba de una final y que había posibilidad de una prórroga que le exigiera refrescar al equipo. El Cholo agotó un cambio de inicio y las lesiones de Filipe Luis y Juanfran convirtieron en trascendental su decisión de alinear al goleador desde el inicio.

Al lateral brasileño le sustituyó por Alderweireld después de que Sosa hubiera reemplazado a Raúl García. Para Juanfran, con un esguince en el tobillo, ya no tenía recambio. Ancelotti y sus futbolistas leyeron bien la desventaja rojiblanca en esa banda derecha. El Madrid volcó el juego sobre Di María y Marcelo, fundamentales en la prórroga castigando con su velocidad al internacional español. Los tres goles del Madrid en el tiempo extra llegaron por ese flanco debilitado por la imposibilidad de Juanfran de medirse en velocidad con el volante argentino y el lateral brasileño.

La decisión de Simeone de jugar con Costa contradijo uno de sus principios fundamentales como entrenador: “Cuando un jugador no está el ciento por cien no juega”. Durante los días previos había probado con Villa y Adrián, pero le pudo el efecto disuasorio que sobre el Madrid podría ejercer la presencia de Costa, especialmente sobre Varane, que jugó con la rodilla muy tocada, pero salió airoso de la final.

La cruel derrota generó en el vuelo de regreso a Madrid un silencio sepulcral. Tanto, que un jugador se rebeló ante ese luto psicológico que embargó a la expedición. “Este equipo ha ganado una Liga y ha sido finalista de la Champions y no puede ser que haya este silencio”.

El cierre de la temporada que supuso la final reactiva ahora la planificación del próximo curso. Los asuntos pendientes son varios, pero los casos de Courtois y de Diego Costa acaparan los focos. El meta belga debe reunirse con el Chelsea tras escuchar por boca de Mourinho que quiere que finalice su periodo de cesión. La lesión de Cech es un contratiempo para sus deseos de seguir en el Calderón. Con todo, Courtois sigue con su idea de solo regresar si es titular: “Si regreso para jugar la Copa y la Copa de la Liga tendremos que hablar y buscar una alternativa”, advirtió en la zona mixta del estadio Da Luz. En el Atlético son pesimistas con su continuidad. En el caso de Diego Costa, la dirigencia rojiblanca está dispuesta a elevarle el sueldo para tratar de retenerle y el propio futbolista tampoco es reacio a permanecer, pero de nuevo, como en el caso de Falcao, aparecen en el horizonte los fondos de inversión, que tienen derechos sobre el traspaso, y un club poderoso como el Chelsea que le pretende.

La brillante temporada que ha realizado la base del equipo ha puesto en el mercado a muchos de los futbolistas más decisivos. Entre ellos está Filipe Luis, al que el club tratará de aumentar el contrato ante las ofertas que le llegan de Francia y de Inglaterra. Koke es otro de los jugadores más apetecibles.

Asume la directiva que, si no vende, y pretende mantener la base del equipo campeón de Liga tendrá que hacer un esfuerzo notable en aumentos de salarios, pero siempre muy condicionado por su alta deuda con Hacienda y el control financiero al que le somete la Liga de Fútbol Profesional. También deben concretarse las salidas de futbolistas como Insua, el Cebolla Rodríguez y Villa, con ofertas de Estados Unidos, Turquía y Dubái. En cuanto a Diego y Tiago, ambos están más fuera que dentro

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