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Una ceremonia con sorpresas

EL PAÍS EL PAÍS 24/05/2014 Tommaso Koch
Una ceremonia con sorpresas © LALO R. VILLAR Una ceremonia con sorpresas

Tres horas son muchas. Hasta para un jurado de un festival. “Me preocupaba la duración de Winter sleep. Pensé: ‘Vaya, tendré que hacer una pausa para ir al baño”, aseguró Jane Campion, respaldada por los otros miembros del jurado que presidía. Sin embargo, todos los miedos resultaron injustificados. La presidenta dijo que al final se hubiera quedado dos horas más. Y el melancólico largometraje de Nuri Bilge Ceylan se llevó la Palma de Oro.

El director, al que la sala de prensa tributó un largo aplauso, explicó que al principio en realidad el filme duraba más aún: cuatro horas y media. Nuri Bilge Ceylan dedicó el premio a la “juventud turca” y a todos aquellos que han perdido la vida en las revueltas acontecidas en su país en los últimos años: “Estos chicos nos enseñaron mucho. Algunos se sacrificaron por nuestro futuro”. Y el director también contó que se sentía “raro”: “Recibí dos veces el premio del jurado pero hay una gran diferencia en términos de sensaciones”.

Poco antes, había llegado un doble reconocimiento para Alice Rohrwacher. La segunda película de la italiana, Le meraviglie, recibió el Gran Premio del Jurado, la medalla de plata de Cannes. Y Rohrwacher lo recogió de las manos de un mito viviente: Sophia Loren. “Es realmente extraordinario. Me siento como si estuviera en una nube. Estoy también un poco sorprendida“, defendió la directora, quien había regresado a Italia y tuvo que coger un avión de vuelta a Cannes. El galardón fue cuestionado en la sala de prensa y una periodista preguntó si el jurado podía explicarle por qué otorgó a Le meraviglie un reconocimiento tan importante. “Lloré al final. Le recomiendo verlo de nuevo”, le respondió el cineasta danés Nicolas Winding Refn.

Una ovación auténtica acogió en la sala de prensa a Bennett Miller, mejor director de la 67ª edición del festival. El cineasta estadounidense contó que ya estaba en París, desayunando con una exnovia, cuando recibió una llamada que le convocaba a la Croisette. En Foxcatcher, narra la historia real de la relación entre el multimillonario John du Pont y los hermanos Schultz, oros olímpicos ambos de lucha libre. Miller destacó la interpretación de un Steve Carell completamente transformado para meterse en la piel de Du Pont y afirmó que no quiere volver a hacer un filme sin contar con Mark Ruffalo, “el corazón” de Foxcatcher.

Preguntada por los posibles conflictos dentro del jurado, Campion respondió que “se necesitan al menos cinco votos para un galardón”. Por ejemplo, cuesta imaginar que resultara sencillo asignar el premio del jurado. Lo compartieron el más joven y el más veterano. Pero si la victoria de Xavier Dolan, con sus 25 años y su Mommy, era previsible, fue sorprendente que el galardón fuera ex aequo también a Jean-Luc Godard, de 83 años, por Adiós al lenguaje. Campion explicó que al ver el filme del maestro francés le pareció “hecho por un hombre libre”. Godard, obviamente, no fue a recoger el premio. En su lugar, el productor contó que no hacía falta llamar al director enseguida y que hablaría con él al día siguiente. “No creo que esto cambie completamente su vida”, bromeó.

Dolan en cambio sí subió al escenario y se emocionó al abrazar a Campion. “El piano [con el que la cineasta obtuvo la Palma de Oro en 1993] fue el filme que cambió mi vida y mi carrera”, le dijo a la presidenta. Y, ante la prensa, el cineasta agregó que creía que quizás él y Godard compartieran el premio porque ambos buscan la libertad, desde épocas distintas. “Lo maravilloso de este galardón es que muestra que el cine es sin edad. Quiero celebrar la enorme ambición de mi generación y confío en que este premio sirva como una esperanza”.

Tuvo que conformarse con el mejor guion el cineasta ruso Andrei Zvyagintsev, con Leviathan. Aun así el director sostuvo que era el galardón era una gran alegría para él. La obra narra la tragedia de un hombre ruso que lucha contra un poder y un político corrupto que quieren derribar su casa mientras asiste al desmoronamiento de su familia.

Julianne Moore fue escogida mejor actriz por su papel de una intérprete neurótica en el descarnado retrato de Hollywood que recrea David Cronenberg en Maps to the Stars. Aunque la actriz no estaba en Cannes para recoger el premio, quizás tan sorprendida como los muchos que apostaban por Marion Cotillard o Juliette Binoche.

El premio al mejor actor recayó en Timothy Spall, por retratar en Mr. Turner, de Mike Leigh, al genial pintor romántico británico. “Tenía un discurso escrito en el móvil pero me estoy quedando sin batería”, contó el actor al recoger el galardón, provocando las carcajadas de la sala. Más aun ya que la cercanía excesiva entre teléfono y micrófono disturbó el sonido de sus palabras.

Luego, su discurso arrancó y conmovió ya que Spall dedicó el premio a Leigh y recordó que, cuando el cineasta ganó la Palma de Oro en 1996 por Secretos y mentiras, quiso estar en la gala pero tuvo la “mala educación” de contraer leucemia. “Estoy profundamente conmovido por este premio”, añadió más tarde Spall, quien también ofreció uno de los gruñidos que ya han hecho famoso a su personaje. “Paracetamol, galletas, champán y quizás dolor de cabeza”, contó el desayuno que tenía previsto para mañana [hoy] el actor. Seguro que no será el único.

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