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Una ciencia central

EL PAÍS EL PAÍS 29/05/2014 Luis Oro

La concesión del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica al químico español Avelino Corma y a los estadounidenses Mark Davis y Galen Stucky por sus contribuciones al desarrollo de los materiales microporosos y mesoporosos y sus aplicaciones, constituye un reconocimiento oportuno al potencial de la Química. Durante los dos primeros tercios del siglo pasado, la Química se consideró la ciencia del futuro. Esta imagen pública se fue deteriorando, en parte como consecuencia de ciertas preocupaciones medioambientales. Sin embargo, la Química es, y continúa siendo, una ciencia central que ocupa un lugar destacado entre todas las disciplinas científicas, con las que está estrechamente relacionada. Forma la base de todas las ciencias moleculares como la Ciencia de Materiales, la Biología, la Farmacia, la Medicina, etc. Su ámbito es universal. No hay que olvidar que esta ciencia ha proporcionado importantes aportaciones en el pasado, y va a seguir haciéndolo en el futuro en aspectos tan relevantes como la creación de moléculas y materiales con propiedades y aplicaciones insospechadas o un mejor entendimiento de la química de la vida.

Las aportaciones de Corma, Davis y Stucky son un ejemplo extraordinario del potencial de la química y su capacidad de conciliar la investigación fundamental con la investigación aplicada. Sus trabajos se centran en el ámbito de la creación de nuevos materiales, microporosos y mesoporosos, y han recibido un espectacular reconocimiento internacional. Estos materiales tienen aplicaciones en campos muy diversos como el diseño de catalizadores para el refinado de hidrocarburos, plásticos biodegradables, mejora de la calidad de los alimentos, nuevos medicamentos y materiales sanitarios revolucionarios, materiales optoelectrónicos, reducción de emisiones contaminantes y múltiples aplicaciones en la industria química.

Los tres investigadores distinguidos han realizado de forma independiente contribuciones convergentes sobre estos materiales sin descuidar sus múltiples aplicaciones, que pueden contribuir a una química más sostenible, una química verde, más compatible con el medio ambiente. En común, tienen una extraordinaria trayectoria científica que se ha plasmado en cientos de publicaciones científicas y un elevado número de patentes. Teniendo en cuenta la existencia de más de cien elementos conocidos y técnicas de síntesis química que evolucionan constantemente, las oportunidades para diseñar nuevas moléculas son casi infinitas. Con químicos de la talla de Corma, Davis y Stucky, no resulta aventurado concluir que la Química es una ciencia con un brillante futuro.

Avelino Corma merece una felicitación especial. El entorno de la investigación en nuestro país no es comparable al de sus colegas estadounidenses. Pese a ello, es un brillante científico que ha recibido importantes distinciones internacionales. Coautor de 900 artículos y 120 patentes, es uno de los químicos más citados del mundo. Un orgullo para la ciencia española.

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