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Una inocente 27 meses culpable

El Mundo El Mundo 13/06/2014 REBECA HORTIGÜELA

«Me han destrozado la vida por querer pasar una semana de vacaciones». Lo dice Consuelo Valle Andújar con voz debilitada y temblorosa. La voz de una barcelonesa de 41 años que ha pasado 27 meses encarcelada injustamente en una prisión de Tetuán (Marruecos) por narcotráfico. Libre desde el pasado 25 de mayo, cuenta a EL MUNDO cómo su vida se ha visto truncada y su familia ha empeñado su ánimo, su dinero y su salud en sacarla de allí. Lo más terrible: las autoridades marroquíes nunca encontraron droga en el coche en el que ella viajaba.

«Cuando salí de la cárcel estaba muy debilitada y no tenía ganas de nada, pero ahora sé que quiero luchar contra los culpables de este secuestro, porque ha sido un secuestro. Voy a pedir daños y perjuicios y no voy a parar hasta que el Gobierno marroquí y el Gobierno español me devuelvan, al menos, un poco de la vida que me han robado y reconozcan que han sido las vacaciones más caras de mi vida», afirma Consuelo Valle desde la que fue su casa, ahora embargada y sin luz, en Barcelona.

Ha perdido su puesto de trabajo, uno de sus hermanos sufrió una embolia cerebral mientras estaba en prisión y el otro está sometido a fuertes tratamientos psiquiátricos, igual que ella. Y una de las cosas que más le preocupa es recuperar su vehículo, un Opel Vectra azul con matrícula 0712 CBW, que todavía está aparcado en el depósito de la policía de Tetuán. «En la sentencia, el juez dejó claro que me lo devolverían y no lo han hecho. Que me lo den ya, por favor. Después de todo lo que me ha pasado en Marruecos no quiero que un coche a mi nombre esté perdido por ahí. Yo no puedo entrar en Marruecos y no sé qué es lo que tengo que hacer para recuperarlo. Ese coche, en estos momentos, es prácticamente lo único que tengo», explica.

© Proporcionado por elmundo.es

Valle Andújar fue a Marruecos de vacaciones, pero en lugar de estar en un hotel en primera línea de playa acabó en una celda compartida con un agujero en el suelo para hacer sus necesidades. El viaje lo hizo acompañando a Montserrat Muñoz, una amiga que viajaba con su novio marroquí al país africano para conocer a sus futuros suegros. Pensó que era una buena idea para salir del pozo sin fondo en el que la muerte de su madre le había sumergido. Y no imaginaba que este viaje la hundiría más.

La policía encontró 21 kilos de hachís en el coche de Montserrat Muñoz, que pasó la aduana tres vehículos antes que ella. Cuando le toco el turno a Consuelo, las autoridades le preguntaron si conocía a la chica que tenía enfrente, respondió que sí y esa afirmación marcó el comienzo de su calvario. Del puesto fronterizo la llevaron a una comisaría de Tetuán, donde estuvo dos noches sin comer, dormir ni beber agua. «Me torturaron para que firmara unos papeles en árabe. Yo no quería firmar, sólo quería un traductor y un abogado, pero se negaban. No aguanté. Antes de que llegara el cónsul, ya había firmado los dichosos papeles. Firmé una declaración culpándome de ser cómplice de tráfico de drogas sin saber lo que firmaba. La policía me dijo que eran meros trámites para volver a casa», recuerda Valle Andújar lamentándose.

Consuelo fue uno de los 48 españoles que consiguieron el indulto del rey Mohamed VI el 30 de julio de 2013 con motivo del día del trono y como gesto de agradecimiento hacia tras su viaje a Rabat. Sin embargo, el aclamado indulto -que llegó cuando ya había cumplido su condena, a la que le sumaron un año más por no pagar una multa de aduana de 165.000 euros- nunca se hizo realidad: Consuelo Valle continuó otros 10 meses en prisión.

Ella por fin es libre, pero otros españoles todavía están en su misma situación. Ramón Molina, camionero de 50 años preso en Tánger, y Antonio Espín son otros dos casos que demuestran que el calvario de Consuelo no es una excepción.

A Espín, murciano de 46 años, le condenaron a seis años de cárcel y a una multa de 7.000.000 de euros. Como Consuelo, es inocente. Fue a recoger con su camión unos palés de madera para entregarlos en un almacén. Días después, en la frontera con Algeciras, encontraron hachís en el interior de un camión con matrícula marroquí y a nombre de un camionero marroquí. Sin embargo, culparon a Antonio.

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