Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Una juez condena a dos años de prisión a los fundadores de un club de cannabis

EL PAÍS EL PAÍS 12/06/2014 Regina Laguna
Un hombre lía un cigarrillo de cannabis. © ANDRES STAPFF (REUTERS) Un hombre lía un cigarrillo de cannabis.

Aún se anuncia en la red: “Asociación sin ánimo de lucro de consumidores estudiosos de los efectos del cannabis”. La Cannabis House Club de Burjassot acaba de ser disuelta por una juez de Paterna, que ha condenado a sus tres socios fundadores a dos años de prisión para cada uno por un delito contra la salud pública y otro de pertenencia a grupo criminal. La sentencia, fruto de un acuerdo entre la fiscalía y los acusados, fue dictada ayer, pero el local ya estaba cerrado. El teléfono que anunciaban ya no existe y la página web con las cuotas de inscripción ha sido borrada de Internet.

Se trata de una de las primeras condenas en España para los propietarios de este tipo de establecimientos que intentan burlar las leyes sobre el consumo y venta de estupefacientes. El pasado martes, un juzgado de Barcelona cerraba otro local en el Raval “por traficar con drogas”, tras imputar al dueño. En el caso catalán, captaban a turistas por internet y por la calle con pasquines publicitarios, invitándoles a hacerse socios para poder entrar a fumar. En realidad se trataba de un local donde se traficaba con droga, ya que era además el punto de venta de la marihuana.

En el caso valenciano, el conocido pub El Jardín del Edén de Burjassot se reconvirtió, en febrero de 2011, en la Cannabis House Club en la misma sede de la calle Colón. Los condenados son el presidente de la asociación, Rubén C. J.; el secretario general, Eloy Ch. J., y la tesorera, María Ángeles M. de la N. C. Según la sentencia, los tres “se pusieron de acuerdo” para cultivar marihuana y, “una vez hecha la recolecta, la facilitaban a sus socios, todos ellos consumidores de cannabis”. Estos pagaban una “cuota de inscripción” cada vez que entraban al club para consumir la droga o para comprarla.

En una entrevista concedida tras su apertura por el presidente a la revista digital Yerba, Rubén C. J. manifestaba la dificultad que estaban teniendo este tipo de locales tras la entrada en vigor de la ley antitabaco. “Queremos que se convierta en un lugar de encuentro, no en un bajo donde ir con los colegas a fumar”, afirmaba.

En su página web, hoy desaparecida por orden judicial, se explicaba el proceso de inscripción. En el caso de asociarse anualmente, se cobraban 120 euros, más 10 euros de inscripción. Pero también existía la modalidad de inscripción diaria, de 10 euros, más 2 euros por la entrada. Respecto al suministro del producto, el presidente explicaba en la entrevista de la Revista Yerba: “Los socios que tengan posibilidades de realizar una plantación podrán, una vez que se hayan quedado la parte de cannabis permitida para autoconsumo, donar el resto de la cosecha para suministrarla entre los miembros que no tienen esta opción”. A cambio, la asociación se haría cargo de los costes que implicaban plantar este tipo de cultivos.

Por su parte, los miembros que no tuvieran plantación y quisieran “adquirir un máximo de 50 gramos semanales, que es lo que dictamina la ley para autoconsumo”, podrían adquirirlo a precio de coste.

El 30 de marzo de 2011, la policía entró en el local de Burjassot y se incautó de numerosas bolsitas de plastico transparente, preparadas con dosis de marihuana de 20 gramos, colillas de “porro”, un cogollo de marihuana, dos trozos de hachís y una planta de “cannabis sativa”.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon