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Una victoria con sabor agridulce

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 01/10/2017 David Fernández
Ángela Merkel, canciller de Alemania © MICHAEL KAPPELER Ángela Merkel, canciller de Alemania

Cumpliendo el guión previsto, Angela Merkel logró la reelección como canciller de Alemania y se dispone a afrontar su cuarto mandato consecutivo. Los mercados, alérgicos a las sorpresas, aplauden esta situación. Sin embargo, las elecciones del pasado domingo dejan algunas incógnitas en la mayor economía europea que preocupan a los inversores. “El resultado salido de las urnas preserva la continuidad en el liderazgo del país, pero es muy decepcionante para la canciller”, resume en una nota a clientes Tristan Perrier, estratega de Amundi Asset Management.

El partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU/CSU), obtuvo el 33% de los votos, menos de los previstos en las encuestas. Además, su socio hasta ahora —los socialdemócratas del SPD— anunció que se traslada a la oposición tras sufrir el peor resultado desde 1949. La combinación para formar gobierno pasa por una coalición a la jamaicana —los colores de los partidos implicados replican la bandera del país caribeño— con los liberales del FDP y Los Verdes. Sin embargo, se trata de una unión contra natura dadas las posturas antagónicas de sus integrantes en aspectos económicos y políticos clave.

El auge de la extrema derecha contradice la visión de los inversores sobre el fin del populismo

Descartada la gran coalición con los socialdemócratas, la agenda política para los próximos cuatro años es particularmente opaca”, advierten los analistas de Bank of America Merrill Lynch. “La combinación jamaicana necesitaría encontrar un compromiso entre los socios en energía, medio ambiente y políticas europeas, temas en los que hubo grandes divergencias en la campaña. Por su parte, un Gobierno en minoría sentaría un precedente en la Alemania posterior a la II Guerra Mundial. Cualquiera de las dos opciones podría traer incertidumbre e inestabilidad, incluyendo la posibilidad de elecciones anticipadas”, añaden desde el banco estadounidense.

Los inversores descontaban que, ante el desafío del Brexit, las elecciones alemanas dieran vía libre a Merkel para reforzar junto a Emmanuel Macron el eje francoalemán para avanzar en temas como la unión bancaria y la convergencia fiscal. Sin embargo, la necesidad de contar con la FDP supone un jarro de agua fría a esa hoja de ruta. “Una coalición que involucre a los liberales podría limitar los planes de una mayor integración europea. La FDP se mostrará contraria a crear un ministro de finanzas para la zona euro y pondría el foco en reforzar la disciplina fiscal para limitar los déficits públicos”, recuerdan los analistas de BlackRock Investment Institute.

Una cartera clave

La mayor gestora de fondos del mundo apunta que un aspecto clave será el nombre del próximo responsable de la cartera de Finanzas, tras la renuncia de Wolfgang Schäuble. BlackRock incluso se pregunta si Merkel podría ofrecérsela al SPD para atraerle de nuevo a la mesa de negociaciones. “Este movimiento podría suavizar la mirada de Alemania hacia los países de la periferia europea y generar un aumento del gasto público. La Comisión Europea ya ha sugerido que sería bueno una mayor inversión pública para mejorar el potencial económico tanto de Alemania como de otros países”, sugiere la gestora estadounidense.

La coalición con los liberales puede ser un freno a la unión bancaria y fiscal

El proceso para formar una coalición en Alemania llevará bastante tiempo y quizá se alargue hasta diciembre. Dentro de tres meses, la Unión Europea debe decidir sobre una probable extensión del programa de rescate a Grecia. “O incluso estaba previsto tratar la idea del debt relief para Grecia; una idea que los liberales, por cierto, ha dejado claro que solo apoyarán si Grecia sale del euro”, recuerda Alex Fusté, economista jefe de Andbank.

Otro dato que destacan los inversores de las elecciones alemanas es el ascenso de Alternativa por Alemania (AfD), que con un discurso xenófobo y contrario al euro se alzó con el 12,6% de los votos, situándose como la tercera fuerza política del país y contando con presencia por primera vez en el Bundestag. “La fuerte irrupción de la extrema derecha, alimentada por las deserciones en el partido de Merkel, quien ya ha dicho que trabajará para recuperarlos, me invita a pensar en una cierta involución interna y un giro hacia la derecha en sus políticas. Eso sugiere menos integración”, según Fusté.

Al hilo del éxito de AfD, los expertos subrayan que la implosión de los partidos del centro y centro-izquierda en Europa continúa, y que la percepción de que los populismos en Europa murieron con la derrota de Le Pen en Francia resultó ser errónea. “Sería peligroso afirmar que la reelección de Merkel marca el fin del populismo. El cambio aún es necesario y la gente seguirá demandándolo. Desde que Macron ganase las elecciones en Francia, parece que los mercados han decidido que el avance populista ha llegado a su fin y que la normalidad ha vuelto en el terreno político. Sin embargo, los inversores podrían estar equivocándose visto el resultado obtenido por la extrema derecha en Alemania”, concluye Nick Clay, gestor de Newton (BNY Mellon).

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