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Unicaja cortocircuita al Madrid

EL PAÍS EL PAÍS 11/06/2014 Faustino Sáez
Fran Vázquez tapona a Felipe Reyes. © Garcia-Santos Fran Vázquez tapona a Felipe Reyes.

Desdibujado como nunca, el Madrid firmó en Málaga su peor derrota de la temporada (88-75). La más amplia en cuanto al tanteo y una de las más inquietantes respecto a las sensaciones. Unicaja fundió los plomos del conjunto de Laso a fuerza de intensidad y vértigo hasta alcanzar la victoria que ya acarició y mereció en cualquiera de los dos primeros partidos de una serie que ahora necesitará, al menos, un cuarto capítulo para encontrar finalista.

En el mismo escenario donde hace cuatro meses conquistaron la Copa del Rey ante el Barça dando lustre a su excelente arranque de temporada, los blancos sufrieron uno de sus peores cortocircuitos. Un apagón de cinco minutos sin anotar entre el minuto 21 y el 26 devino en un zarandeo del equipo de Joan Plaza (14-0 de parcial hasta el 64-48, m. 26) que convirtió al líder de la liga regular en un guiñapo. Los locales retrataron la destemplanza de su rival con un tercer cuarto memorable que concluyó con un 25-10 que sentenció el encuentro. Descabalgó el Madrid tras un vibrante toma y daca. A partir de ahí, se encendió el tocadiscos en el Carpena y el Madrid se convirtió en un convidado de piedra en el guateque del Carpena (75-55, m. 29). Caner-Medley y Fran Vázquez en la pintura y Granger y Toolson desde el perímetro cosieron el aro madridista hasta hacer el mayor traje del curso a los de Laso.

Unicaja, 88 - Real Madrid, 75

Unicaja: Granger (12), Toolson (13), Suárez (9), Caner-Medley (14) y Vázquez (14) —quinteto inicial—; Urtasun (5), Calloway (7), Kuzminskas (-), Hettsheimeir (7), Stimac (7), Vidal (-) y Sabonis (-).

Real Madrid: Llull (10), Rudy Fernández (7), Darden (11), Mirotic (11) y Bourousis (4) —quinteto inicial—; Sergio Rodríguez (8), Carroll (8), Reyes (7), Mejri (-), Slaughter (9) y Díez (-).

Parciales: 24-25; 26-20; 25-10 y 13-20.

Árbitros: Arteaga, Bultó y Perea. Sin eliminados.

Pabellón Martín Carpena de Málaga. 10.138 espectadores.

Abrumado y fuera de guion, el Madrid perdió el oremus y llegó a conceder una diferencia de 24 puntos (83-59, m. 34) que solo adecentó en los instantes finales. A pesar de ello, el tanteo final superó el -11 encajado por los blancos ante el Barcelona en la 32ª jornada de Liga (86-75) y el -12 de la final de la Copa de Europa ante el Maccabi (98-86). Un desplome remediable pero ilustrativo del estado anímico de un grupo magullado aún por las secuelas de la Final Four de Milán. Tan cualificado para presumir de una pegada descomunal como incapaz de gobernar los partidos y marcar los tiempos, el conjunto de Laso no termina de reencontrarse en la pista ni de rearmarse espiritualmente.

Desmintiendo fatigas, depresiones e incertidumbres, ambos equipos firmaron eso sí un apoteósico comienzo de partido con un primer cuarto cargado de dinamismo, intensidad y puntería. Se desataron los de Laso desde el perímetro con un 3 de 5 en triples liderado por Darden que anunció el propósito de enmienda madridista tras las dos sufridas victorias en el Palacio (11-17, m. 6). Pero respondió a lo grande Unicaja con la efervescencia de la terna Granger, Toolson y Vázquez. Entre los tres compensaron la producción anotadora de los visitantes y afianzaron a los verdes en el parquet con un parcial de 10-2 que restauró el equilibrio (21-19, m. 8). El trajín acababa de comenzar.

Sin descanso, se sucedían las careras y el intercambio de canastas en un vertiginoso ida y vuelta impulsado por las piernas de Llull y Granger. En la pintura saltaban chispas y cada bloqueo era una escaramuza, pero ninguno de los diques defensivos era capaz de contener el aluvión de baloncesto que abrillantaba el Carpena. Slaughter y Felipe se sumaron entonces a la causa del Madrid, pero su aportación ofensiva no tuvo correspondencia bajo su aro y Caner-Medley se animó a hacer faena. Fue su noche, con 14 puntos, siete rebotes y 25 de valoración. El intercambio de golpes se prolongó hasta el minuto 16 (38-38). Pero, a partir de ese instante, los biorritmos del partido abrazaron el entusiasmo de Unicaja. El Madrid se fue apagando hasta fundirse por completo a la vuelta del descanso.

Cuestión de endorfinas. Paradójicamente, las dos derrotas en Madrid espolearon el espíritu competitivo de un equipo que, al amparo de su vigorosa afición, dio lustre al ‘sí se puede’. Plaza ha convertido la serie en una reválida de carácter para relanzar la candidatura de un club mustio en el último lustro y sus jugadores le han respondido a lo grande. Caner-Medley reclamó su cuota de protagonismo y Vázquez, inmenso durante toda la eliminatoria, refrendó la suya. Primero se comió a Bourousis y más tarde a Mejri, debutante en la semifinal tras perderse los dos primeros encuentros por un problema en un gemelo. Agarrados a sus dos torres, Unicaja selló su jaque al líder. El cuarto capítulo, este jueves también en Málaga (20.15, RMTV/Autonómicas).

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