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Urnas de plástico opacas

Logotipo de El Mundo El Mundo 01/10/2017 TOMÁS BORDOY

Para llegar hasta aquí, cuántas leyes o preceptos legales se habrán saltado a la torera quienes con la bandera estelada sobre sus espaldas tildan de fascistas a los que critican la arbitrariedad de los convocantes del referéndum ilegal del 1-O.

Quienes vivimos apasionadamente la Transición desde las mismas calles en las que hoy los soberanistas catalanes se manifiestan a favor de la quiebra del orden constitucional, nunca pensamos -al menos yo- que se podría llegar hasta este extremo. Y me pregunto qué lleva a una sociedad próspera como la catalana a ser presa tan fácil de los eslóganes que un grupo de iluminados han adoptado para dar salida a sus frustraciones y a las veleidades nacionalistas.

La presentación a bombo y platillo de las urnas de plástico opacas made in China, a unos seis euros la unidad, es el colofón a tanto despropósito. Es la metáfora trágica de quienes se ponen al frente del circo y le crecen los enanos. Transparencia frente a opacidad. Democracia y Estado de Derecho frente a los que promueven la sedición.

Insólito. El referéndum al que las autoridades soberanistas catalanas han dado tanta trascendencia acabará depositado en una tartera de plástico chino. El simbolismo de las urnas salta por los aires porque la opacidad se convierte en marca de la casa. Tanto es así que el propio Oriol Junqueras confesó este viernes que la participación el 1-O sería de un 60% y el porcentaje de síes llegaría hasta el 80%. Si saben el resultado de antemano por qué se toman la molestia de sacar las urnas a la calle. Los 2.315 colegios electorales quedan como pretexto de una mascarada incalificable.

Ante tanta arbitrariedad es imposible saber qué puede ocurrir mañana lunes. Nos jugamos la democracia en una especie de todo o nada, pero creo que finalmente prevalecerá el mismo Estado de Derecho que nos sirvió en su día para superar con nota el golpe del 23F del coronel José Antonio Tejero.

No puedo decir lo mismo de las secuelas que dejará el referéndum ilegal entre los ciudadanos. De nuevo, el debate político ha conseguido polarizar la sociedad entre los conformes con la independencia de Cataluña y los defensores de la vigencia de la Constitución del 78. En el caso de Baleares, soy de la opinión de que el 1-O ha destapado el bote de las verdaderas esencias de los partidos que conforman el Govern balear y de los adversarios que se sientan en los escaños de la oposición en el Parlament.

Es el caso de la presidenta Francina Armengol, que ha adoptado el mismo discurso que Carles Puigdemont ante las detenciones -ordenadas por un juez- de los responsables de la organización del referéndum. La abstención de su grupo parlamentario permitió también que el Parlament balear censurara la defensa de la legalidad constitucional y estatutaria que ha desarrollado la Fiscalía los días previos al 1-O. Armengol ha ido siempre un paso por delante del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que ha respaldado en todo momento las actuaciones de la Fiscalía en Cataluña a pesar de su medida equidistancia.

No se quedan atrás los ecosoberanistas de Més, émulos de la CUP en Baleares. Desde el minuto uno, han instado la sedición impulsada por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. Tanto es así que han aprovechado el debate soberanista para poner fecha a la secesión de Baleares y la declaración de la República para 2030. Su portavoz David Abril llegó a calificar de «neofascista» la cumbre de barones del PP presidida por Mariano Rajoy. Hasta ahí llega el discurso separatista de Abril, más propio de una asamblea de estudiantes de la Autónoma de Bellaterra que de un diputado con cargo al erario público.

La portavoz de Podemos, Laura Camargo, una experta en convertir a los verdugos en víctimas, atribuye al PP todos los males del pueblo de Cataluña. La podemita, dotada de un discurso vitriólico, ha acusado, en el colmo del cinismo, al Gobierno de Rajoy de saltarse en Cataluña los derechos y las libertades fundamentales; cuando el Parlament de Cataluña vulnera desde el 6 y el 7 de septiembre la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Nadie debe estar por encima de la ley, y menos aún los representantes del Estado, sean de Cataluña, Baleares o Extremadura. Un precepto que, obviamente, no figura entre los que maneja la portavoz de Podemos en el Parlament.

De los gobernantes de Baleares echo en falta una defensa acérrima de todos los ciudadanos, sin exclusiones. El sectarismo que profesa el Govern del Pacte ha servido para llevarnos en volandas hacia la entelequia de unos Països Catalans que figuran en la hoja de ruta del soberanismo. Que ahora se dé este caldo de cultivo nos es óbice para que los que no comulgan con estas ruedas de molino alertemos de la agenda radical que tanto el Govern de Cataluña como el de Baleares tienen entre manos, que no es otra que el control del sistema educativo, la manipulación de la historia y el debilitamiento de los medios de comunicación que no les bailan el agua.

Los partidos constitucionalistas tienen una ardua tarea por delante. Ante la tremenda crisis política sólo el restablecimiento de la convivencia puede servir de pegamento para que antes de cometer cualquier locura contemos hasta diez. No nos dejemos llevar por la ira y confiemos en que toda la gente que este fin de semana ha salido a la calle para expresar en libertad su opinión vuelva a su casa y mañana, que será otro día, puedan seguir con su rutina diaria.

© Proporcionado por elmundo.es

@tomasbordoy

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