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Usted también puede ser portada de las revistas del corazón

EL PAÍS EL PAÍS 14/04/2014 Mari Luz Peinado

Al primer vistazo no hay nada que distinga la revista KALAS - que se puede encontrar de manera gratuita en varios puntos de Cartagena de Indias - de la publicación CARAS, que se vende en los quioscos colombianos y relata la vida de los famosos. Mismo formato, misma maqueta, mismas secciones, misma calidad del papel. Y nombres muy parecidos. KALAS es una de las obras que han formado parte de la primera Bienal Internacional de Arte de Cartagena de Indias (Biaci). Parece una revista, pero es una obra de arte. O, más bien, una obra con forma de revista. Los visitantes de la bienal la miran entre extrañados y sorprendidos al ver que en la portada de la que ellos creían la revista de sociedad más importante de Colombia aparece una completa desconocida de piel negra. Los protagonistas no son miembros de la jet set, sino personas comunes. El objetivo de la autora está cumplido. 

KALAS significa caras en palenquero, la lengua mezcla de portugués, castellano e idiomas africanos, que se habla en San Basilio de Palenque, una localidad cercana a Cartagena de Indias considerada el primer pueblo libre de América. Allí viven los descendientes de esclavos huidos en el siglo XVI. Su historia y la de sus antepasados bien merece un reportaje o una revista entera. Gente humilde, de recursos en ocasiones limitados, con una vida muy distinta a las actrices que acaparan portadas. “Con este proyecto lo que pretendo es mostrar esa realidad que se escapa a la mirada ya acomodada, escondida e injusta para darle un cierto protagonismo a quien normalmente no lo tiene, es decir, tratar de cumplir una cierta función de altavoz. El mundo está lleno de situaciones lamentables y creo que este proyecto puede tener continuidad en muchos otros lugares”, explica Carrasco.

A lo largo de las páginas se alternan historias personales, posados fotográficos, crónicas de fiestas de sociedad e incluso inserciones publicitarias que imitan a los anuncios de grandes marcas. Así descubrimos la historia Zunilda la Mama, masajista de la playa de La Boquilla, la primera comunión de dos pequeñas vecinas o las últimas tendencias en peinados afro de las habitantes del pueblo. Ellas nunca imaginaron que serían portada de una revista de sociedad. 

La primera edición de la Biaci - que se ha celebrado entre el 7 de febrero y el 7 de abril - no tenía tema pero sí un leitmotiv: la historia y las tradiciones de Cartagena de Indias. La comisaria, la brasileña Berta Sichel, ha buscado explicar a través del arte contemporáneo el pasado de la ciudad. “El caso de Nuria es probablemente el de mayor comunicación y participación entre un artista y la población que hemos tenido en esta bienal. Pero ha habido otros. Queríamos que la muestra no fuera algo ajeno a los ciudadanos sino que estos formaran parte”, explica Natalia. Bonilla, directora de la Fundación que organiza la bienal. 

Uno de los reportajes de 'KALAS'. Uno de los reportajes de 'KALAS'.

KALAS no es la primera obra de estas características que Nuria Carrasco pone en marcha. Con ¡AHLAN! puso en marcha la misma fórmula en los campamentos de saharauis de Tinduf. En aquella ocasión, quiso basarse en la revista ¡Hola! La sevillana pasó una temporada en los campos en 2012. Para KALAS, siguió un procedimiento parecido. “La gente ha reaccionado muy bien. Les contaba que iba a hacer una revista de sociedad en la que solo aparecerían afrodescendientes y la mayoría estaba encantada”. 

Pero KALAS no es ni una parodia ni una crítica. “Es una reflexión hecha a través de una publicación con unas características que hace que sea el vehículo perfecto para contar cosas de manera más eficaz que en otros formatos”, explica Carrasco. “Este proyecto es un trabajo muy serio en el que he trabajado en todo momento con el más absoluto respeto tanto al formato desde el que se ha construido, como a los protagonistas de las diferentes historias”. De hecho, la revista CARAS le prestó la maqueta y el equipo colaboró con la artista. “Ha sido esencial. Su directora, Patricia Fajardo, me facilitó toda la ayuda necesaria”, reconoce la artista. 

El centro histórico de Cartagena es una postal. Las fachadas de los edificios parecen recién pintadas y de sus cuidados balcones cuelgan flores de colores que contrastan con los edificios. Pero fuera de las murallas, la ciudad se vuelve más gris y caótica. Las diferencias socioeconómicas son evidentes en esta ciudad que siempre alberga alguna fiesta que aparece en las revistas de sociedad. “Precisamente por ese contraste tan fuerte entre clases creo que el proyecto se ha recibido tan bien por los dos lados y que lo han entendido perfectamente. Este proyecto no va contra nadie, lo que pretende es visibilizar la realidad, florar esas desigualdades que por otros medios no se consigue o directamente se oculta”.

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