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Valentino Rossi, gesta y otra polémica: "Si Pedrosa no está contento, que corra solo"

Logotipo de El Mundo El Mundo 25/09/2017 JAVIER SÁNCHEZ
© Proporcionado por elmundo.es

Una de las mayores hazañas que se han disfrutado en MotoGP: un piloto recién operado de una fractura de tibia y peroné, con un clavo atravesado en su pierna derecha, incapaz de caminar sin ayudarse de una muleta, finalizó quinto ayer en Alcañiz.

Una de las habituales chiquilladas que se sufren en MotoGP: un piloto impidió a otro el adelantamiento con una maniobra más que agresiva y, una vez cruzada la meta, ambos acabaron ante los micrófonos enzarzados en una discusión de palabras gruesas.

Valentino Rossi vive en ese binomio gesta-polémica desde que es el campeonísimo que es.

Como tantas veces, ayer fue héroe, el hombre del talento infinito, capaz de dominar hasta su propio cuerpo y, acto seguido, fue personaje, quien no acepta una crítica, el soberbio que tiraniza todas las opiniones del paddock. En su retirada, su palmarés prevalecerá, no hay duda, pero seguramente se recordarán ambos caracteres.

Por partes. En las primeras vueltas, Rossi quiso escaparse junto a Jorge Lorenzo y se imaginó en el podio. Hubiera sido una epopeya, un éxito para salvar su temporada, la enésima reivindicación de su eternidad. Pero pronto descubrió que no aguantaba el ritmo. Marc Márquez le rebasó sin remedio y, por detrás, Dani Pedrosa y Maverick Viñales amenazaban. El español, ganador en Alcañiz en 2012, se le echó rápido encima y, cuando estaba a punto de rebasarle, Rossi cambió su trazada en la recta para cerrarle. No había aceptado la acción. Pedrosa sólo necesitó esperar unos giros para completar el adelantamiento, pero la controversia ya estaba creada.

«Valentino hizo un movimiento raro en la recta. No ha estado bien. Era muy arriesgado hacer eso a 300 kilómetros por hora. Luego que no se queje si no le dejan adelantar», comentó el piloto de Honda con su calma habitual a lo que el italiano respondió con vehemencia. «Si Pedrosa no está contento, que corra solo. Hay pilotos que se creen que los circuitos son solo para ellos», proclamó en una cuestión que embarró su propio éxito.

Porque hasta ese momento su actuación había sido para el recuerdo. Si antes de llegar al circuito se dudaba sobre si podría correr y en los primeros entrenamientos se dudaba sobre si podría puntuar, ayer demostró que podía incluso vencer. Con la pierna derecha inmovilizada y cambiada su postura sobre la Yamaha, fue el más rápido durante algunas vueltas y sólo el dolor le acabó retrasando.

Un dato demuestra el alcance del resultado de Rossi: acabó a solo cinco décimas de Viñales, su compañero de equipo y aún aspirante al Mundial. De hecho, en las cuatro últimas temporadas, desde su regreso a Yamaha, el italiano sólo había conseguido en Alcañiz ser tercero, por lo que su puesto de ayer es de mérito.

«He sufrido un poco en la segunda parte de la carrera, también por los neumáticos, pero no me esperaba acabar entre los cinco primeros. Es algo importante y ahora, con dos semanas por delante, creo que podré trabajar para luchar por el podio el triplete de carreras en Asia», aseguró entre los elogios de sus adversarios. Tanto Márquez como Lorenzo tildaron de «impresionante» su posición e incluso Pedrosa, pese a arrastrar el cabreo de la discusión, tuvo buenas palabras hacia él: «Su determinación por haber estado aquí y haber competido con todo estos días ha sido muy sorprendente. Está claro que cada lesión es diferente, a veces te recuperas más rápido y no sabes el motivo, a veces todo lo contrario, pero no deja de tener mucho mérito lo que ha conseguido».

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