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Valor para reformar

EL PAÍS EL PAÍS 10/06/2014 El País

“México se ha decidido a cambiar todo aquello que no le permitía crecer”, afirmó ayer el presidente Enrique Peña Nieto durante su intervención en la jornada México, reformar para crecer organizada por este periódico en Madrid. No es una frase feliz más de un político. El nuevo PRI ha tenido el atrevimiento de poner en marcha una agenda de reformas demoradas una y otra vez en las últimas dos décadas. Un tiempo en el que, pese a coincidir en el diagnóstico de los males del país, siempre faltó —a todos— la valentía política para abordar los cambios que México demandaba.

Editoriales anteriores

Que sigan las reformas (08/06/2014)

Los pasos correctos (05/02/ 2014)

México reformista (13/09/2013)

Inspirado por los Pactos de la Moncloa de la transición española, como señalaron ayer Peña Nieto y su secretario de Hacienda, Luis Videgaray, el PRI y las principales fuerzas de oposición acordaron en diciembre de 2012 el paquete de reformas estructurales conocido como Pacto por México para romper todas las barreras que impedían —aún impiden— el crecimiento económico de México y el desarrollo de una sociedad menos desigual. Comenzó entonces una vertiginosa actividad legislativa para introducir los cambios constitucionales que permitieran, entre otras, la reforma educativa, la fiscal, la energética y la de las telecomunicaciones.

Un desafío tan ambicioso como impostergable y difícil. Monopolios públicos y privados que se resisten a perder privilegios; sindicatos que en la práctica tienen privatizados sectores clave como la educación; una presión fiscal impropia de un país de la OCDE; una producción de gas y petróleo declinante y un sistema de crédito extremadamente costoso para familias y pymes atenazan todavía, entre otros factores como la violencia o la corrupción, el progreso del mayor país de habla hispana. A todo esto se enfrenta el Gobierno mexicano en un contexto de insuficiente crecimiento económico (2,7% para 2014, similar a la media de los últimos años).

Año y medio después de su toma de posesión, ya en pleno desarrollo legislativo de las reformas —y el diablo está en los detalles—, Peña Nieto y su equipo mantienen la voluntad de seguir adelante con las reformas. Así lo manifestaron ayer y así se lo reconocieron los principales empresarios españoles. México tiene la oportunidad histórica de dar un gran salto adelante. El valor reformista demostrado hasta ahora debe ser el camino a seguir para hacer realidad la promesa de un nuevo México.

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