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Viajar miles de kilómetros para robar en Alemania

dw.com dw.com 26/06/2016 Diego Zúñiga
© 2016 DW.COM, Deutsche Welle

Como casi todo el país, Hamburgo vive un notorio incremento de los robos a casas. En esa ciudad, la Policía pone sus ojos en bandas formadas por delincuentes de Europa del Este y… Chile.

Desde 2008 a la fecha, cada año, sin pausa y sin falta, los robos a casas en Alemania han aumentado. En 2015, la Policía registró 167.136 de estos delitos, una cifra que preocupa a las autoridades y ha generado debates sobre la necesidad de aumentar la dotación policial y, eventualmente, las penas. Se trata, en muchos casos, de “robos oportunistas”, aquellos que aprovechan una ventana abierta o una puerta fácil de destrabar para hurtar objetos pequeños, fáciles de colocar en el mercado negro.

El Instituto de Investigación Criminológica de Baja Sajonia analizó las cifras, llegando a la conclusión de que no existen patrones comunes a nivel federal. En el norte impera el robo por parte de drogadictos, en el sur parece haber mayor incidencia de ladrones ocasionales. No hay correlación entre inmigrantes y delitos, y la tasa de criminalidad entre los extranjeros es prácticamente igual a la de los alemanes. Sin embargo hay una excepción notable: Hamburgo. Allí, la Policía debió formar una comisión especial. Se llama “Castle”. Su objetivo son delincuentes, especialmente chilenos y de Europa del Este.

La historia es vieja, pero se repite cada tanto. Unos 100 chilenos delinquen fuera de su país, especialmente en Europa, aprovechando que carecen de antecedentes penales y los botines son cuantiosos y les permiten llevar una vida holgada. Algunas de esas bandas han sido desactivadas, pero con otras la tarea ha sido más dura. La Fiscalía Nacional en Chile montó el Proyecto Eurolanzas para poner tras las rejas a estos individuos. Por razones legales, sin embargo, los investigadores chilenos y alemanes no pueden trabajar en conjunto.

Ganancias enviadas a casa

“Hay esfuerzos por mejorar la coordinación entre las distintas agencias involucradas en la persecución de esta criminalidad: Ministerio Público, policías, Extranjería. Hay asimismo necesidad de mayor colaboración a nivel internacional, incluidas autoridades de la Unión Europea”, comenta a DW Felipe Abbott, abogado experto en Derecho Penal y académico de la Universidad de Chile. Otro factor que dificulta el trabajo lo comentó a la revista Qué Pasa el cónsul de Chile en Hamburgo, Eduardo Schott: Los delincuentes “saben que no hay impedimentos para que un ciudadano chileno pueda viajar, entonces, si tienes 18 años y tu hoja de antecedentes limpia, puedes abordar un avión y venir a Alemania”.

Aunque sus papeles estén inmaculados, estos individuos saben lo que hacen. Andreas Schöpflin, portavoz de la Policía de Hamburgo, dice a DW que los ladrones provenientes de la larga y angosta faja de tierra sudamericana son “muy trabajadores y conspirativos. Eso significa que disfrazan su estadía en Alemania, evitan los hoteles y pasan las noches en casas de otros sudamericanos. Usan documentos falsos y cuando son detenidos dan nombres de otras personas, generalmente cubanas”. Además, planifican las huidas para evitar ser atrapados. Y, un detalle no menor: no roban para consumir drogas, como ocurre con otros delitos cometidos en Alemania, sino para enviar las “ganancias” a Chile.

A pesar de la comisión “Castle” en Hamburgo y del Proyecto Eurolanzas en Chile, las bandas siguen actuando, a veces extendiendo sus tentáculos a Berlín e incluso a Dinamarca. Y como generalmente la Policía no los detiene, pueden seguir viajando desde Chile sin problemas. Abbott explica por qué: “La detención, como toda actividad estatal de control que afecta garantías constitucionales, debe darse única y exclusivamente en el contexto de la existencia de antecedentes: la detención por flagrancia o en el marco de órdenes emanadas de organismos competentes”. Si eso no ocurre, no habrá detención y seguirá habiendo delitos.

Penas muy bajas

Según Anette van Koeverden, de la emisora alemana NDR, Hamburgo es una especie de “El Dorado” para cometer delitos, porque entrar a robar a las casas es muy fácil, los botines son cuantiosos y las consecuencias, menores. “Con las pruebas respectivas, los sospechosos pueden quedar en prisión preventiva. Si se les comprueba un delito y no han sido penados anteriormente en Alemania, pueden perder la libertad por 4 a 6 semanas. Y no habrá deportación, aunque podría expedirse una orden para prohibir su reingreso a Alemania. Si se trata de un delincuente con varias detenciones, puede caer sobre él una condena de entre uno y tres años, tras lo cual son expulsados a Chile”, cuenta Schöpflin.

Solo en este caso, con sus papeles manchados, la actividad del delincuente se ve dificultada. Y si tiene órdenes pendientes, dice Abbott, “puede procederse a la detención en el control fronterizo”. Dicho escenario, sin embargo, se da poco, pese a declaraciones como las del jefe policial de Hamburgo, Ralf Meyer, quien dijo que “en casos extremos perseguimos a los delincuentes hasta Chile”. Ha ocurrido, pero no es la norma. Además, los antisociales (la mayoría provenientes de Santiago, revela Schöpflin) toman resguardos: no ingresan directamente a Alemania, sino que usan aeropuertos de España, Francia o Italia.

Según el diario hamburgués Mopo, las bandas de chilenos han hecho del puerto un lugar inseguro donde abundan los robos de dinero en efectivo, relojes de marca y joyas, porque son fáciles de transportar y reducir, y de cámaras, tablets, computadores personales y otros aparatos tecnológicos que se pueden vender en portales como Ebay. El portavoz policial Timo Zill, por su parte, dijo que el incremento de los delitos en Hamburgo es “un fenómeno que no habíamos tenido en esta forma, con esta masividad, desde hace muchos años”, y adelantó que esto recién comienza.


Autor: Diego Zúñiga

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