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Vigilando el cuadro de mandos de la estrategia de inversión

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 04/10/2017 Víctor Alvargonzález

La estrategia de inversión se parece a conducir un coche. Lo más importante es mirar hacia delante, hacia la carretera, para tener una buena perspectiva. Mucha gente se fija más en datos y rentabilidades del pasado. Pero en la inversión ocurre como en la conducción: es más importante lo que tienes delante que lo que aparece en el espejo retrovisor. Se puede llegar a conducir sin retrovisor, pero es imposible hacerlo con el parabrisas tapado.

Otra cuestión importante es vigilar el cuadro de mandos del vehículo. Especialmente cuando se encienden luces rojas o naranjas. En los mercados ocurre lo mismo. Hay que vigilar los niveles y, sobre todo, cualquier posible recalentamiento. Tanto es así que, desde hace mucho tiempo, trabajo con un auténtico 'cuadro de mandos de la estrategia de inversión', con sus respectivos indicadores luminosos. Verde cuando la situación es normal o justificada, naranja cuando requiere vigilancia, rojo cuando requiere una acción determinada.

La cuestión del recalentamiento es de rabiosa actualidad, porque lo que va a diferenciar en un futuro próximo a los asesores no va a ser quién gana. En un mercado alcista, gana todo el mundo. Donde se va a ver la diferencia es en quién supera a la media y, más adelante, en quién sabe detectar el momento de salida.

En este sentido, es importante recordar que, desde la posguerra, todos los reveses o cambios importantes de tendencia fueron precedidos por algún tipo de recalentamiento económico o financiero. Valoraciones excesivas —recuerden cuando Terra valía más que Endesa o los créditos hipotecarios en la crisis de las 'subprime' —, recalentamiento inflacionista —el de los años setenta— o los excesos de los 'yuppies' a la hora de valorar empresas en la locura de fusiones y adquisiciones de finales de los ochenta (que acabó con el 'crash' del 87). Siempre lo mismo: extravagancia financiera acompañada de valoraciones recalentadas varias veces en el microondas.

Los indicadores de temperatura de mi cuadro de mandos no indican todavía que estemos ahí. La valoración de la bolsa norteamericana, que es la única que podríamos considerar hoy por hoy sospechosa de recalentamiento, presenta múltiplos históricamente altos, cierto, pero van acompañados de un incremento constante y consistente de los beneficios por acción. Mientras la economía norteamericana siga creciendo, y haciéndolo, además, en el contexto de un crecimiento global que hacía mucho tiempo no se producía de forma tan sincronizada, me parece prematuro hablar de recalentamiento. A esto habría que añadir que, aunque esté parcialmente descontado, en EEUU van a bajar significativamente el impuesto de sociedades. Debe tenerse en cuenta. Así que, en mi cuadro de mandos, el indicador de valoración de las empresas USA está en naranja, no en rojo.

El resto de mercados muestra valoraciones dentro de la media o incluso por debajo, y en un contexto de crecimiento sincronizado, por lo que mi indicador de valoración global está en verde.

Otro indicador muy importante es el del crédito. La enfermedad crónica del sistema capitalista es que, tarde o temprano, se excede con el crédito. En este sentido, hay un indicador que ya ha entrado en rojo: el del tipo de interés de la deuda de menor calidad crediticia de los EEUU, el 'high yield'. Es históricamente bajo analizado desde cualquier punto de vista. Siendo objetivos, hay que ponerle un piloto rojo. Obviamente, no tengo este tipo de activo en mi cartera, pero la cuestión realmente importante no es tener o no tener 'high yield', cuya respuesta me parece evidente. La cuestión es si ese piloto rojo debe considerarse alarma suficiente como para detener el coche y esperar a que se enfríe.

© Externa

Mi respuesta es que, mientras se mantenga la fortaleza económica y la Reserva Federal de los Estados Unidos vaya a tener muy limitada su capacidad de subir los tipos de interés —por el entorno de baja inflación—, es prematuro considerar que esa luz roja es suficiente para detenerse. Mientras los resultados y los balances vayan a mejor, los mercados justifican valoraciones optimistas. Y si la inflación se mantiene baja, se justifican bajos tipos de interés. Pero si se encendieran las luces relacionadas con subida de los tipos de interés, inflación o reducción del nivel de crecimiento, entonces tendremos que empezar a localizar la gasolinera más próxima.

Obviamente, lo anterior es una pincelada. El cuadro de mandos tiene más indicadores. En un próximo informe de mercados de mi web, lo mostraré completo y actualizado. Pero, ojo: tampoco debe haber demasiadas luces en el salpicadero. He visto comités de inversiones donde, a falta de ideas y capacidad para tomar decisiones, se aumentaba constantemente el numero de datos a analizar. Eviten esa tentación, porque el exceso de indicadores hace perder el foco en lo realmente importante.

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