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Villamanuela 2016

Notodo Notodo 29/09/2016 Alan Queipo
Imagen principal del artículo "Villamanuela 2016" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Villamanuela 2016"

Texto: Alan Queipo
ODA A LA VANGUARDIA PURETA
Los mayores primero. En este caso, razones de peso histórico para que los que fueron hace veinte, treinta, cuarenta y hasta cincuenta años referentes de la música de vanguardia lideren el cartel de la nueva edición del VillaManuela: auténticos tótems del rock alternativo que se mantienen vivos, coleando, y no sólo para hacer ejercicios puntuales de nostalgia, sino para seguir erigiéndose como símbolos en el circuito.

Por allí podremos ver a uno de los capitanes del krautrock, los incombustibles Faust que llevan un lustro viviendo una nueva (y enésima) juventud. Junto a ellos, a la cabeza de la cita un Richard Fearless que renueva los votos de Death in Vegas con un espectáculo audiovisual que será el atractivo central del cartel. Asimismo, podremos ver el renacimiento de dos referentes de la vanguardia rockera estatal como Mar Otra Vez o Mecánica Popular; y a un capo de la exploración y producción de música sintética y sincrética como el norteamericano Craig Leon, padre e hijo de la máquina.


RITMOS MÁGICOS
Aún con esos jefes históricos a la cabeza del festival, posiblemente donde encontremos a los grandes candidatos a hacerse con el premio de directo y/o propuesta más singular del festival sea en esos combos inclasificables, auténticos exploradores de sonidos y ritmos, a la caza de eso que no se ha inventado.

Como muestra, varios botones: desde el ruidismo trónico del dúo alemán Amnesia Scanner; al movimiento novo-pop de una nueva dama de la canción tan armónica como maquinera como es Anna Meredith; un Andy Stott cada vez más firme en su apuesta por erigirse como un referente del neo-techno (si es que eso existe), más cerca del museo que de la sesión clubber; ese curioso artefacto egipcio que mezcla música surf con psicodelia y tribalismo magrebí bajo el nombre de The Dwarfs of East Agouza; esa mezcla de spoken word, dark-wave y electrónica doméstica que impone la griega Lena Platonos; el inclasificable avant-synth de la pareja nipona Group A; las gravitaciones psicotrónicas de la dupla danesa Den Sorte Skole; la “música acéfala” del alemán Don’t DJ; o el que posiblemente sea el nombre más formalmente pop de todos los de este grupo, el del finés Jaakko Eino Kalevi y su pop de autor de atmósferas psicodélicas.

Junto a esta retahíla de forasteros también podremos encontrar nombres estatales que exploran nuevas vías híbridas. Entre ellos, una Aries que continúa mezclando galas cromáticas y articulando canciones de pop psicodélico repletas de matices; el supergrupo Melange, o el sitio en donde el rock septentrional y el folclorismo del desierto se dan la mano; el neocroonerismo rebosante de groove de John GRVY; o las cavilaciones sintéticas de las asturianas LCC (o Las CasiCasiotone).


¿Y ESO CÓMO SE BAILA?
Igual se baila, igual no. Pero propuestas atadas al beat y a la máquina tendremos de sobra. Entre las principales que nos encontraremos estarán los ritmos industriales de la germana Lena Willikens; el mediático Kaydy Cain, conocido por ser miembro de PXXR GVNG pero también por invitarnos a conocer la cara b del reggaetón, el soul-hop, el trap y los ritmos urbanos que destilan humo verde; el esquivo y casi desconocido mito del clubbing underground DJ Sotofett; o la renaturalización del sonido house primigenio a partir de inyecciones de música experimental que impone Vladimir Ivkovic.

Junto a estos, una buena retahíla de productores y selectores, que van desde la búsqueda de bailes en torno a la música urbana (Alizz) hasta electroclasheros de pro (The Suicide of Western Culture), dosis de space-techno (Personal Mythologies), ambientes synthwave (Nightcrawler), el jazz-house tanto del nuevo ojito derecho del sello Hivern Discs (JMII) como del de Inverted Audio (Damian Schwarz).


RITMO Y BILIS
Un poquito de esputo no viene mal. Podremos berrear, golpearnos abrazándonos con el de al lado o intentar subirnos a la marabunta para que nos pasen como un saco de patatas por sus cabezas. Los principales puntales de esta actividad se vivirá en conciertos que impondrán buenas inyecciones de garage-soul punkarra (King Khan & the Shrines), punk-rock de aires riot (Las Odio), caleidoscopios psicodélicos (Holögrama), post-punk más punk que post (Fiera), apuestas por el noisepop más místico (los británicos Naked) o por la psicodelia punk (los japoneses Bo Ningen).


OTRO BARRIO ES POSIBLE
Incluso si pasas de la música alternativa y/o underground, el VillaManuela será tu excusa para pasarte casi toda la semana fuera de casa. Y es que la hermandad y el aprovechamiento de sinergias del festival con los locales de Malasaña y Conde Duque se hace explícito sobre todo en las rutas gastronómicas y en la colaboración de hasta quince tiendas asociadas al festival, potenciando aún más el comercio local con actividades y descuentos durante la cita.

Además, habrá un pregón en formato de fiestorro technotrónico con Holy Fuck tocando el jueves 6 en la Sala Caracol (que no es ni Malasaña ni Conde Duque, todo sea dicho); un encuentro el miércoles 5 de los Periodistas Asociados a la Música (o la plataforma PAM) en el Cuartel del Conde Duque, donde se hablará de fotografía musical, buen gusto y la mujer en la industria musical; y la exposición La construcción del sonido, comisariada por Pilar Soler y con obra de hasta siete artistas que pondrán de manifiesto la ambivalencia entre obra de arte y objeto sonoro.

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