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Virginie Despentes

Notodo Notodo 21/07/2016 Lola J.C Elkin
Imagen principal del artículo "Virginie Despentes" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "Virginie Despentes"

Notodo: Tanto el título del libro Vernon Subutex como tu nombre son pseudónimos. ¿De dónde vienen?
Virginie Despentes: Despentes es un barrio que me encantaba de Lyon, donde viví siete años; y Vernon Subutex era el nombre que utilizaba en Facebook para ver un poco cómo estaban las cosas, que al final se ha convertido en el nombre del protagonista. Vernon viene de una novela negra de Boris Vian que se llama Escupiré sobre vuestra tumba, y Subutex es algo que se utiliza en Francia para parar la heroína.

NTD: Ahora que has mencionado lo de la novela negra… este libro tiene algo decadente muy típico de ese género. ¿Te inspiraste en algún autor para escribirla?
V.D.: He leído a un montón de autores de novela negra y sigo haciéndolo, es un género superdinámico, como también lo son sus lectores, porque leen con mucha curiosidad, con ganas de descubrir todo tipo de cosas. Vernon Subutex tiene algo de novela negra pero no del todo.
La novela negra es un género muy dinámico y sus lectores leen con mucha curiosidad
NTD: ¿Cómo y cuando se te ocurrió lo de escribir una trilogía?
V.D.: Al principio pensaba escribir una novela corta, pero empecé a trabajar y, al releerla, ya tenía más de mil páginas, entonces mi editor me dijo que la dividiera en dos; pero me di cuenta de que tenía que acabarla y que seguía una tercera parte. Trabajar por partes es otro proceso: lo más difícil para mí es que cuando empiezas una novela no tienes forma de saber exactamente de qué tipo va a ser; hay un momento de angustia que en esta no tengo. Es superinteresante poder cambiar de opinión después de que la gente te ha leído, teniendo en cuenta lo que has aprendido de tu propia novela.

NTD: Vernon Subutex podría decirse es el retrato de una generación desencantada. Todos los personajes, aún siendo de diferentes clases sociales y de diferentes ideas políticas, están un poco deprimidos...
V.D.: Era mi visión de París. En un momento dado tenía la sensación de que la gente, fuera o no de clase privilegiada, con un supertrabajo o una superfamilia, estaba muy deprimida, y es lo que he intentado retratar en la primera parte. Esa sensación de depresión de casi todo un país.
He intentado retratar la sensación de depresión de casi todo un país
NTD: Sin embargo, el personaje principal, Vernon, a pesar de la odisea que está pasando conserva cierto optimismo, tu literatura parece expirar algo de idealismo. ¿Te identificas con el protagonista?
V.D.: Vernon tiene algo de irresponsable y de rechazo hacia la realidad. No me identifico porque yo soy muy consciente de lo que me pasa, y estoy deprimida, tengo mucha angustia, mucha más que Vernon: él es un eterno joven, casi tonto, pero con cierta lucidez y un tipo de encanto en su manera de hacer las cosas, ¡con algo de cabrón también!.. Lo veo como un personaje con encanto pero con sus límites.

NTD: El libro mira mucho hacia el pasado, ¿personalmente sientes nostalgia por otro tiempo o te sientes bien en el presente?
V.D.: Yo no, pero si miro a Francia, creo que tenemos cierta nostalgia y dificultad para dejar al pasado en su sitio… hay una necesidad por mirar hacia el pasado. Pasar de un siglo a otro colectivamente nos cuesta, tenemos que hacerlo pero lo hacemos pasando una crisis. La crisis de los 50 en una persona la tenemos como país. Siento nostalgia por algunas cosas que hemos tenido: unos éxitos, como el código del trabajo, que hemos ido perdiendo, sí que lo miro con nostalgia y rabia.
En Francia pasar de un siglo a otro nos cuesta una crisis
NTD: Hace unos años dijiste que veías a España como una sociedad más positiva y vital, ¿sigues pensando lo mismo?
V.D.: Sí veo una diferencia, creo que España sufre un montón, pero que tengáis una formación política como Podemos dice mucho del estado del país. De Podemos podéis esperar algo positivo por venir; del Frente Nacional en Francia lo único que podemos esperar es muerte. Me parece totalmente depresivo un país que elige una extrema derecha que es totalmente facha: esto dice mucho de las diferencias entre nuestros respectivos países.

NTD: Un país como Francia, que fue símbolo de la libertad y en el que irónicamente no hace tanto tuvisteis grandes manifestaciones contra el matrimonio homosexual.
V.D.: Lo que eso enseña para mí es una rabia de las clases potentes en Francia, porque realmente eran manifestaciones de la burguesía alta y de la aristocracia. Esto es lo que me impacta más, que los más importantes y poderosos, los más privilegiados, los que tienen más, sienten una rabia increíble contra las clases inferiores, contra los precarios, contra los extranjeros. ¡Joder, lo tenéis todo! ¿Por qué tanta rabia, tanta frustración? Es inexplicable.
En España tenéis a Podemos; del Frente Nacional lo único que podemos esperar es muerte.
Ntd: Tu libro Vernon Subutex es una critica hacia todo esto que sucede en la sociedad francesa contemporánea. Tocas muchos temas, casi todos los ismos: clasismo, machismo, racismo… ¿Dirías que es tu novela más ambiciosa?
V.D.: Cuando escribo no pongo ambición. Quizás se explica con que mi novela anterior, Apocalypse bébé, se ha vendido un montón, así que tenía mucho más dinero que antes; esto cuenta en la vida de un escritor. Si tienes presupuesto para un año de escritura o para dos (lo que he tardado en escribir éste) no haces el mismo trabajo: ahora por primera vez en mi vida sí tenía dinero para tomarme tiempo para escribir.

NTD: Has dicho antes que los hombres no entienden nada cuando la protagonista es una mujer. En este libro el protagonista es por primera vez un hombre. ¿Cómo es la experiencia de narrar con una voz masculina? ¿Es una forma de acercarte a los lectores masculinos y viceversa?
V. D.: Después de Baise-Moi (Fóllame) escribí Teen Spirit, que también tiene un chico protagonista, pero fue hace tiempo. Pienso que el éxito de Vernon Subutex en Francia viene dado por el hecho de que el personaje principal es un hombre, porque de repente los hombres han podido leerlo y, de repente, lo que hago es una literatura universal, sociológica, política por primera vez; cuando es más o menos la misma novela que la anterior, pero la anterior tenía una protagonista femenina. Estamos todos tan acostumbrados a que el personaje universal sea un chico que si es una chica buscamos su feminidad, pero si es un chico vemos más allá del sexo.
Los que tienen más sienten una rabia inexplicable contra las clases inferiores
NTD: ¿Cambiaría el libro si la protagonista fuese una mujer?
V.D.: Totalmente. La percepción del libro hubiese estado únicamente concentrada en el hecho de que esta mujer folla un montón y con cualquiera, igual que se preguntarían cosas como por qué esta mujer con 50 años no ha tenido hijos; todo sería sobre su feminidad, pero como es un hombre no hay preguntas.

NTD: ¿Qué dirías a los que dicen que odias a los hombres o que tu literatura profesa la misandria?
V.D.: No me molesta para nada ser considerada una “man-hater” porque veo legítimo ser una mujer y que no me gusten los hombres como categoría, de la misma manera que no siento ternura por los super-ricos: no quiero matarlos, y tengo un montón de amigos con mucho dinero, pero tampoco me despiertan ternura por tener tanta suerte. Es exactamente la misma cosa para los chicos: lo tienen más fácil y yo más difícil. Así que no, no los odio pero tampoco siento ternura por ellos.
Veo legítimo ser una mujer y que no me gusten los hombres como categoría
NTD: Me pareció interesante un comentario tuyo en el que decías que no había que dividir a las personas en hombres y mujeres porque decías algo así como que no era lo mismo un Woody Allen que un Mike Tyson.
V.D: ¡O que Muhammad Ali y Pablo Iglesias! No son lo mismo…

NTD: Creo que tienes un sentido del humor que se desprende en tus libros. En Vernon Subutex hay muchos momentos divertidos e irónicos como la escena en que Vernon saca a pasear a Colette la Bulldog francesa de su amigo y durante el breve paseo se olvida un poco de su dramática situación. ¿Te has inspirado en tus amigos o en tus propias experiencias para escribirlas?
V.D.: Me he inspirado en muchas cosas; por ejemplo, este parque es el que está al lado de mi casa, tengo una perra, tenía una bulldog francesa… así que sí, me inspiro en el día a día y también en pequeños detalles de amigos, pero intento que no puedan reconocerse, porque puede ser desagradable y quiero conservar mi vida social, es una cuestión de decencia. Si utilizo algo obvio pido permiso antes como el pasado de la chica brasileña en el libro.

Ntd: Tu literatura está muy ligada a tu persona, estás acostumbrada a exponerte en tus libros, ya desde Teoría King Kong, que es un libro autobiográfico. Quizás por ello ahora todo lo que leemos tuyo parece tener connotaciones personales.
V.D.: Pongo un montón de cosas mías cuando escribo, por ejemplo en este libro hay muchos personajes con los que no me identifico pero que tienen cosas de mí dentro de ellos. Algo que me permite hacer que al lector no le sea tan desagradable entrar en contacto con personajes supernegativos como Patrice que golpea a su mujer o Xavier que es superracista, para que sea como en la vida real, donde hay cosas de la gente que te gustan y de repente otras que dices ¡shit! De otro modo, serían insoportables porque están todos encerrados en sus discursos de odio o de derrota.

NTD: ¿Esto de exponerse volcando tanto de uno mismo en la obra hace que se vivan las criticas de forma más personal?
V.D.: Hace años y años que intento no leer casi nada, y sobre todo nunca leer nada sobre mí en internet. Hay una cadena de odio por cada persona que se expone y eso no sé cómo aguantarlo. Además, suelen ser críticas que no te ayudan en tu trabajo, un odio que no sé de dónde sale. El ser público es una humillación total, es un mismo tratamiento para casi todos los autores.
Las feministas hemos dejado de estar en la sombra: ahora estamos orgullosas de serlo
NTD: Además, te consideras una persona tímida, a pesar de que das una imagen de dura...
V.D.: Creo que las mismas personas que te critican cuando las encuentras en persona cambian totalmente de actitud, porque el odio no es hacia ti como persona, es algo más complejo. Pienso en la gente que participa en realities de televisión que no se lo esperan o en las estrellas del porno que desatan un montón de compasión, pero la verdad es que todas las personas públicas estamos sometidas a ese mismo tratamiento de humillación absoluta. No me quejo, pero el éxito viene con su precio.

NTD: Cuando recibiste el prestigioso premio literario Goncourt por tu anterior novela Apocalypse bébé leí que alguien escribió: “Virginie Despentes ya no da miedo”. ¿Notas algún cambio en el tratamiento que recibes y en cómo se te trata después de ser premiada?
V.D.: Un montón. Desde Fóllame hasta Vernon Subutex el trato es totalmente diferente: ahora la gente del paisaje mediático de Francia se ha acostumbrado a mí, saben que nunca hago escándalo en privado. Hay tanta gente joven trabajando en los medios que ha crecido conmigo en el paisaje, es muy diferente a cuando llegué con Fóllame, la novela de la que decían: “¡Ella no! ¡Fuera! No la queremos en nuestras casas”.

NTD: También ahora estamos más acostumbrados a cosas que antes podrían chocar más. ¿Crees que Fóllame tendría el mismo impacto si se publicara hoy?
V.D.: Creo que sí, quizás incluso un impacto más violento. Algo que cambió mucho la percepción de Fóllame en Francia fue la publicación de Teoría King Kong, creo sirvió para que mucha gente entendiese de qué se trataba. No es que quiera molestar a la burguesía sino hablar de algo que es súper importante para mí, que veo de esta manera y no de otra y que siento un derecho total a hacerlo.
La censura no es sólo contra una película, es contra toda una profesión
NTD: Cuando se sacó la película la asociación católica Promouvoir la censuró, la misma que consiguió prohibir la distribución en Francia el año pasado de La vida de Adèle de Abdellatif Kechiche, o Nymphomaniac y Anticristo de Lars Von Trier y Amor de Gaspar Noé. ¿Han cambiado en algo las cosas?
V.D.: Sí, hoy nadie la produciría, la censura no es solo contra Fóllame, la película, es contra toda una profesión. El mensaje es: “No hagáis este tipo de películas: haced películas más tranquilas, el cine no es un instrumento de búsqueda o de política radical, hay que hacer películas que no den problemas a nadie”.

NTD: Tus películas siguientes no siguen la misma línea…
V.D.: Ya no tengo 30 años, no volvería a hacer la misma película porque no sería sincera de la misma manera. Por otro lado, en estos últimos quince años ha aumentado un montón la violencia gráfica en el cine: ahora, cada película tiene que tener escenas de sangre por litros y grandes dosis de sadismo. En el 2000, cuando hicimos Fóllame, me encantaban las películas de Scorsese, Tarantino y otros: la violencia no me parecía mainstream hasta este punto, ahora hasta a mí me cansa. Pero sí que me gustaría un montón volver a hacer una película pornográfica fuera del sistema clásico, me lo planteo para el futuro. El trabajo del sexo gráfico me parece que es superinteresante y que hay muchas cosas que no se hacen, como en Amor de Gaspar Noé. Me parece muy importante hacer películas que enseñen otro sexo diferente a lo que muestra el porno hoy en día.
La violencia se ha vuelto mainstream; algunas series son una lección de masculinidad superhardcore.
NTD: Es curioso cómo la violencia más explícita que se pueda imaginar está permitida y que la gente se siga escandalizando con el sexo en la pantalla.
V.D: Promouvoir quería prohibir también la última película de Tarantino, Los odiosos ocho —que me encanta, por cierto—, pero aquí el gobierno y todo el mundo dijo que no, como si la violencia tuviésemos que aceptarla. Supongo que la propaganda detrás del cine es primero “esto es la masculinidad y la masculinidad tiene que ir siempre con violencia” y segundo “preparaos para la guerra”. La propaganda detrás del gueto del porno es “demasiado sexo NO, demasiado placer NO, separar el sexo de la vergüenza NO”. Me parece increíble que, quince años después de Fóllame, estemos en el mismo punto de “Un coño en la pantalla NO, nunca, pero mil muertos en un plano, SÍ”. Pasa lo mismo en los videojuegos o las series, que a mí me gustan mucho, pero que son una lección de masculinidad muy hardcore: los chicos vienen unidos a una matanza brutal; y hablo de series buenas como Sons of Anarchy o Breaking Bad, pero la obligación de matar no puede ser un mensaje inocente. Un actor no puede triunfar sin matar a alguien (en la pantalla), es imposible.

NTD: Dijiste una vez que hoy en día que un actor se niegue a empuñar un arma es como que una mujer se niegue a desnudarse. ¿Podemos deducir de todo esto entonces que la masculinidad va ligada a la violencia y la feminidad al sexo?
V.D.: No, la feminidad va unida a la procreación. Obvio que están las chicas-objetos-sexuales que aparecen desnudas en las películas: conozco los pechos de todas las actrices francesas. Lo he pensado cuando hice Bye bye blondie, porque no quería ni una imagen de sexo, algo que la gente que me rodeaba que no entendía: “¡Cómo no vamos a mostrar los cuerpos de estas dos chicas tan atractivas!". Se puede enseñar el cuerpo de la mujer pero ligado a la concepción, es un sí-pero-no, se puede enseñar un pecho pero con problemas, estamos constantemente expuestas a posiciones insostenibles. Tenemos nuestro sitio en las películas pero no tanto, somos un problema porque desatamos un deseo sexual, pero si enseñamos la realización de ese deseo es un escándalo.
Me gustaría mucho volver a hacer una película pornográfica
NTD: Además, parece que la sexualidad de la mujer es algo vulnerable, que está ahí para satisfacer el deseo del otro.
V.D.: Esto ha cambiado con las series, me parece que si estudiamos los papeles de las mujeres en las series vemos algo de progreso. American Horror Story, Six feet under, Sense 8, The Misfits… en muchas series se ve una evolución, aunque sea pequeña.

NTD: Hablando de series y de tipos mujeres, en tus libros y películas es frecuente que aparezcan lesbianas y transexuales, algo que cada vez está más normalizado en las series comerciales también, tipo Transparent, Orange is the new black… ¿Qué te parece este fenómeno?
V.D.: La visibilidad es siempre positiva. Me imagino que si eres una chica de quince años lo que puedes ver ahora en las series, que antes era totalmente impensable, hace que pienses “Ok, tengo este ámbito, existo”: la variedad de personajes hacen que puedas identificarte o contra-identificarte pero te posicionan en el paisaje. La lesbiana, por ejemplo, no tiene la invisibilidad que ha tenido hasta hace muy poco, de la misma forma que me parece que las razas están poco a poco más representadas, sobre todo en América.

NTD: Pareces una persona bastante positiva, en tu discurso feminista siempre has tenido ese punto de no hablar sólo de lo que hay que hacer sino de lo que ya está ocurriendo o se ha conseguido.
V.D.: Hay un montón de cosas que me parecen negativas pero también muchas que me parecen superpositivas, como el hecho de que en estos últimos cincuenta años la posición de ser mujer en general y lesbiana en particular haya cambiado tanto: me parece que es un asunto importante. Podemos pensar que el feminismo ha servido, ha cambiado el mundo y que estamos al principio de algo, porque es una revolución sin muertos, es una revolución cotidiana, del día a día. Nos queda un montón por hacer, pero de los años '60 hasta ahora hemos cambiado muchas cosas, y eso no ha pasado de milagro, sino por militancia: el feminismo es un movimiento poderoso, hemos cambiado el mundo; lo estamos haciendo.
El feminismo es una revolución cotidiana, del día a día
NTD: Sin embargo esa exaltación del feminismo puede derivar en lo que llaman “falso feminsimo”. Se hace referencia a esto cuando grandes estrellas como Beyoncé lo ponen de moda y consiguen que la gente hable sobre ello. Al final puede ser peligroso porque hacen que se convierta casi en un producto comercial, como pasó con el punk que ha pasado a ser tan popular y poco revulsivo como para ser tendencia en H&M.
V.D.: Tengo dudas sobre este asunto. Primero, porque hace 20 años era impensable que alguien como Beyoncé pudiera acercarse al feminismo. El feminismo era algo feo, despreciable, tonto, radical, marginal… el simple hecho de que Beyoncé quiera utilizarlo por razones de marketing me parece un triunfo total. La adoro como artista, creo que inventa cosas como pocas artistas comerciales antes, pero lo importante es el hecho de que ahora cada chica joven que conoce a Beyoncé oye hablar del feminismo de manera positiva, y quizás no solo va a comprar camisetas, mañana puede que se meta en internet y lea algo interesante. Me parece muy guay que la mayor figura mainstream del feminismo hoy sea Beyoncé, una chica supersexual, negra y fuerte.

NTD: A raíz de todo esto incluso la revista Elle en UK se atrevió a meterse en el tema con una sección bastante presuntuosa que llamaron “Elle reinventa el feminismo”. Lo peligroso es que alguien recurra a eso como fuente más que a los libros.
V.D.: Pero es que ya hay que saber lo que esperar de una publicación como Elle.

NTD: Beyoncé representa bien el empoderamiento femenino, tú hablas mucho sobre el miedo de las mujeres a mostrar su fuerza.
V.D.: Sí, a mostrarse demasiado fuertes, demasiado ricas, demasiado poderosas… Beyoncé lo tiene todo y las palabras feministas de su disco yo las firmo mañana, no hay ninguna palabra que me parezca peligrosa ni creo que sea un feminismo de soplapollas. Todo lo que dice lo dice súper bien, además trabaja con movimientos contra la violencia de género. Hay un feminismo en Norte América que dice cosas que a mí no me gustan mucho, como que la maternidad es lo más importante —¡joder! ¡ya sabemos que tenemos que tener hijos!—, pero Beyoncé no dice nada que me moleste.
Que Beyoncé quiera utilizar el feminismo por razones de marketing me parece un triunfo total
NTD: Quizás el problema no está en las palabras sino en la vestimenta y la apariencia física que parece está más pensada para seducir al público masculino aunque su música sea universal.
V.D.: No me lo parece, creo que es una mujer que seduce por igual a hombres que a mujeres. Obvio que identificarte con su cuerpo es algo agradable, a mí me gusta, es un cuerpo potente, no es la mujer frágil a cuatro patas, golpeada o víctima. Canta canciones con fuerza, no me siento humillada o extraña cuando veo el trabajo de Beyoncé. Claro que si únicamente te queda Beyoncé, estás en la mierda, no es suficiente, pero me parece una imagen feminista real. Creo que los antifeministas, los católicos, los musulmanes o los judíos no están contentos con ella: lo que quieren ellos realmente va en contra de lo que propone ella, esto es importante.

NTD: En Vernon Subutex también tocas el tema de la identidad religiosa con el personaje de la chica de origen magrebí que se revela de forma diferente a la esperada. ¿Qué opinas sobre el hecho de que cadenas de ropa como Marks and Spencer o H&M empiecen a vender en sus tiendas del Reino Unido vestimenta que sigue el código de la Yihad (bañadores de pies a cabeza, velos…)? ¿Te parece una muestra de libertad o, al contrario, un retroceso?
V.D.: No podemos hablar de retroceso porque en Occidente no ha existido nunca ese tipo de moda: no es un regreso al pasado, es futuro, es nuevo. No puedo acoger cualquier religión para las mujeres como positiva, musulmana, cristiana o judía, estamos jodidas con la religión. Pero en Francia, como hemos tenido esta ley muy particular contra el velo, me ha parecido una vigilancia total hacia el cuerpo femenino. ¿Por qué una ley contra el velo cuando no hay una ley contra tetas falsas, tangas o minifaldas? Se mezclan varias cosas: la amenaza del cuerpo femenino y ser musulmán. Me interesa un montón cómo el feminismo es utilizado contra los más precarios, como lo que sucedió con los abusos en la noche de Cologne. Que los racistas y los fachas utilicen el feminismo para cumplir sus deseos de racismo me parece mucho más peligroso que Beyoncé. Nunca se han interesado por el feminismo y nunca les interesará pero ahora utilizan nuestras herramientas contra las razas de los más precarios. Es obvio que no me parece guay que una chica o un chico vaya hacia una religión, pero al mismo tiempo sé que en Francia la denuncia del velo, por ejemplo, no va en favor del feminismo, sino del fascismo de forma sutil.
La denuncia del velo no va en favor del feminismo, sino del fascismo de forma sutil.
NTD: Lo que es llamativo es que no se hable casi nada de otras famosas como la actriz Emma Watson, que ha dejado el cine apartado para trabajar en la ONU donde hace una labor seria e importante a favor de las mujeres y la igualdad de género; o la también actriz Ellen Page, que acaba de terminar Gaycation, un documental sobre las dificultades de ser homosexual o transexual en algunos países.
V.D.: Pero es que la gran estrella del rock es Beyoncé, aunque eso no le impide a Donna Haraway publicar textos apasionantes, y tampoco le impide a nadie leerlos. No es una sombra que eclipsa, al contrario, creo que le abre la mente a mucha gente. No hay un solo tipo de feminismo ni un único icono: la cantante de Gossip, Beth Ditto, que tiene un cuerpo totalmente diferente y que también trabaja por el feminismo, no creo que esté eclipsada por Beyoncé en ese sentido. Lo único que ella hace es asumir que es una chica poderosa, algo que Madonna no podía hacer hace veinte años, porque si te atrevías a decir que eras una feminista era el fin de tu carrera. Beyoncé también nos explica algo que me parece interesante, y es que ser feminista no significa que tengas problemas con los hombres. Las feministas hemos dejado de estar en la sombra y en la culpabilidad para pasar a estar orgullosas de serlo.

NTD: ¿Ser lesbiana y feminista está ligado?
V.D.: Me parece más fácil el feminismo desde el punto de vista de la lesbiana. Ser lesbiana te permite adentrarte en el feminismo con más paz, porque hay un montón de problemas que te quitas de encima. Creo que hoy en día el trabajo más interesante vendrá de chicas que se acuestan con otras chicas porque realmente es superdifícil el ejercicio del feminismo dentro de la heterosexualidad.
Es superdifícil el ejercicio del feminismo dentro de la heterosexualidad
NTD: Pero es justo eso lo que aleja a muchas mujeres del feminismo, el miedo a perder su feminidad, algo que se asocia a ser lesbiana.
V.D.: Me parece que el miedo a ser considerada lesbiana ha cambiado un montón en diez años. Hoy el hecho de ser lesbiana no dice nada de ti, más allá de que no te acuestas con chicos, o lo menos posible. Nos hemos quitado todos esos prejuicios de encima. Yo lo veo con Teoría King Kong, es mucho más fácil escribir un libro así, publicarlo y disfrutar de su éxito si no te lías con chicos. Me parece mucho más fácil ser lesbiana hoy en día que ser heterosexual, especialmente con el tiempo, la heterosexualidad para las chicas es una putada máxima.

NTD: Hasta hace poco ser lesbiana se intentaba relacionar con una etapa de inmadurez: si lo eras antes de los 30 se consideraba una etapa adolescente y si “te hacías” después se veía como una crisis de rebeldía o segunda adolescencia.
V.D.: Creo que la gente ha cambiado, de este punto de vista a otros se ha evolucionado rápidamente en general, no todos, claro. Ahora se disfruta totalmente el ser lesbiana, ¡tengo una suerte!… (NdeR: ríe, en alusión a su propia sexualidad, teniendo en cuenta que ella misma pasó de ser heterosexual a lesbiana justo a los 30 años).

NTD: Si Teoría King Kong es el libro de cabecera de cualquier feminista, ¿cuales son los tuyos?
V.D.: Donna Haraway es la última lectura de moda en mi entorno: todos sus libros, pero especialmente los últimos artículos. Y como novela traducida Lola Lafon, la pequeña feminista que no sonreía nunca, de una amiga cercana, es muy guay.

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