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Voluntad de renovación

El Mundo El Mundo 02/06/2014 JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO

Es indiscutible, y no muchas cosas lo son: el reinado de Juan Carlos I se corresponde con el tiempo de mayor estabilidad democrática, disfrute y ampliación de las libertades, y progreso social de la historia de España. Este vínculo de nuestra democracia con la Corona forma ya parte de nuestro patrimonio colectivo y está llamado a seguir abriendo el camino del futuro para nuestro país.

La decisión de abdicar del Rey, y de adoptarla en este momento, merece la confianza de la que se hizo acreedor quien supo en su día liderar la Transición, verdadero momento fundacional de ese vínculo de la Corona con la democracia, y contribuir después al afianzamiento y desarrollo de esta última, con sus muchos logros y también con sus errores, de los que tenemos como país conciencia autocrítica, como el propio Monarca ha expresado.

Además, el Rey ha apelado a la renovación generacional, ligada a la conveniencia de impulsar transformaciones y reformas, para explicar su decisión. La aptitud para renovarse contribuye, con carácter general, a fortalecer las instituciones y la condición de proceso abierto en que toda democracia consiste se hace más patente cuando se percibe, como ocurre ahora en nuestro país y en Europa en general, esa necesidad de abordar cambios. Con su decisión, el Rey ha querido que la Corona contribuyera ya a este proceso, y bien puede interpretarse pues aquella como una expresión de lucidez.

Creo que a nadie extrañe que mi opinión sobre el Rey Juan Carlos esté muy determinada por mi experiencia al frente del Gobierno. Y, en este sentido, puedo decir que, a partir de su escrupuloso respeto a la autonomía política del Ejecutivo, el Rey siempre estuvo dispuesto a prestarnos su colaboración institucional. Y, más allá de eso, también su apoyo, su aliento, su implicación personal, en relación con la decisiones en las que estaba en juego el interés de nuestro país.

El Rey no es frío, es cercano; no es equívoco, es sincero; no es taimado, sabe comprometerse cuando cree que debe hacerlo. Estas cualidades han marcado su reinado y han estado igualmente presentes en el desempeño de sus funciones y en las relaciones con el Gobierno. Personalmente, siempre agradeceré esa cercanía, esa sinceridad y ese compromiso, la plena disponibilidad, a cualquier hora, al otro lado del teléfono, sobre todo en los momentos difíciles.

Creo también conocer al Príncipe, su temple, su capacidad, su dedicación, y a partir de ese conocimiento no puedo sino sumarme a las expresiones de confianza que en estas horas se están vertiendo sobre su persona.

Se abre un nuevo tiempo, contribuyamos todos a que se abra bien para que augure una fuerza renovada de nuestro país.

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