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Washington: los años felices de un príncipe

EL PAÍS EL PAÍS 05/06/2014 Yolanda Monge
El Príncipe, durante el acto de graduación en la Universidad de Georgetown, en 1995. © Mike Theiler El Príncipe, durante el acto de graduación en la Universidad de Georgetown, en 1995.

Mientras que su primo Pablo de Grecia acabó sus días en la Universidad de Georgetown comprometido con una rica americana, de nombre Marie-Chantal Miller, a la que haría su esposa antes de finalizar el verano de 1995, el príncipe Felipe se graduó en ese mismo año manteniendo intacto el título de soltero de sangre real más cotizado para las monarquías de Europa.

Con 27 años, Felipe de Borbón, príncipe de Asturias, concluyó con honores el máster en Relaciones Internacionales que le abría las puertas a ser un futuro rey “responsable, inteligente y modesto”, como especuló sobre su futuro el entonces rector de la Universidad, el padre jesuita Leo O’Donovan.

El Príncipe vivió dos años en Washington, la capital norteamericana, una ciudad que le marcó y a la que ha vuelto cada vez que ha tenido oportunidad, porque tiene amigos y porque en esta ciudad se creó en 1999 la prestigiosa Cátedra Príncipe de Asturias.

Asentado en el recoleto barrio de Georgetown, en el que vivieron los Kennedy antes de trasladarse a la Casa Blanca, y donde ahora reside el secretario de Estado, John Kerry, el Príncipe compartió veladas de estudio y de diversión con su compañero de apartamento, Pablo de Grecia. Quizá fueron aquellos los últimos días en los que el joven heredero vivió libre de las cargas institucionales que llegarían después.

Don Felipe regresa a la capital de EE UU cada vez que tiene ocasión

Los que le trataron entonces hablan de los años del Príncipe en Washington como los más felices de su vida. “En aquel momento así era”, asegura el profesor de Ciencia Política de la Universidad de Georgetown Eusebio Mujal-León. “A mí así me lo dijo”, añade.

Casi dos décadas después —con muchos otros motivos de felicidad, pero también con más cargas—, muchas cosas han cambiado en la vida de un príncipe que, igual que sucedió con su padre pero con distintas características, se ha sometido a un profundo aprendizaje para conducir a España y a su pueblo por una senda de modernización.

Desde niño, el Príncipe ha sido educado para reinar y suceder algún día a su padre. El más pequeño de los tres hijos de los Reyes culminó su etapa académica en Washington, tras estudiar Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, haber pasado por un instituto de Canadá y cursar sus años escolares en un colegio de clase media de la capital de España.

Veía en ese campus una oportunidad de pulir su faceta

de hombre de Estado

Quienes le conocieron en aquella época dicen de él que era un estudiante muy aplicado que veía Georgetown como la oportunidad para acabar de pulir su faceta de hombre de Estado, que en los años posteriores le llevaría a desarrollar muchas misiones en el Extranjero. “Ya entonces era una persona seria y sensata, repleta de sentido común”, opina Mujal-León. Allí perfeccionó más si cabe un inglés que ya dominaba desde niño, y que emplea para comunicarse con su madre, la reina Sofía, en privado.

“Sin duda está muy preparado”, prosigue Mujal-León. “Todas las vueltas que ha dado por el mundo le han empapado en relaciones internacionales y siempre creí que cuando llegase el momento de asumir la Corona lo iba a hacer muy bien”, puntualiza.

“Todos sabemos que la monarquía no es algo moderno, que no es de este tiempo, y sin embargo, no me cabe duda de que el Príncipe —como ha hecho su padre— va a poner la institución acorde a los tiempos actuales”, asegura Mujal-León.

Allí perfeccionó el inglés, que dominaba desde niño

En la misma sintonía está Jordi Garcés, el catedrático Príncipe de Asturias de la Universidad de Georgetown, quien incluso antes de que Felipe VI asuma la Corona se declara ya ferviente felipista. “Nunca antes hubo una persona tan preparada en toda la historia de la Monarquía española”, apunta Garcés, que lleva al frente del puesto desde el pasado enero, tras la salida de su antecesora en el cargo, Clara Ponsatí.

Garcés relata que una de las cosas que más le impresionaron de don Felipe el día que mantuvo una entrevista con él de cerca de dos horas antes de partir de España para EE UU fue su ética.
“Es una persona intrínsecamente ética, con grandes valores morales y humanos”, prosigue Garcés, que asegura que le sorprendió gratamente lo cercano que es y lo mucho que está “al día” el futuro monarca.

Catedrático de Política Social en la Universidad de Valencia y director del Instituto de Polibienestar en la misma institución, Garcés explica que el Príncipe siente pasión por “el mundo académico y científico”. “Durante el Foro Global de Georgetown celebrado en mayo en Madrid, don Felipe llegó el primero y se marchó el último. Durante todas las jornadas estaba sentado en primera fila tomando notas en su libreta”, describe admirado Garcés.

Compartió estudio y diversión con su compañero de piso, Pablo de Grecia

El Príncipe se graduaba con sobresaliente en Georgetown un lluvioso día de mayo de 1995. Dos días antes de aquella jornada, don Felipe, junto a sus padres y su hermana Elena —y el marido de esta desde hacía dos meses, Jaime de Marichalar—, se encontraban con el presidente Bill Clinton y su mujer, Hillary.

Quienes asistieron a la reunión explicaron entonces que el Príncipe intercambió con Bill Clinton numerosas anécdotas de sus días en Georgetown, donde el presidente demócrata también estudió.

Pero el paso por Washington del Príncipe no solo dio titulares académicos. De por aquellos días son las portadas de las revistas del corazón que contaban que el heredero de la Corona tenía una relación sentimental con la modelo norteamericana Gigi Howard. Las primeras imágenes furtivas del Príncipe y Howard les situaban en una playa de la caribeña isla de San Martin durante la Semana Santa de 1995. Como compañeros de viaje, la pareja tuvo al príncipe Pablo y la que hoy es Marie-Chantal de Grecia.

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