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Y ahora, ¿qué hacemos?

El Mundo El Mundo 16/06/2014 EDUARDO J. CASTELAO

Los jugadores de la selección se acercan hasta la carpa instalada para la prensa en la Ciudad Deportiva Alfredo Gottardi en unos carritos de golf conducidos por Paloma, la jefa de prensa. No siempre. Algunos días se dan un paseo -tres minutos, no más-, pero ayer llovía en Curitiba. Como siempre en la última semana, excepto el sábado, en la ciudad del urbanismo moderno el cielo no da tregua. Así que los futbolistas pasan las horas dentro de la residencia, con poco que hacer más allá de terminar de cerrar las heridas y ver los vídeos que le prepara Antolín Gonzalo a Vicente del Bosque, y que luego el entrenador les explica en algún momento, ayer justo antes de la cena.

La situación generada en Salvador de Bahía muestra un escenario nuevo para la selección. Cierto que en Sudáfrica el equipo también perdió el primer partido y fue a los siguientes sin red, pero en aquella ocasión, la derrota contra Suiza fue por la mínima (0-1) y ahora el -4 en el balance de goles a favor y en contra pesa toneladas. En un escenario -posible- de un triple empate al final del grupo entre Chile, Holanda y España, esa diferencia de goles va a ser capital, de modo que ahora, en la concentración, todo el mundo es consciente de que los octavos de final pasan por enjuagar esa cifra.

Y el caso es que , suya desde 2008, no tiene entre sus señas de identidad la facilidad para meter el balón en la portería contraria. De hecho, en los dos últimos grandes torneos en los que ha participado, y ganado, se han visto otras cualidades -seguridad defensiva, control del juego, dominio del escenario, una buena gestión de las situaciones difíciles, etc...- pero nunca ha sobresalido esta España por el festival goleador. Los números explican que, bajo el mando de este entrenador, España ha jugado 88 partidos y ha marcado 209 goles (sale a 2,37 alegrías por partido).

Aumentando la lupa hasta los oficiales, incluso baja un poco el promedio (son 115 aciertos en 50 citas, a 2,3). El paradigma de esta situación se vivió en Sudáfrica, donde España fue la campeona del mundo con menos goles a favor de toda la historia (ocho), ganando todos los cruces por 1-0. En la pasada Eurocopa, en Polonia y Ucrania, los partidos de Irlanda (4-0) y de Italia, la final, (4-0), elevaron unos números que caminaban hacia el mismo lugar que el Mundial (1-1 contra Italia, 1-0 a Croacia y 0-0 contra Portugal en semifinales).

Así que ahora, necesitada como está de goles, la selección coge aire para ir a por ellos. Y, sin embargo, recela del rival que tendrá enfrente pasado mañana en Maracaná -el equipo viaja hoy por la tarde a Río de Janeiro-. «En ciertas cosas donde Holanda nos hizo daño, Chile se parece, así que debemos tener mejor control del partido, porque nosotros no hacemos muchas ocasiones, pero ya llegarán», explica Xabi Alonso, uno de los partidarios de no perder la perspectiva, de pensar primero en ganar y después en golear, porque el desplome del equipo en la segunda parte del partido que abría el Mundial invita a establecer ese orden de cosas. En esa corriente están también gente como Xavi y Busquets. En realidad la cuestión va con el carácter, porque en el otro lado caminan tipos como Sergio Ramos o Cesc Fábregas.

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El centrocampista del Barça se intuye titular -«no me sorprendió no jugar el primer partido», dice- y él lo tiene claro: «Somos una selección que desde hace muchos años sabe a lo que juega, pero el fútbol no es único, se puede ganar de otras maneras y nada está fijado sobre cómo se deben hacer las cosas», inició el ya jugador del Chelsea un discurso que llama la atención por extraño dentro de un grupo que siempre ha hecho del estilo algo más que una seña de identidad. Y prosigue Cesc: «Hay momentos en la vida en los que hay que ir a atacar, a ganar, y tenemos que ser muy valientes. Con esto no estoy queriendo decir que Vicente deba cambiar jugadores. No. Sólo que hay que atacar más. Tenemos jugadores de mucho nivel y no veo porqué no podemos hacer un gran partido y dar una clase de fútbol», anunció.

Sin ser contradictorio, a su lado ponía el ojo en otra cosa. «Sabemos la necesidad que tenemos de hacer goles. Es posible que tengamos que arriesgar un poco más, pero tenemos que ser inteligentes y no caer en las facilidades que nos pueda dar Chile. Debemos controlar el partido sin renunciar a poder buscar más verticalidad», matizó el centrocampista blanco, que seguramente sabrá, como el resto ahí dentro, que la última vez que, en un partido trascendente, España resolvió con una goleada fue ante Bielorrusia en 2012. Es cierto que el año pasado, en la Confederaciones, se impuso a Nigeria (3-0) y a Tahití (10-0), pero uno por ser el último partido del grupo y otro por la debilidad del rival casi no cuentan. «O ganamos con nuestro estilo o morimos», advirtió Xavi en la previa de Holanda. Hay compañeros que no piensan lo contrario. Falta , que medita cómo agitar el equipo en busca de goles.

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