Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Ya no hay excusa para la canciller

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 25/09/2017 Carlos Yárnoz
Qué mirar próximamente
SIGUIENTE
SIGUIENTE
La canciller alemana, Angela Merkel, repite cuarto mandato consecutivo. © KAI PFAFFENBACH La canciller alemana, Angela Merkel, repite cuarto mandato consecutivo.

Mientras España se desgarra con el estéril juego de los independentistas, el cuarto triunfo electoral de Angela Merkel nos recuerda en qué capitales (Berlín y Bruselas) se decide hoy la soberanía de Europa y los países europeos. Baste recordar que la moneda —junto con la espada— es el gran símbolo de la soberanía y es a 1.800 kilómetros al norte de los Pirineos donde se decide la supervivencia del euro. Pues bien, Merkel ya no tiene excusas desde este domingo para asegurarnos esa supervivencia y, con ello, garantizar la soberanía de Europa frente al mundo.

Merkel ha sabido aislar a Alemania del tsunami financiero. Ha ganado, pese a perder apoyos tras 12 años en el poder, por hacer más rico a su país. Pero lo ha logrado a costa de sus socios del sur, a los que ató con las cadenas de la austeridad.

Esa canciller, sin embargo, es la misma que salvó al euro cuando los terremotos de la deuda la empujaban a saltar del barco. Y fue también la que, in extremis, impidió la expulsión de Grecia de la moneda única. El siguiente desahuciado, conviene recordar, hubiera sido España. Y fue igualmente Merkel la que lavó en parte la denigrada dignidad de Europa al acoger a un millón de refugiados cuando los demás aún miran a otro lado. El gesto le ha valido el insulto de los xenófobos de Alternativa para Alemania. Todo un honor para la canciller, pero un dolor de cabeza para el país, que ve entrar a la ultraderecha en el Bundestag.

A la mujer más poderosa del mundo le ha llegado el momento de acometer su reto más importante: refundar Europa en cuanto forme Gobierno con otros aliados distintos de los socialistas, castigados en las urnas pese a su responsable comportamiento de Estado en la pasada legislatura. Sean quienes sean sus nuevos aliados —liberales y/o Verdes— Merkel no tiene razón alguna para mantener la dañina austeridad, ni excusa para retrasar su promesa de alumbrar una nueva eurozona, ni quejas de que los demás —léase Francia— no hacen reformas.

Emmanuel Macron le espera para reactivar el gripado motor franco-alemán. Él está cumpliendo su parte al lanzar reformas en tiempo récord, como la laboral. Le acompaña la esperada reactivación económica.

Aunque con matices, Macron y Merkel están de acuerdo en crear un presupuesto de la zona euro para ayudar a países reformistas, un Fondo Monetario Europeo para aliviar nuevos terremotos financieros y un ministro de la moneda. Pasarán a la historia si refundan Europa. Si no, el siguiente tsunami se llevará por delante la moneda europea y a la UE entera.

En el primer caso, Europa ganará soberanía a cambio de que los países cedan una parte. En el segundo, la de los países europeos quedará bajo mínimos en beneficio de la de los fondos de inversión. Para hablar de soberanía, hay que mirar por encima de los Pirineos, dirección Norte.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon