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Zahia Dehar, la otra Maria Antonieta de Francia

EL PAÍS EL PAÍS 03/05/2014 Ana Teruel
Retrato de Zahia Dehar como María Antonieta de los artistas Pierre et Gilles. © michel euler -ap- Retrato de Zahia Dehar como María Antonieta de los artistas Pierre et Gilles.

El recorrido de Zahia Dehar no deja de sorprender. La joven explosiva de origen argelino fue el rostro del escándalo que sacudió a la selección de fútbol francesa en pleno Mundial de Sudáfrica. Con una sonada portada en Paris Match se dio a conocer como la prostituta menor de edad con la que Frank Ribéry y Karim Benzema mantuvieron relaciones tarifadas. Reconvertida en it girl y apadrinada por Karl Lagerfeld, desde entonces se ha reinventado como diseñadora de lencería. Tras un tiempo desaparecida, regresa ahora como musa de los artistas Pierre et Gilles retratada como la última reina de Francia, María Antonieta.

“En cuanto pensamos en hacer María Antonieta, para nosotros era Zahia”, explicó el dúo francés, acostumbrado a la provocación, en la presentación de la exposición, actualmente en curso en las galerías de los Gobelins en París, centrada en el siglo XVIII, donde se encuentra expuesta la imagen. Los dos artistas han obtenido carta blanca de la dirección para decorar un salón de la galería real de esta antigua fábrica de tapicerías fundada por Enrique IV. “Tiene todo de una reina”, añadieron el fotógrafo y el pintor, evocando “su belleza, su misterio y ese mundo ideal que ha creado, ese universo de ensueño. Es un personaje que no deja indiferente, al igual que María Antonieta. Es un personaje con carácter”.

Fieles a su estética kitsch y pop, el fotógrafo Pierre y el pintor Gilles dan su particular versión del famoso retrato de Vigée-Lebrun de María Antonieta con una rosa. Zahia, de 22 años, con su físico de muñeca Barbie, aparece flor en mano y su melena rubia platino recogida en un moño. Luce un vestido de época diseñado por ella con corsé dorado y flores bordadas en los faldones que marca su imponente delantera y deja sus hombros al descubierto. Aparece dentro de un escenario bucólico, a petición suya, con un lago lleno de cisnes y enmarcado en un dibujo ovalado como una suerte de medallón o marco de época.

La comparación de la joven con la reina del XVIII que acabó en la guillotina no ha sido del agrado de todos. “No conozco a Zahia y me es totalmente indiferente su vida, pero esa imagen de chica ligera de ropa me parece bastante incongruente”, reacciona Michele Lorin, fundadora de la Asociación María Antonieta, creada hace dos décadas. “Se ha dado a conocer como todos sabemos y me pregunto hasta qué punto la elección de esta joven da a entender que María Antonieta era una puta”, añade. “La reina no es ni una santa ni una puta”, resume Lorin, y denuncia una simple operación de marketing.

“El pasado es una cosa, Zahia es una personalidad enternecedora y sensible”, dijo por su parte durante la presentación de la muestra —denunciada por los sindicatos por su coste (unos 35.000 euros)— el comisario de la retrospectiva, Marc Bayard. “Al igual que María Antonieta, vivió un periodo sulfuroso. El siglo XVIII no fue muy gazmoño”, justificó. Ajena a la polémica, Zahia, que no ha cobrado por este trabajo, no asistió a la presentación.

Ese “pasado” de Zahia es el de la sórdida trama de prostitución en torno a un local parisiense, al que acudían, entre otros famosos, futbolistas, descubierta por la policía francesa en 2010. Los investigadores dieron con una menor de edad que sostenía haber mantenido relaciones tarifadas con dos conocidos internacionales, el madridista Karim Benzema (entonces jugador del Olympique de Lyon), quien siempre lo ha negado, y el volante del Bayern de Múnich, Frank Ribéry. Después de años de batallas judiciales, los dos jugadores han sido absueltos.

Conocida entonces como Zahia D., fue a sus 18 años recién cumplidos cuando estalló el escándalo y se convirtió en la protagonista de una bomba mediática. “Fue horrible. Estaba en estado de shock. Pensé: ‘¿Qué va a ser de mí? ¿Por qué sufro esta humillación?”, relató años después en el programa de TF1 Sept à Huit. “Para mí era una vergüenza lo que me ocurría”, añadía la joven nacida en 1992 en el norte de Argelia y criada en la periferia de París. Pero Zahia, que se definía más como una cortesana que como una escort girl, aclaraba: “No me arrepiento de lo que he hecho. Simplemente tuve la mala suerte de que se revelara al mundo”.

Asesorada por el estratega Marc Francelet, quien ha trabajado, entre otros, con el actor Jean-Paul Belmondo, decidió finalmente romper su silencio con una exclusiva a Paris Match en la que relataba su viaje hasta Múnich como “regalo de cumpleaños” de Ribéry. A partir de ahí multiplicó las entrevistas, aunque cuidadosamente elegidas, con preferencia por las revistas de moda extranjeras, y las colaboraciones artísticas de toda índole, como una sesión fotográfica con David LaChapelle. Los propios Pierre et Gilles ya habían caído bajo sus encantos. La retrataron como una Eva moderna, contribuyendo a consolidar su creciente fama.

La consagración definitiva la alcanzó con el lanzamiento de su primera colección de lencería, presentada entre grandes expectativas en la Semana de la Moda de París a principios de 2012 y en la que deslumbró con un atrevido vestido transparente con pétalos. Contaba con el apoyo del siempre extravagante Karl Lagerfeld, quien le aseguró la promoción realizando las fotografías de la colección. Desde entonces se ha mantenido relativamente discreta, con apariciones contadas, como en la apertura el pasado verano de una tienda efímera en el elegante distrito VIII de París. Su reaparición en María Antonieta, como gran estrella de la exposición de los Gobelins, confirma ahora su estatuto como una celebridad que no deja indiferente.

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