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Erupciones del Volcán de Fuego y del Kilauea: ¿Está aumentando la activad volcánica del planeta?

Logotipo de El Mundo El Mundo 09/06/2018 elmundo.es
Vista general del volcán de Fuego aún activo. / EFE © EFE Vista general del volcán de Fuego aún activo. / EFE

Dos grandes erupciones volcánicas han vuelto a poner de manifiesto lo vulnerable que es el hombre ante la naturaleza. El Volcán de Fuego, en Guatemala, hizo explosión violentamente el pasado domingo, sepultando aldeas y provocando, al menos, un centenar de muertos y unos 200 desaparecidos. Tras unas horas de tregua, el martes y el miércoles volvió a registrar explosiones. Por otro lado, el Kilauea, en Hawai, entró en erupción el 4 de mayo y, aunque de momento no ha habido víctimas mortales, sigue expulsando toneladas de lava y destruyendo viviendas, carreteras y todo lo que encuentra a su paso.

Menos atención mediática está recibiendo el Monte Merapi, en Indonesia, que empezó a rugir a mediados de mayo y el 1 de junio las cenizas llegaron a los 6 kilómetros de altura.

¿Está aumentando la actividad volcánica en la Tierra? "No", responde rotundo César Casquet Martín, profesor de la Facultad de Geología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). "Hay centenares de volcanes activos en la superficie terrestre, y el fondo submarino está plagado de ellos, pero las erupciones suelen ser de carácter no peligroso y no salen en los medios de comunicación", explica en conversación telefónica.

"Normalmente hay varios volcanes en erupción, aunque no sean tan espectaculares o bien no estén afectando a la población como es el caso del Volcán de Fuego y del Kilauea", coincide Inés Galindo Jiménez, jefa de la Unidad de Las Palmas de Gran Canaria del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). A veces, añade, las erupciones se reducen a emisiones de nubes de cenizas.

Asimismo, ambos geólogos niegan que exista alguna vinculación entre las erupciones: "A veces coinciden y se produce alarma, pero es normal que haya actividad volcánica. Es una leyenda que las erupciones estén relacionadas. En general, la actividad esta circunscrita al cráter", dice Casquet.

El Cinturón de Fuego del Pacífico

"La única relación que hay es que tanto Indonesia como Guatemala son zonas volcánicas asociadas al Cinturón de Fuego del Pacífico", dice Galindo. En esta amplísima franja con forma de herradura, que se extiende a lo largo de unos 40.000 kilómetros, se concentran la mayor parte de los volcanes activos e inactivos del mundo y aquí tiene su origen el 80% de los mayores terremotos registrados en el planeta.

"La superficie de la Tierra está formada por placas tectónicas que se mueven. En algunas zonas se separan y en otras convergen, es decir, chocan y unas se hunden por debajo de las otras. En el caso de Guatemala e Indonesia, hablamos de zonas de subducción, es decir, una placa se hunde bajo la otra y suele darse un vulcanismo asociado a sismicidad fuerte y con un índice de explosividad alto. Suelen ir acompañadas de terremotos debido al choque de placas, pero no todos los volcanes están relacionados con la sismicidad", aclara Inés Galindo.

Sin embargo, Hawai está dentro de una placa tectónica, como el archipiélago de las Islas Canarias: "No es el típico vulcanismo, pues está asociado a una anomalía térmica en el manto. Se llama punto caliente y quiere decir que dentro de la corteza se puede formar magma". Este vulcanismo, explica, es menos frecuente que el relacionado con la subducción, señala la geóloga.

Las erupciones de Hawai y Guatemala tienen características distintas que explican en cierto modo por qué la segunda ha sido tan mortífera, mientras que en Hawai no se han registrado de momento víctimas mortales. Según detalla Casquet, la erupción del Kilauea es fisural, es decir, tiene lugar a lo largo de fracturas de la corteza terrestre: "Normalmente es muy espectacular y turística porque se forman coladas de magma basáltico que descienden por los barrancos hasta el mar y son relativamente fáciles de evitar. No obstante, ha habido una actividad muy intensa y se está emitiendo mucho gas sulfuroso tóxico y también son muy tóxicos los gases que se producen al entrar el magma en contacto con el agua del mar. Además, las fisuras están muy cerca de zonas habitadas y con instalaciones industriales".

"Normalmente los volcanes no tienen un único tipo de actividad. A lo largo del tiempo e incluso durante la misma erupción puede variar", apunta Galindo. También es incierto el tiempo que puede estar un volcán en erupción, como demuestran los registros de actividad. Pueden ser días, meses o años. "La erupción de 1730 del Timanfaya, en Lanzarote, duró casi seis años; hay otras que empiezan y terminan en dos semanas así que la duración es algo muy variable", recuerda Galindo.

En la actualidad, los grandes volcanes suelen estar bien monitorizados y se sigue su actividad de forma permanente, sobre todo en aquellos que están cerca de zonas pobladas, pero ¿es posible saber cuál será el próximo que se pondrá en erupción? "No. Ya nos gustaría saberlo y poder controlar un poco más la actividad volcánica", reconoce Galindo.

"Hay una serie de señales previas, pero nunca sabes cuándo se va a desencadenar una erupción violenta porque hay muchas variables", reconoce Casquet. "La erupción de Hawai ha sido un tanto inesperada. De repente aparece una fisura, una fractura del terreno, lejos incluso del propio centro volcánico", afirma.

Pese al riesgo que supone vivir cerca de estos impredecibles gigantes de la naturaleza, señala Galindo, generalmente se trata de zonas bastante pobladas debido a, que precisamente por su actividad volcánica, "son muy fértiles y con paisajes muy atractivos para el turismo". Por ello es muy difícil tomar la decisión de desalojar a la población y a a menudo cuando se hace ya es demasiado tarde, como ha sucedido en el caso de Guatemala.

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