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Kalashnikov fabrica un 'terminator' inteligente capaz de decidir a quién disparar sin intervención humana

Logotipo de El Mundo El Mundo 17/07/2017 elmundo.es

El Ak-47, más conocido como Kalashnikov a secas, es el arma más popular del mundo. Este fusil de asalto se caracteriza por su cargador con forma de cuerno y su durabilidad. Una serie de cualidades muy apreciadas por soldados de todo el mundo a lo largo del siglo XX a partir del cual ha crecido un imperio empresarial que, lejos de la simplicidad que caracteriza a su producto estrella, ahora apuesta por la producción de sofisticados robots de combate autónomos capaces de decidir cuándo y a qué objetivos disparar.

Y es que Kalashnikov ya no es sólo aquel mítico fusil capaz de disparar tras sumergirlo en barro, en tierra o después de que la oruga de un tanque le pasara por encima. Ahora Kalashnikov aspira a ser el Terminator del futuro con el sello de 'made in Rusia'.

Aprovechando una visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a la fábrica de esta empresa, Kalashnikov ha querido mostrar su nueva gama de robots de combate.

Se trata de dispositivos que, según explica la compañía, son capaces de funcionar con inteligencia artificial, sin que una mano humana sea necesaria para ponerlos en operarlos en la batalla.

Al igual que ocurre con los soldados humanos, estos nuevos robots son capaces de operar de forma totalmente autónoma, eligiendo los objetivos por sí mismos, tomando decisiones sobre cuando disparar y sobre cuando esperar y, sobre todo, adquieren experiencia en combate y son capaces de afinar su mecanismo de funcionamiento y toma de decisiones a medida que adquieren veteranía.

Esta gama de robots, que cuanta con distintos modelos aéreos y terrestres, llevan incorporados ametralladoras pesadas modelo Kalashnikov PK, también fabricadas en la casa.

Asimismo, según ha indicado un portavoz de la empresa a la agencia TASS, la producción de estos drones de combate autónomos es una apuesta estratégica ya que la compañía rusa prevé "mostrar una nueva gana de productos" entre los que se encuentra "un módulo de combate totalmente automatizado que se presentará en la feria Army 2017".

La marca Kalashnikov se encuentra firmemente arraigada en el imaginario colectivo ruso. En el año 2013, el expresidente ruso, Dimitry Medvedev, se refirió a Kalashnikov como "la marca de la que todo ruso se siente orgulloso".

Un orgullo nacional que se traduce en suculentos dividendos para una empresa que, lejos de verse afectada por el veto de Estados Unidos a Rusia tras la revolución del Maidan en Ucrania, ha sabido reinventarse como una empresa centrada en la producción de armas para uso militar en lugar de centrarse en mercados civiles como el de Estados Unidos.

Modelo empresarial de éxito

Para ello, Kalashnikov está apostando por una estrategia de tres patas: por un lado, una fuerte apuesta por la I+D+i con el desarrollo de nuevos productos robóticos. Por otro, la producción de armas destinadas al mercado de venta civil, que es el segmento en el que preveían un mayor crecimiento con la venta de versiones modernas del AK-47 y del Saiga (la versión de caza del mismo) tanto en el mercado ruso como en el mercado norteamericano pero que debido a las sanciones no terminó de cuajar y, finalmente, como proveedor de armamento y equipos militares baratos para países en vías de desarrollo.

Un camino hacia la modernización con la que la empresa Kalashnikov aumentó sus ingresos hasta superar los 300 millones de dólares, una cantidad que esperan multiplicar por de cara al presente ejercicio fiscal, y ha elevado sus beneficios hasta los 135 millones de dólares, más del doble que hace tan sólo un año.

Debate ético

El empleo de robots de combate ha despertado un debate ético entre algunas voces destacadas en el ámbito de la ciencia y la tecnología como Elon Musk y Stephen Hawking. Ambos, conjuntocamente con un amplio grupo de voces académicas de prestigio redactaron una carta abierta en la que advertían de los peligros del armamento autónomo.

"Si alguna potencia militar comienza su carrera de armas con inteligencia artificial, una carrera armamentística será inevitable con una trayectoria obvia. Que las armas autónomas serán el Kalashnikov del mañana", indican en su carta.

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