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José Manuel Maza, un juez conservador que pidió condenar a Garzón e investigar a Dívar

MÁS INFORMACIÓN FOTOGALERÍA José Manuel Maza, las imágenes del fiscal general del Estado Muere el fiscal general Maza tras sufrir una infección en Argentina El fiscal general Maza, hospitalizado en Buenos Aires por una infección José Manuel Maza, el fiscal general del Estado fallecido hoy en Buenos Aires (Argentina) como consecuencia de una infección, era, según quienes le conocían, una persona muy próxima al ministro de Justicia, Rafael Catalá. Considerado dentro de la judicatura como bastante conservador, este madrileño de 67 años era también conocido su carácter afable y muy pragmático que, difícilmente, le llevó a buscar conflictos con el Gobierno. Fue portavoz de la extinta Unión Judicial Independiente, minoritaria en la judicatura y que se definía como una asociación de talante liberal, pero que cuyos pronunciamientos solían ser inequívocamente conservadores. José Manuel Maza fue el primer fiscal general del Estado reprobado por el Congreso, precisamente junto a su amigo Catalá. En la crisis catalana, fue impulsor de las querellas contra los líderes del independentismo. Si ideológicamente la elección de Maza no gustó en el ala más progresista del Supremo, sí hubo coincidencia en que su trayectoria y su currículum acumulaban méritos para ocupar la Fiscalía General del Estado. Licenciado en Derecho y en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, Maza ingresó en la carrera judicial en 1975 y en la fiscal, de la que fue número uno de su promoción, en 1978. Entre ese año y 1984 ejerció como abogado, después como juez en Madrid y en 1988 fue nombrado presidente de la sección primera de la Audiencia Provincial de Madrid. Llegó al Supremo en 2002 para ocupar la plaza del magistrado Adolfo Prego, que había sido elegido vocal del Consejo General del Poder Judicial. En 2011, Maza obtuvo por fin una plaza en propiedad en el alto tribunal. En los 14 años que estuvo en el Supremo firmó sentencias y votos particulares en asuntos muy diversos. Entre los que más ruido generaron en su momento, el único voto particular contra la sentencia absolutoria de Baltasar Garzón en su juicio por la investigación de los crímenes del franquismo. "Resultaría realmente un insulto a la razón afirmar el desconocimiento de cuestiones tan esenciales por un profesional como el magistrado acusado y, en todo caso, semejante afirmación, que en modo alguno suscribo, habría de conducir no a la absolución, sino a una condena por prevaricación", dijo Maza para pedir la condena de Garzón en 2012. Pero Maza se salió también de la postura mayoritaria al firmar un voto particular a favor de la admisión a trámite de la querella por malversación contra el expresidente del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial Carlos Dívar, en contra del pleno de la Sala de lo Penal, que votó a favor de no admitir la querella. Más recientemente, Maza fue ponente del auto por el que el Supremo rechazó por segunda vez admitir a trámite una querella contra el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y su número dos, Íñigo Errejón, por supuestamente haber recibido subvenciones de procedencia ilícita de los Gobiernos de Irán y Venezuela. En la resolución redactada por Maza, el nuevo fiscal general criticaba duramente el llamado Informe Pisa (de Pablo Iglesias Sociedad Anónima), atribuido por Manos Limpias en su querella a la Dirección Adjunta Operativa de la Dirección General de la Policía. El Supremo reprochó que se hubiera llevado al alto tribunal un supuesto informe hecho solo a partir de recortes de periódicos y recordó que "la mera publicación de informaciones en los medios de comunicación no puede justificar sin más la apertura de una procedimiento penal".
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