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Un vaso para cada cerveza

Logotipo de El Comidista El Comidista 21/04/2017 Mònica Escudero
Cada oveja con su pareja © WIKIMEDIA Cada oveja con su pareja

Teniendo en cuenta que en España el año pasado se consumieron 34,4 millones de hectolitros de cerveza -el equivalente a casi 1380 piscinas olímpicas-, es posible que tú, lector mayor de 18 años, te hayas tomado alguna que otra cerveza las últimas semanas. Si nos lees desde países como la República Checa, Irlanda o Alemania, las posibilidades de que hayas consumido este líquido aumentan, mientras que si lo haces desde Canadá, Dinamarca o Sudáfrica disminuyen, según este anexo de Wikipedia.

El caso es que quien más quien menos le da al frasco de vez en cuando, pero ¿lo hacemos de la manera adecuada para disfrutar al máximo de cada tipo de cerveza? Para solucionar esta duda asistimos, dentro de la última edición del Barcelona Beer Festival -el sitio donde se hace y deshace todo lo que tiene que ver con la birra artesana y de calidad- a una charla sobre este tema de Derek Walsh, propietario de BIER+, una agencia que asesora la producción de cervezas artesanas, autor de algunos libros y artículos especializados y jurado y catador profesional. Walsh empieza dejando claro lo importante que es escoger el vaso que nos permitirá disfrutar al máximo de nuestras libaciones, y nos da la primera en la frente a los angurrias del “ponme una pinta”: los formatos más pequeños son ideales para apreciar más la cerveza.

Hay factores muy diferentes a tener en cuenta cuando se trata de escoger vasos de cerveza. Algunos son tan evidentes como el grosor del cristal, el soporte de espuma que ofrece o el control de la temperatura -cuanto más toquemos el vaso, más rápidamente se calentará la cerveza por contacto, algo que no pasa con las copas y no es necesariamente malo- y otros mucho más intangibles, como su recorrido histórico (básicamente, lo acostumbrados que estamos a verlo y asociarlo con el consumo cervecero).

Con algunos de los apuntes que nos dio Walsh en la charla y un poco de investigación, he hecho una lista de seis de los vasos más comunes y el tipo de cerveza que va mejor en cada uno de ellos. Si te gusta alguna de estas variedades, intenta hacerte con uno adecuado -son muy sencillos de encontrar en tiendas de menaje y bazares- y lleva tu experiencia cervecera casera al límite de la felicidad.

Vaso de tubo

Un clásico de las barras nacionales de a pie, aunque últimamente ha ido perdiendo presencia siendo sustituido por vasos más abiertos. Es un vaso de origen alemán, cuya forma destaca el brillo de la cerveza, facilita la formación de espuma, potencia la malta y el lúpulo y concentra el sabor, lo que lo hace ideal para degustar cervezas delicadas como las lager. Recomendado para: lager, altbier, bock, pilsener checa, kolsh.

Vaso pilsner

© Proporcionado por Prisa Noticias Con la espumita. WIKIPEDIA

También conocido como pilsen, este vaso es un buen comodín para tomar diferentes tipos de cervezas ligeras, ya que su forma cónica no deja escapar la carbonatación, permite retener la espuma y ayuda a disfrutar de la claridad y los colores de las lager y las Pilsen. Mantienen el sabor y el aroma del lúpulo, así que si te gustan las cervezas suaves y ligeras, harías bien teniendo uno en casa. Cuando este vaso tiene pie, se le conoce como ‘pokal’. Recomendado para: todo tipo de lager y pilsener.

     

Vaso de pinta

En realidad el vaso de pinta no es uno sino dos: el Tumbler americano de 475 ml de capacidad -el más habitual- o el Nonic, de casi 600, con un pequeño ensanchamiento en la parte superior que hace que sea más fácil tanto agarrarlo como almacenarlo, pensado para cervezas con más espuma. La versión alemana se llama Becker, y aquí podéis ver una foto de los tres juntos para apreciar las ligeras diferencias. Es uno de los vasos icónicos de los pubs ingleses, ya favorece que se forme la espuma espesa y consistente (mientras provoca el efecto contrario en las de espuma más ligera). Recomendado para: Las ale de estilo británico, porter y stout.

Vaso weizen

© Proporcionado por Prisa Noticias Ligeramente cónico. PEXELS.COM

Teniendo en cuenta que ‘weizen’ significa ‘trigo’ en alemán, no será muy difícil adivinar qué tipos de cerveza son los ideales para degustar en este vaso. Su forma alargada le hace muy atractivo visualmente, a la vez que permite disfrutar del color, controlar la salvaje espuma de las cervezas de trigo y atrapar su aroma -que recuerda levemente al del plátano-. La mayoría suelen ser de 500 ml con variaciones mínimas, aunque en Bélgica también se usan con menos capacidad (330 y 250 ml). Recomendado para: pues eso, cervezas de trigo.

       

Cáliz

Se trata de una copa ancha, de gran capacidad y con paredes gruesas y resistentes. Es ideal para cervezas espesas y de sabor más intenso. Facilita que la cerveza se oxigene, lo que hace que los aromas se potencien. Su forma permite que se forme una espuma que sube por encima del borde, para después bajar y posarse lentamente. Si no se tiene una al alcance, se puede sustituir por una copa ‘oversized’ de las que se usan para tomar vino o gintonic: el efecto será prácticamente el mismo, y también sirve para . Recomendada para: ales belgas, cervezas trapenses y de abadía, Berliner Weisse, bock alemanas, dubbel, tripel y quadrupel.

Copa ‘snifter’

© Proporcionado por Prisa Noticias Una copa snifter bien acompañada. MAXPIXEL.COM

En realidad estos copones su diseñaron para beber brandy o coñac, pero se ‘importaron’ al mundo cervecero porque por su forma -bola grande, boca estrecha- son ideales para percibir al máximo las cervezas inglesas y sus potentes aromas, así como para agitarlas en remolino. Por la gran superficie de contacto calientan la cerveza, algo que no supone un problema en estas variedades. También sirve para destacar la espuma de cervezas con mucho cuerpo y más de un 8% de alcohol: si te gustan las emociones fuertes, no dudes en hacerte con una. Recomendada para:imperial stout, barleywines, doble IPA, cervezas belgas potentes -dark ale, pale ale-, vinos de trigo, lámbicas afrutadas o gueuze, bière de garde o eisbock.

La copa de cata perfecta

© Proporcionado por Prisa Noticias

Si lo que quieres no es beber cerveza sino catarla -que no solo no es lo mismo, sino que es muy diferente- deberías hacerte con una copa AnDer 1.0. Creada por un equipo liderado por el mismo Derek Walsh, el catador André Köppen y el diseñador y desarrollador de Alfred De Groot, que pretendían cubrir la necesidad -y, de paso, el hueco de mercado, supongo- de un vaso oficial de cata que todavía no existía en el mundo la cerveza. El proceso duró tres años desde que surgió la idea hasta que salieron los primeros prototipos, tiene todo lo necesario para apreciar todos los matices de la cerveza artesana, por eso es el vaso de cata oficial de Barcelona Beer Fest desde 2016.

Su capacidad es de 20 cl, pero está pensada para degustar entre 10 y 15 cada vez, de manera que al servirla se pueda generar la espuma necesaria para valorar también este elemento; sirve para todo tipo de cervezas, es agradable al tacto, estable y al tener tallo y no tener que tocar directamente el recipiente conserva el líquido frío más tiempo.

Su forma acompaña en todos los pasos del proceso de cata, desde la comprobación del color y los posos hasta el momento de beberla -su forma de cáliz acelera y ahoga el flujo del líquido en la boca, lo que hace que se concentren los aromas- pasando por el momento de moverla en círculos apoyada sobre la mesa para ver qué tipo de burbujas desarrolla.

Es evidente que no todo el mundo necesita un vaso profesional de cata, pero si te gusta la cerveza artesana o, directamente, preparas la tuya en casa, es una manera muy interesante de poder valorarla con la mejor herramienta. Si sufres de escepticismo agudo y crees que todo esto es una chorrada, se te pasará cuando pruebes la misma cerveza en otro vaso y en este y compares: yo lo hice con La pirata Viakrucis (una American IPA bastante lupulada) y la diferencia de percepción entre uno y otro es brutal.

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