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Estuve 7 días haciendo ayuno intermitente y esto es lo que me pasó

Logotipo de El Confidencial El Confidencial hace 4 días A. López

Comer es un placer pero, la alimentación lo es todo para una vida saludable. Déjate de dietas absurdas y planes de entrenamiento y coge el hábito de comer sano. Si crees que ya no llegas a tiempo para la 'operación bikini' y te ha pillado el toro, hay una solución rápida que puede ayudarte. No está bien adquirirlo como costumbre, pero los ayunos intermitentes o 'Intermittent fasting' puede ser la solución.

Recientes estudios han revelado que realizar ayunos en días alternos, es decir, reducir la ingesta de alimentos varios días de la semana, podría ayudar a perder peso a algunas personas, sobre todo aquellas que no son capaces de seguir un régimen estricto. “Los dietistas siempre hemos pensado que era algo perjudicial, pero, después de leer algunos estudios y tras haberlo probado, creo que es muy efectivo”, explica Katherine Tallmadge, dietista y anterior portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética. De hecho, afirma que les propone diferentes variaciones de este ayuno parcial a algunos de sus clientes.

¿Vale para adelgazar? (iStock) © Proporcionado por El Confidencial ¿Vale para adelgazar? (iStock)

Los expertos son cautelosos cuando se refieren a la generalización de este método de adelgazamiento, aunque coinciden en que solo es efectivo a corto plazo y que podría haber un riesgo de que la persona recuperase el peso perdido al volver a su rutina. Así lo cree la dietista del centro Orlando Health, en Florida, Lauren Popeck: “Además de llevar a cabo un ayuno pautado, deberías tener un plan de mantenimiento posterior a la dieta, que te impida recuperar los kilos perdidos".

La efectividad de este régimen a corto plazo ha sido probada en una investigación que demostró que quienes lo siguieron perdieron un 9% de grasa corporal en cuestión de seis meses, la misma cantidad de peso que en una dieta normal. Otro estudio publicado en 2011, realizado a mujeres que padecían sobrepeso y que fueron obligadas a comer 540 calorías dos jornadas por semana, (su consumo diario era de 1.500 calorías el resto de días) confirmó que perdieron entre cinco y seis kilos en medio año.

Así, Allison Young, redactora de 'Mens' Health', decidió probar durante una semana este método para ver qué ocurría en su cuerpo y esto fue lo que pasó:

"Déjadme empezar diciendo que no soy una chica que se olvide de comer. La comida siempre ha sido la fuerza que impulsa mi vida. Si no estoy comiendo, estoy conspirando para comer, y nunca hago dieta. Pero últimamente he descuidado mi dieta (queriéndome demasiado) así que decidí volver a cuidarme y hacer ayunos intermitentes. Comer 500 calorías de 1 a 2 días a la semana o de 12 a 18 horas al día sin alimentos".

El estudio realizado por el neurocientífico Mark Mattson, ha demostrado que este método es bueno para perder peso y se vincula a la mejoría de los niveles de azúcar en sangre, reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. Y no solo eso, podría ayudar a su cerebro a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson mientras mejora el estado de ánimo y la memoria.

Trabajar el camino

"El primer día me las arreglé para no comer durante 18 horas, pero no fue fácil. No paraba de pensar obsesivamente en la comida y mi cabeza no hacía más que decirme: 'Tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre, me estoy muriendo'. Quizá dejar de comer de una manera tan abrupta no sea el mejor camino. Algunos expertos recomiendan comenzar con solo un par de días a la semana e ir allanando el camino, mientras que otros sugieren aumentar gradualmente el número de horas de ayuno de 12 a 14 hasta 18. No me rindo con facilidad así que me propuse hacer el enfoque gradual, comenzando con las 12 para después ir añadiendo horas y para mi sorpresa, a lo largo de la semana, mis pensamientos y hambre fueron desapareciendo".

Ensalada de quinoa. (iStock) © Proporcionado por El Confidencial Ensalada de quinoa. (iStock)

Camino allanado

"Una vez que ya tienes el hábito, la rutina te lo hace más fácil. Mattson ha estado haciéndolo durante 15 años así que decidí enviarle un correo electrónico para pedirle consejo y él me respondió muy amablemente: 'Yo te sugeriría que por la mañana tomaras un poco de té o café y te mantengas ocupada trabajando hasta el medio día. Si normalmente haces ejercicio, quizás quieras hacerlo en ese momento ingiere después una cantidad moderada de comida (sana), unas 600 calorías. ). Si lo haces así tu mente estará ocupada toda la mañana y se te pasará muy rápido'. Así que eso es lo que hice. Trabajé por la mañana mientras bebía mucha agua, café solo y té verde. A eso de las 11.00 tenía hambre, pero sabía que al mediodía practicaría yoga o saldría a caminar y eso me ayudó a superarlo. Tras terminar tendría mi primera comida, generalmente yogur griego con bayas y almendras naturales. El resto fue fácil. Pocos días después, todo esto se convirtió en mi nueva rutina y el interruptor del hambre se apagó. Mattson tenía razón".

Hambre

"Los dolores de estómago no siempre están causados por la sensación del hambre. Existen muchos mitos sobre la comida como por ejemplo que el desayuno sea la comida más importante del día (no hay estudios que demuestren que te haga adelgazar) o que alimentarse durante todo el día acelere tu metabolismo (con el suministro constante de carbohidratos el cuerpo no quema grasa). Por el contrario, pasar hambre no te conduce automáticamente a comer en exceso, como muchos pensarán. Antes calmaba todos mis antojos pero el ayuno me ha enseñado a estar cómoda en la incomodidad del hambre. Lo que me ayudó fue el té, el café y saber que solo es una sensación que igual que viene se va. Asegúrate de no llevarlo demasiado lejos porque el ayuno intermitente no significa tampoco que debas morirte de hambre, cada uno sabe sus límites".

Más energía

"Cuando te comprometes a alguna dieta, hay alimentos que debes ser restringidos y eso puede hacer que tu cabeza explote. Las reglas de ayuno intermitente son bastante sencillas: no hay que ser un gran cocinero y no tienes que comer mal. El vino, el chocolate o el postre son posibles. Por supuesto que el primer par de días de hambre no fueron divertidos, pero dejando de lado eso, mis niveles de energía se dispararon y comer se convirtió en una experiencia para disfrutar en lugar de solo una necesidad. Además, todo parecía tener más sabor. ¿Las fresas siempre han sido tan dulces?".

Ejercicio

"Nunca había hecho ejercicio con el estómago vacío. Por regla general, comía algo unas dos horas antes de una clase de yoga o de excursión para asegurarme que no me desamayaría. Pero resulta que el deporte en ayunas me ayudó mucho. En lugar de sentirme mareada, tenía más fuerza y energía.

¿Pérdida de peso?"Me encantaría decir que perdí 10 kilos en una semana, pero mi cuerpo no funciona de esa manera. Y además, solo lo he realizado siete días, quizá si hubiera seguido con el plan, sí habría adelgazado. Ahora estoy comiendo menos alimentos y por extraño que parezca siento menos hambre, lo que al final dará lugar a que pierda grasa. Todos sabemos que si solo estás siguiendo un plan de alimentación para bajar unos kilos, estás condenado a fracasar porque cuando nos atascamos es probable que en algún momento, tiremos la toalla. Es la motivación incorporada del ayuno intermitente la que me mantiene en marcha. 

Mi energía, concentración y motivación han subido vertiginosamente, y he aprendido a decirle a mi hambre quién es el jefe".

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