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Agua

01/01/2015

El agua es un líquido incoloro e inodoro compuesto por moléculas que contienen dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. El agua es esencial para la existencia. Si bien una persona puede sobrevivir más de una semana sin alimento, sin agua puede morir en unos días.

Funciones

El agua sirve como disolvente de nutrientes y los transporta hasta las células. Además ayuda al cuerpo a eliminar los productos residuales. Tanto los espacios entre células (espacios intercelulares), como los espacios dentro de las células (espacios intracelulares), están llenos de agua. El agua lubrica las articulaciones y absorbe los golpes en el interior del ojo y de la médula espinal. También ayuda al cuerpo a mantener la temperatura constante, ya que actúa como termostato. Cuando una persona tiene la temperatura demasiado elevada, el cuerpo suda. Al evaporarse el sudor, la temperatura corporal baja y se restablece la homeostasia.

Recomendaciones

La forma más eficaz que tiene el cuerpo para obtener agua es beberla. Se recomienda a los adultos beber entre 8 y 10 vasos de 250 mililitros al día. Los deportistas y adolescentes activos deberían beber por lo menos de 10 a 12 vasos de agua al día. No obstante, muchos alimentos y bebidas contienen agua, la cual ya forma parte de esta ingesta diaria. Las frutas y verduras frescas, las verduras cocinadas, las frutas enlatadas y congeladas, las sopas, los estofados, los zumos y la leche son todos fuentes de agua. La mayoría de las frutas y verduras contienen hasta un 90 % de agua. Los procesos metabólicos del cuerpo humano generan alrededor de 2,5 litros de agua al día.

Regulación de la ingesta de agua

Cuando el cuerpo pierde mucha agua, la concentración de solutos en sangre resulta demasiado alta. Los solutos atraen el agua de las glándulas salivares, lo cual hace que la boca se sienta seca y provoca la sensación de sed en la persona. Si la pérdida de agua es lenta, una persona dispondrá de un tiempo hasta sentirse lo suficientemente sedienta como para reponer la misma. Sin embargo, en casos en que la pérdida de agua es excesiva y aguda, si la recuperación no es adecuada se puede producir un estado de deshidratación. La deshidratación es un estado en el cual el cuerpo ha perdido tanta agua que las funciones fisiológicas normales no pueden tener lugar, lo cual da lugar a síntomas como desvanecimientos y náuseas.

El calor, la actividad física intensa (con alta sudoración), la diarrea, los vómitos y la micción excesiva pueden provocar pérdidas de líquidos excesivas. La pérdida de un 5 % o menos de los fluidos corporales de una persona se considera deshidratación leve. Del 5 % al 10 % se considera deshidratación moderada, y del 10 % al 15 % es una deshidratación grave. La deshidratación grave puede provocar la muerte. Algunos síntomas clínicos de deshidratación incluyen piel seca, micción menos frecuente, fatiga, mareos, orina de color oscuro, boca seca y falta de elasticidad de la piel. A menudo, aumentar la ingesta de líquidos y reemplazar los electrolitos perdidos es suficiente para combatir una deshidratación leve. No obstante, es necesario abordar la causa original de la deshidratación para una correcta mejoría. En casos de deshidratación grave puede ser necesario hospitalizar a la persona y restablecer el equilibrio de fluidos o líquidos mediante la reposición intravenosa de los mismos.

Regulación de la excreción de agua

El cerebro y los riñones regulan la cantidad de agua excretada por el cuerpo. Si el volumen de sangre es bajo, la concentración de solutos en la sangre es elevada. El cerebro responde a esta situación estimulando la glándula pituitaria para que libere una hormona antidiurética (ADH), que indica a los riñones que deben reabsorber y hacer recircular el agua. Cuando una persona necesita más agua, los riñones excretan menos e incluso reabsorben un poco.

Si se produce una pérdida excesiva de líquidos, el volumen de sangre disminuye, igual que la tensión arterial. Los riñones responden a ello segregando una enzima que se llama quimosina. La quimosina activa que la proteína angiotensinógeno de la sangre se convierta en angiotensina, lo que hace que los vasos sanguíneos se constriñan y la tensión arterial aumente. La angiotensina también activa las glándulas suprarrenales para que liberen una hormona llamada aldosterona. La aldosterona provoca que los riñones retengan sodio y agua. Cuando el cuerpo necesita agua, se excreta menos y se retiene más.

Intoxicación por agua

La intoxicación por agua se produce cuando hay demasiado líquido en el cuerpo. El líquido en exceso se puede acumular en los tejidos del cuerpo, específicamente en las piernas y los pies, situación que se llama edema. El consumo excesivo de líquidos y las alteraciones de los riñones que reducen la producción de orina, pueden contribuir a la intoxicación por agua. Los síntomas de la intoxicación por agua son confusión, convulsiones y, en casos extremos, la muerte.

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