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Cuenta atrás para la prohibición de las aceiteras en la mesa del restaurante

25/06/2014 alejandro carra
Cuenta atrás para la prohibición de las aceiteras en la mesa del restaurante © ABC Cuenta atrás para la prohibición de las aceiteras en la mesa del restaurante

Cuenta atrás para la prohibición de las aceiteras en la mesa del restaurante

Si hay un ministro del Gabinete de Rajoy que no pierde una oportunidad para estar en la calle junto a los ciudadanos, ese es Miguel Arias Cañete, quien ya fue ministro de Agricultura con Aznar. Esta vez ha sido la promoción del aceite de oliva, un tema en el que tiene dilatada experiencia, y basta recordar su batalla con el entonces comisario de Agricultura de la UE, el austríaco Franz Fischler, por las ayudas comunitarias al olivar español allá por el siglo pasado, la que le ha llevado a apoyar personalmente las virtudes de nuestro oro líquido con la campaña «Toda una experiencia por compartir».Ha sido en la presentación de esa campaña donde el ministro ha recordado que a las aceiteras de mesa de los restaurantes, esas mismas que cuando coges -si no se te escurren antes- para aliñar las ensaladas nunca sabes por dónde va soltarse el tapón, están al filo de pasar a ser cosa de «Cuéntame cómo pasó». El 1 de enero del año que viene, que ya se acerca, quedarán prohibidas en todos los restaurantes y bares de España. En su lugar, veremos unos envases precintados, con tapones irrellenables y perfectamente etiquetados. Desde el ministerio se pretendía que la norma fuese europea, pero como suele ser habitual en los temas del aceite de oliva, la comprensión de Bruselas ha sido la mínima y ha dejado a criterio de los Estados miembros regular en este sentido.Fernando Burgaz, director general de la Industria Alimentaria, explica que «la modificación del RD 1431/2003 sobre la comercialización del aceite de oliva responde a una demanda del propio sector que lleva mucho tiempo reclamando medidas que ayuden a extender una cultura del aceite y a poner en valor la calidad del mismo». Y es que si bien es cierto que España es el primer productor de aceite de oliva del mundo, cuestión muy distinta es que en hábitos de consumo estemos a ese mismo nivel. «Con la medida -continúa Fernando Burgaz- lo único que se pretende es poner fin a una contradicción que se daba en los restaurantes y que no es otra que el hecho de que en las cocinas se prohibiese el empleo de aceites a granel y se obligase a utilizar productos convenientemente etiquetados y, sin embargo, a los clientes se les pusiese encima de la mesa ese mismo producto sin etiquetar, como si fuese a granel. En ningún caso se plantea la duda de que en los restaurantes españoles se sirviese un aceite de baja calidad, ni mucho menos, y en ese sentido hemos redactado la exposición de motivos de la modificación atendiendo a la preocupación del sector de la hostelería y la restauración de que se trasladase ese mensaje al consumidor. De lo que se trata es de que el cliente sepa perfectamente qué tipo de aceite está consumiendo. Ni siquiera obligamos a los propietarios de bares y restaurantes a que utilicen envases monodosis o de un solo uso. Simplemente se les exige que el aceite que se ponga encima de la mesa venga embotellado en un envase precintado, irrellenable y correctamente etiquetado. Que sea de un uso o de varios, de un tamaño o de otro, será elección exclusivamente del sector»

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